Blog dedicado a cuentos, notas de interés, actividades políticas , sociales, historia, artes culinarias, fiestas patronales, astronomía, ciencia ficción, temas del Medio Ambiente ,y del acontecer Peruano y Mundial desde otro punto de vista muy personal y diferente!!!!!
********** Blog Fundado el 03 de Enero del 2008 **********
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos entrega un reportaje sobre la vasta obra de Miguel de Cervantes Saavedra, que tan sólo lo conocíamos en su obra: El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha; publicada en 1,505, pues escribió muchas obras de teatro y novelas pastoriles que aún son desconocidas por muchos lectores tales como: La Galatea(1,585), Rinconete y Cortadillo (1,613), La Gitanilla (1,613), EL GALLARDO ESPAÑOL (1,615), Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1,617, se publicó un año después de su muerte),......siga leyendo....................
Miguel de Cervantes se consolidó como un genio literario gracias a su extensa y exitosa producción literaria, que incluye reconocidos títulos de varios géneros
Miguel de Cervantes, el reconocido dramaturgo español nacido en Alcalá de Henares en 1547, tuvo una vida cuanto menos ajetreada. Además de la creación de uno de los personajes más famosos de la literatura, el hidalgo Don Quijote, escribió multitud de novelas, obras teatrales y poéticas que hoy forman parte de su legado cultural. Pero sus aventuras no fueron solamente fruto de la ficción: Cervantes fue, antes que autor, un soldado del ejército español que luchó contra el Imperio Turco, perdiendo su mano izquierda en la batalla de Lepanto, y siendo apresado en Argel a su regreso.
Estos sucesos han inspirado, en mayor o menor medida, su extensa y exitosa producción literaria que logró consolidarlo como un genio de las letras. Más allá de Don Quijote de la Mancha (1605), y siguiendo un orden cronológico, estas son cinco de las obras cervantinas más reconocidas:
La galatea (1585)
Se trata, ni más ni menos, de la primera novela de Cervantes, precediendo a su exitoso Quijote por 20 años. La Galatea se publica en seis libros que narran la historia de dos pastores llamados Elicio y Erastro, quienes compiten por el amor de la hermosa e inteligente Galatea.
Tal y como es habitual en las obras cervantinas, este personaje femenino es caracterizado como heroico, independiente y apologista de la libertad, mientras lucha contra la idea de su padre de casarla con Erastro, principalmente por sus riquezas.
Es, por tanto, una novela del género pastoril que combina verso y prosa tematizada alrededor del amor, mentiras y celos. El propio autor la catalogó como égloga, un subgénero de la poesía lírica que contiene fragmentos dialogados al estilo teatral.
Para el desencanto de muchos, esta obra quedó inacabada. En su momento, no gozó del éxito esperado y Cervantes proclamó sus intenciones de publicar una segunda parte que nunca llegaría a escribir. Sin embargo, su estima por esta primera novela es incuestionable, tanto que la llega a mencionar brevemente en Don Quijote de la Mancha.
Rinconete y Cortadillo (1613)
Varios años después del Quijote, Cervantes publica un solo tomo con 12 novelas cortas que habían sido escritas entre 1590 y 1612, y que recibiría el nombre de Novelas ejemplares. Estas narraciones exploran temáticas como el amor, la individualidad o el conocimiento, desde un punto de vista más o menos realista según el caso, y de las cuales el autor opinaba que se podían extraer enseñanzas.
Tras una primera edición a manos de la imprenta de Juan de la Cuesta se publicaron una gran cantidad de reediciones, lo cual sugiere que esta obra tuvo un gran éxito entre el público. En su prólogo, el mismo Cervantes escribe una pequeña autobiografía que sustituye el retrato que en el siglo XVII habitualmente se ubicaba en las primeras páginas de un libro. Este ofrece mucha información de primera mano sobre el escritor y el contexto de la literatura en la España de su época.
Una de estas novelas cortas es justamente Rinconete y Cortadillo, una narración coloquial que trata de dos jóvenes emancipados que emprenden un viaje por el sur de España para buscarse la vida, pronto encontrándose dentro del mundo de la delincuencia. La obra ofrece un comentario social sobre la Sevilla de la época.
La gitanilla (1613)
Otra de las narraciones incluidas en las Novelas ejemplares es La Gitanilla, una novela corta sobre una joven gitana que acepta el amor de un noble a cambio de dos condiciones: no se casarán hasta dos años después de iniciar el noviazgo, y hasta entonces el noble tendrá que adaptarse a la vida dentro de la comunidad gitana.
A través de esta historia ficticia, Cervantes explora las diferencias más características entre la sociedad española y el pueblo gitano, así como la brecha racial que existía entre ellos.
EL GALLARDO ESPAÑOL (1615)
Cervantes es también conocido por su literatura teatral y, en especial, por varias de sus comedias, cuyas representaciones resultaron ser bastante exitosas. Así, en 1615 el autor publica una nueva obra conocida como Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados, de la cual El gallardo español es parte.
Este título narra la historia de un soldado español que se infiltra en el ejército musulmán para luchar con el lado enemigo, abandonando a los suyos. Se trata de una comedia caballeresca, morisca y épica, que a pesar de pertenecer a la ficción contiene ciertos paralelismos con la propia vida del autor. El nombre de su protagonista, sin ir más lejos, es don Fernando de Saavedra, el segundo apellido de Cervantes.
Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617)
Esta novela bizantina de raíz helenística es la última obra que Miguel de Cervantes escribió, y se publicó ya después de la muerte del autor. En ella se describen las aventuras de una pareja de la realeza nórdica que huyen de sus orígenes bajo una nueva identidad y haciéndose pasar por hermanos, con el objetivo de llegar a Roma y contraer matrimonio.
El estilo de esta obra se aleja del realismo más de lo que era habitual en este autor y ofrece una realidad imaginativa distinta, pero toca temáticas que le eran muy cercanas, como el amor o el heroísmo. Desde la historia principal, narrada como una novela griega, Cervantes describe rasgos característicos de la España católica.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la higiene personal durante los siglos XVI y XVII en Europa, dejaba mucho que desear, la gente casi nunca se bañaba, a lo sumo se lavaban las manos y la cara, y los que podían se bañaban en seco el resto del cuerpo; es más los médicos recomendaban no bañarse para no estar expuestos al ingreso de las enfermedades al cuerpo y eso que se vivía en el Siglo de Oro.
Miguel de Cervantes Saavedra, en su Obra Don Quijote de la Mancha, hace gala escribiendo la suciedad que perduraba, que tan sólo se perfumaba para evitar los malos olores del cuerpo, tal es la suciedad que tan sólo tres veces se bañó el Quijote.... "El protagonista de la obra de Cervantes, pues, se lava muy raramente, y sólo la cara y los brazos. Nada de bañarse todo el cuerpo, salvo por accidente, como le ocurrió en dos ocasiones: en la aventura de los pellejos de vino, a los que don Quijote se puso a acuchillar de noche creyendo que eran gigantes, hasta que el barbero trajo «un gran caldero de agua fría del pozo y se lo echó por todo el cuerpo de golpe», despertándolo de su funambulismo; y al caerse al agua cuando la embarcación que lo transportaba zozobró en el Ebro. Lo mismo sucede con Sancho Panza, pues aparte del percance que sufrió junto con su amo en el Ebro, tan sólo se dice que una vez, al terminar la pelea que tuvo en la ínsula Barataria, los que estaban con él «lo limpiaron»....." ... siga leyendo................
Si se lee con atención las dos partes del Quijote de Cervantes se reparará en que, en toda la novela, el protagonista sólo se lava tres veces. La primera vez ocurre cuando don Quijote llega a casa del Caballero del Verde Gabán. Introducido en una sala, su criado Sancho Panza lo desarma y antes de ponerse un vestido limpio, «con cinco calderos o seis de agua, se lavó la cabeza y rostro»: tan sucio iba que «se quedó el agua de color de suero», anota Cervantes. Más adelante, don Quijote llega al palacio de los duques, y allí, antes de comer, le enjuagan la barba con el aguamanil y con «jabón napolitano», propiciando las burlas de las criadas. Por último, el hidalgo manchego, después de ser vapuleado por un rebaño de toros y vacas a los que había desafiado en un cruce de caminos como si fueran caballeros andantes, encontró «una fuente clara y limpia» y allí «se enjuagó la boca y lavóse el rostro».
El protagonista de la obra de Cervantes, pues, se lava muy raramente, y sólo la cara y los brazos. Nada de bañarse todo el cuerpo, salvo por accidente, como le ocurrió en dos ocasiones: en la aventura de los pellejos de vino, a los que don Quijote se puso a acuchillar de noche creyendo que eran gigantes, hasta que el barbero trajo «un gran caldero de agua fría del pozo y se lo echó por todo el cuerpo de golpe», despertándolo de su funambulismo; y al caerse al agua cuando la embarcación que lo transportaba zozobró en el Ebro. Lo mismo sucede con Sancho Panza, pues aparte del percance que sufrió junto con su amo en el Ebro, tan sólo se dice que una vez, al terminar la pelea que tuvo en la ínsula Barataria, los que estaban con él «lo limpiaron».
Don Quijote, Sancho Panza y los demás personajes de la novela están, pues, muy alejados de los parámetros actuales de higiene personal. Pero desde luego no eran ninguna excepción. Las condiciones de vida en la España de los siglos XVI y XVII dejaban mucho que desear en este aspecto.
Los hombres y mujeres del siglo XVIII sentían verdadero disgusto ante el desaliño personal como muestra una poesía de Francisco de Quevedo que decía: «Piojos cría el cabello más dorado, / legañas hace el ojo más vistoso, / en la nariz del rostro más hermoso / el asqueroso moco está enredado». Carecían, sin embargo, de los útiles de higiene de nuestros días. En cuanto a las pulgas, no quedaba más remedio que eliminarlas una a una, como muestra el célebre cuadro de Murillo con una anciana espulgando a su nieto. Para limpiarse la boca, dada la carencia de cepillos dentales, se recurría a un palillo y enjuagues de agua con hierbas, especialmente de azahar. El mismo don Quijote tenía por costumbre, después de una comida, «quedarse recostado sobre la silla y quizá mondándose los dientes».
Por ejemplo, en la novela de Cervantes vemos también que todas las ventas, posadas o moradas a las que acudían ambos protagonistas a avituallarse o simplemente a descansar estaban sucias e infestadas de pulgas, piojos y chinches. De estos insectos se habla mucho en el Quijote, por ejemplo cuando el hidalgo dice a su criado: «Sabrás, Sancho, que los españoles, y los que se embarcan en Cádiz, para ir a las Indias Orientales, una de las señales que tienen para entender que han pasado la línea equinoccial que te he dicho es que a todos los que van en el navío se les mueren los piojos, sin que les quede ninguno, ni en todo el bajel le hallarán, si le pesan a oro».
El desaseo imperante se explica también por determinadas concepciones médicas que dominaban en los siglos XVI y XVII. En esa época, el pensamiento médico vigente era el llamado «hipocratismo galenizado», una síntesis de las teorías de los médicos de la Antigüedad Hipócrates y Galeno a la que se añadían elementos mágico-religiosos. Según esta teoría, las enfermedades eran un resultado de los desequilibrios entre los cuatro humores que componían el cuerpo humano: la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra. Las causas del desequilibrio procedían del exterior, por ejemplo, de una comida o bebida que resultaba demasiado «caliente» o demasiado «húmeda». En el Quijote, Cervantes introduce un personaje llamado Pedro Recio, un médico local, doctor por una universidad de segunda clase, que se pone a dar consejos a Sancho Panza cuando éste es gobernador de la ínsula Barataria sobre lo que conviene o no comer. Dice el médico: «Mandé quitar el plato de la fruta, por ser demasiadamente húmeda, y el plato del otro manjar también le mandé quitar, por ser demasiadamente caliente y tener muchas especies, que acrecientan la sed, y el que mucho bebe mata y consume el húmedo radical, donde consiste la vida».
El desaseo imperante se explica también por determinadas concepciones médicas que dominaban en los siglos XVI y XVII.
Otra supuesta causa del desequilibrio de los humores era el aire, y esto explica en parte la mala higiene personal. En esta época se pensaba que el agua, especialmente si estaba caliente, dilataba los poros, momento que aprovechaban los «miasmas», o aires malsanos, para entrar en el organismo y alterar el equilibrio de los humores. Por eso, cuanto menos se lavase una persona menos opciones tendría de enfermar. Ante esta situación la gente se limpiaba el cuerpo en seco, con la única excepción de manos, cara y cuello, esto es, las partes visibles. Hay que señalar que no faltaban motivos para temer el contagio. Justo cuando se publicaba la primera parte del Quijote, en 1605, España estaba aún inmersa en la epidemia de «peste atlántica» que acabó con la vida de 600.000 personas.
Pero la falta de limpieza no impedía que la gente se preocupara mucho por su apariencia exterior. Los más pudientes se cambiaban con frecuencia de vestido y mantenían especial pulcritud en la camisa, cuellos y puños, siempre de color blanco. En los siglos XVI y XVII se pusieron de moda los guantes perfumados, pensados para disimular los malos olores. Los fabricados en España eran valorados en toda Europa, y Antonio Pérez, el secretario de Felipe II, solía regalarlos como medio infalible de garantizarse lucrativos favores.
LIMPIEZA EN LOS MODALES
Para disimular los olores corporales, existían perfumes y afeites como el «agua de ángeles»; cuando don Quijote llegó al palacio de los duques vio cómo los criados vertían sobre él «pomos de aguas olorosas». La gente sencilla, sin embargo, no podía permitirse ese lujo. En otro pasaje, don Quijote soñaba con entrar en un suntuoso palacio o castillo, «donde le harán desnudar como su madre le parió, y bañarán con templadas aguas, y untaránle todo con olorosos ungüentos, vistiéndole con una camisa de cendal delgadísima, toda olorosa y perfumada».
También existían reglas de decoro personal, de las que Cervantes se hace eco en su novela. Por ejemplo, cuando Sancho Panza fue nombrado gobernador de su ínsula, don Quijote le recomendaba: «Lo primero que te encargo es que seas limpio y que te cortes las uñas, sin dejarlas crecer como algunos hacen, a quien su ignorancia les ha dado a entender que las uñas largas les hermosean las manos: como si aquel excremento o añadidura que se dejan de cortar fuese uña, siendo antes garras de cernícalo lagartijero: puerco y extraordinario abuso». También le sugiere «no mascar a dos carrillos ni de eructar delante de nadie». Sucios tal vez, pero sin perder las formas.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., hoy 23 de abril del 2019; celebramos el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, que fue promovido por la UNESCO desde el 23 de abril de 1,996, por una sencilla razón, el 23 de abril es un acto simbólico por que coincide con la muerte en 1,616 de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el
Inca Garcilaso de la Vega.
UNESCO, promueve a nivel mundial la defensa de los derechos de autor, como un símbolo de su creatividad intelectual, que en muchos países aún no se respeta y se piratea; la defensa del autor y la creación de su libro debe ser una política de los estados independientes, de amparo y protección bajo la leyes nacionales que custodien su talento, ya que favorece la identificación de la nacionalidad.
Los libros, siempre serán la fuente de aprendizaje para sus lectores.
Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, 23 de abril
Niñas del campamento de desplazados internos de Abu Shouk (cerca de El
Fasher, en el norte de Darfur) utilizan los libros proporcionados por el
componente policial de UNAMID (Operación Híbrida de la Unión Africana y
las Naciones Unidas en Darfur). Foto ONU/Albert González Farran
"En estos tiempos
turbulentos, los libros encarnan la diversidad del ingenio humano, dando
cuerpo a la riqueza de la experiencia humana, verbalizando la búsqueda
de sentido y de expresión que todos compartimos y que hace
avanzar a todas las sociedades. Los libros contribuyen a unir a la
humanidad como una sola familia, compartiendo un pasado, una historia y
un patrimonio, para forjar un destino común donde todas las voces sean
escuchadas en el gran coro de las aspiraciones humanas."
— Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO
El día del libro
El
23 de abril es un día simbólico para la literatura mundial ya que ese
día en 1616 fallecieron Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el
Inca Garcilaso de la Vega. La fecha coincide, además, con el nacimiento o
la muerte de otros autores prominentes como Maurice Druon, Haldor K.
Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla y Manuel Mejía Vallejo.
Parecía entonces una elección natural que la Conferencia General de la UNESCO,
celebrada en París en 1995, decidiera rendir un homenaje universal a
los libros y autores en esta señalada fecha, alentando a todos, y en
particular a los jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y a
valorar las irremplazables contribuciones de aquellos quienes han
impulsado el progreso social y cultural de la humanidad. Por este
motivo, la UNESCO creó el Día
Mundial del Libro y del Derecho de Autor, así como el Premio UNESCO de
de literatura infantil y juvenil en pro de la tolerancia.
Celebración de 2019
En la 24ª edición del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor
celebraremos la literatura y la lectura centrándonos principalmente en
la importancia de mejorar y proteger las lenguas indígenas en línea con
la celebración del Año Internacional de las Lenguas Indígenas.
Como un vector de conocimiento, los libros reúnen a las personas en
torno a una historia y un patrimonio común, a la vez que revelan las
características de las culturas, identidades e idiomas.
Sharjah, Capital Mundial del Libro 2019
Cada año, la UNESCO y las tres organizaciones profesionales
internacionales del mundo del libro (la Unión Internacional de Editores,
la Federación Internacional de Libreros y la Federación Internacional
de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias) eligen una capital
mundial del libro cuyo mandato empieza cada 23 de abril.
El comité de selección ha elegido Sharjah, de los Emiratos Árabes
Unidos, por la naturaleza innovadora, integral e inclusiva de su
solicitud, con un programa de actividades centrado en la comunidad que
contiene propuestas creativas para involucrar a la numerosa población
migrante. Con el eslogan "Lee: estás en Sharjah", el programa se centra
en seis temas: inclusión, lectura, herencia, divulgación, publicaciones y
niños. Entre otros actos, habrá una conferencia sobre la libertad de
expresión, un concurso para jóvenes poetas, talleres para crear libros
en braille y libros táctiles, así como muchos otras actvidades para la
población multiétnica de Sharjah. El objetivo de la ciudad es fomentar
una cultura de la lectura en los Emiratos Árabes Unidos y crear nuevas
iniciativas para fomentar la creación literaria en el área y en el resto
del mundo árabe.
Textos académicos islámicos pertenecientes
al Instituto de Altos Estudios e Investigaciones sobre el Islam «Ahmed
Baba» de Tombuctú (Malí). Foto ONU/Mark Garten
Antecedentes
En 1995, la UNESCO proclamó el 23
de abril «Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor». La celebración
de este Día, que suscita cada vez más adhesiones, dejó claro desde el
principio cuán importante ocasión supone para reflexionar e informar
sobre un tema que requiere especial atención.
Hoy lo celebran millones de personas de más de cien países, reunidas
en centenares de asociaciones, escuelas, organismos públicos, colegios
profesionales y empresas privadas.
El Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor ha servido para
atraer a la causa de los libros y del derecho de autor a gran número de
personas de todos los continentes y orígenes culturales. Ello les ha
permitido descubrir, valorar y explorar muchas vertientes distintas del
mundo editorial: el libro como vehículo de valores y conocimientos y
como depositario del patrimonio inmaterial; el libro como puerta de
acceso a la diversidad de las culturas y como instrumento de diálogo; o
el libro como fuente de ingresos materiales y obra de creadores
protegidos por el derecho de autor. Todas esas facetas del libro han
sido objeto de numerosas iniciativas de sensibilización y promoción que
han surtido efectos reales, aunque no por ello haya que dejar de
trabajar con el mayor empeño.
Desde el año 2000, el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor ha
inspirado otra iniciativa de las organizaciones profesionales que
recibe la ayuda de la UNESCO y el apoyo de los Estados: Capital Mundial
del Libro. Cada año se elige una ciudad que obliga a mantener, a través
de sus propias iniciativas, el impulso de las celebraciones del Día
hasta el 23 de abril del año siguiente. Casi todas las regiones del
mundo, a su vez, ya han participado en este proceso, que transforma así
la celebración de libros y derechos de autor en una actividad periódica,
que extiende aún más la influencia geográfica y cultural de los libros.
En los últimos años, el Día Mundial ha demostrado que puede ser un
potente símbolo para el lanzamiento de operaciones de apoyo importantes,
en particular en América Latina y África.
con motivo del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor
23 de abril de 2019
Los libros son ventanas a nuestra vida interior y abren la puerta al respeto mutuo y el entendimiento entre los pueblos, más allá de las fronteras y las diferencias.En estos tiempos turbulentos, los libros encarnan la diversidad del ingenio humano, dando cuerpo a la riqueza de la experiencia humana, verbalizando la búsqueda de sentido y de expresión que todos compartimos y que hace avanzar a todas las sociedades.Los libros contribuyen a unir a la humanidad como una sola familia, compartiendo un pasado, una historia y un patrimonio, para forjar un destino común donde todas las voces sean escuchadas en el gran coro de las aspiraciones humanas. Los libros son nuestros aliados para difundir la educación, la ciencia, la cultura y la información en todo el mundo.Los libros constituyen también una forma de expresión cultural que vive a través de una lengua en particular y forma parte de ella. Cada publicación se crea en una lengua específica y está destinada a un público de lectores que habla esa lengua. Por lo tanto, cada libro se escribe, produce, intercambia, utiliza y valora dentro de un marco lingüístico y cultural determinado. Este año destacamos este aspecto importante porque 2019 ha sido proclamado Año Internacional de las Lenguas Indígenas, liderado por la UNESCO, para reafirmar el compromiso de la comunidad internacional de ayudar a los pueblos indígenas a preservar sus culturas, conocimientos y derechos.Este día brinda la oportunidad de reflexionar juntos sobre la mejor manera de difundir la cultura escrita y de permitir que todas las personas, hombres, mujeres y niños, accedan a ella.
Este mismo espíritu de inclusión y diálogo anima a Sharjah (Emiratos Árabes Unidos), designada Capital Mundial del Libro 2019. Esta designación será efectiva en el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor 2019. Sharjah fue seleccionada en reconocimiento de su programa "Read - you are in Sharjah", que tiene por objetivo llegar a los grupos marginados proponiéndoles ofertas creativas con el fin de recabar la participación de las poblaciones migrantes y de favorecer la inclusión social, la creatividad y el respeto.
Con Sharjah, nuestros asociados (la Asociación Internacional de Editores, la Federación Internacional de Libreros y la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas), y la comunidad internacional en su conjunto, unámonos para celebrar el libro como encarnación de la creatividad y del deseo de compartir ideas y conocimientos y fomentar el entendimiento, el diálogo y la tolerancia. Este es el mensaje de la UNESCO con motivo del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.
Inicialmente la fiesta dedicada a las
letras se estableció el 7 de octubre, pero años más tarde acabó
imponiéndose la fecha actual: el 23 de abril.
El 23 de abril fue designado como Día del Libro a nivel mundial en el año 1995
Foto: AGEfotostock
Redacción
El Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor fue fijado por la
UNESCO en 1995. Y es que justo alrededor de esta fecha, el 23 de abril,
murieron tres grandes de la literatura universal. Miguel de Cervantes (murió el 22 de abril y fue enterrado el día 23), William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega.
Sin embargo, muy poca gente conoce el origen español
de esta iniciativa o el hecho de que en sus inicios se festejase en una
fecha muy diferente: el 7 de octubre, cuando se creía que había nacido
el creador del Quijote.
Inicialmente fue elescritor valenciano Vicente Clavel el que impulsó
la propuesta que se presentó en la Cámara Oficial del Libro de Barcelona
en 1923 para dedicar un día de cada año a celebrar la Fiesta del Libro.
Dos años después, Clavel reiteró su proposición en Cataluña e inició
estas mismas gestiones en Madrid.
Por fin, el 6 de febrero de 1926, el rey Alfonso XIII aprobó y firmó el Real Decreto por el que se estipulaba que el 7 de octubre de todos los años se conmemoraría el nacimiento de Cervantes con una fiesta dedicada al libro español.
Durante casi 5 años se celebró en esta fecha, pero al poco tiempo
surgieron las dudas y críticas al día elegido. Por una parte porque no
se sabe a ciencia cierta el día exacto del nacimiento del maestro de las
letras castellanas. Y por otra parte porque, teniendo en cuenta que se
trata de una festividad callejera, se prestaba más a que fuera en
primavera, con el buen tiempo, que no durante el plomizo otoño.
Cambio de la fiesta: del 7 de octubre al 23 de abril
Finalmente, en 1930, se se acordó trasladar la Fiesta del Libro al 23 de abril de manera definitiva.
La publicación de novedades y la organización de actos de firmas de
ejemplares con los autores, tradición que hay llegado hasta nuestros
días, comenzaron a generalizarse también a partir de esa fecha.
Mucho tiempo después, en 1995, el gobierno español presentó a la
UNESCO la propuesta de la Unión Internacional de Editores para
establecer esta primaveral fecha como Día del Libro a nivel mundial. Y
la respuesta no se hizo esperar, aprobándose ese mismo año.
Años más tarde, la UNESCO promovió una nueva iniciativa relacionada con el mundo de las letras: el nombramiento anual de una ciudad como Capital Mundial del Libro.
La decisión la toman la Unión Internacional de Editores, la Federación
Internacional de Libreros y la Federación Internacional de Asociaciones
de Bibliotecarios y Bibliotecas. La primera ciudad elegida, en 2001, fue precisamente Madrid; en 2018 la seleccionada ha sido Atenas.
Tras los pasos del Quijote por tierras manchegas
Mito e historia se funden en esta ruta sembrada de molinos y castillos
Consuegra
Sobre el cerro Calderico se asienta
una ristra de molinos de viento dominados al fondo por el contundente
castillo de La Muela (siglo XII).
AGE FOTOSTOCK
Campo de Criptana
Este pueblo de calles empedradas fue el mayor centro de molienda de La Mancha. Conserva una decena de molinos.
AGE FOTOSTOCK
La Cueva de Medrano, en Argamasilla de Alba
FOTOTECA 9 X 12
Belmonte
Desde su soberbio recinto amurallado
se contempla el blanco caserío de Belmonte. Sobresale la iglesia
colegial de San Bartolomé, edificada en el siglo XV.
FOTOTECA 9 X 12
Tembleque
La emblemática plaza Mayor (siglo
XVII) fue diseñada con corredores en dos alturas superiores para poder
ver las corridas de toros.
ACI
Olivares en Mora, a las puertas de los Montes de Toledo
AGE FOTOSTOCK
Tramos esenciales de la Ruta del Quijote
• De Consuegra a Campo de Criptana. El inicio del viaje discurre por la llanura manchega, aquí surcada por el río Gigüela que riega olivares y campos de cereales.
• De Alcázar de San Juan a Belmonte. La etapa encadena castillos, lagunas y algunos de los pueblos que aparecen en las historias quijotescas.
• De Villacañas a Toledo. El paisaje rural predomina
hasta Mora, final de la Ruta del Quijote. Acabar en Toledo, la capital
manchega, es un buen complemento.
Mapa: BLAUSET
06 de noviembre de 2016 · 22:52
Tras los pasos del Quijote por tierras manchegas
Recorrer las tierras manchegas siguiendo alguna de las etapas de la Ruta del Quijote
supone realizar un viaje en el tiempo que combina tradición, arte,
naturaleza y gastronomía. Este recorrido, declarado en 2007 Itinerario
Cultural Europeo, permite visitar La Mancha y a la vez seguir fácilmente
las correrías del «caballero de la triste figura» y su inseparable
Sancho Panza, ambos protagonistas del Quijote, una de las obras cumbre de la literatura universal, que fue escrita por Miguel de Cervantes en el siglo XVII. El mapa de la excursión tiene Consuegra como punto de partida. Esta
localidad de origen romano invita a pasear por rincones como el cerro Calderico, donde se ve un puñado de molinos de viento
que se han convertido en el icono de estas comarcas. Junto a los
molinos se erige el castillo de La Muela (siglo XII), majestuoso
centinela erigido durante la Reconquista, entre cuyos muros murió en
1097 don Diego, hijo del Cid Campeador. Olivares y cultivos acompañan en el corto trecho de nueve kilómetros hasta Madridejos, pueblo que reúne casas palaciegas, conventos y un museo dedicado al aromático azafrán manchego.El viaje prosigue por la CM-42 hacia el sur, a través de un horizonte huidizo que se extiende hasta Tomelloso. Huella de su pasado es la Posada de los Portales,
que en el siglo xvii era un hospedaje para muleros y hoy es un centro
cultural. La originalidad de este pueblo son las casi cuatro mil cuevas
que se usan, en muchos casos, como bodegas.
La cárcel de Cervantes
A un paso de Tomelloso se alcanza Argamasilla de Alba, para muchos el
«lugar de cuyo nombre no quiero acordarme...», que exhibe varios
escenarios cervantinos. Destaca la cueva de Medrano, en la que el escritor estuvo preso
y donde se dice que empezó su libro. Vale la pena acercarse al castillo
de Peñarroya, a doce kilómetros. Del siglo XIII y con una ermita que es
destino de romerías, Peñarroya es un excelente mirador de las lagunas
de Ruidera. Retomando la CM-42 hacia Campo de Criptana, se puede hacer parada y
fonda en Alcázar de San Juan y disfrutar de guisos que aparecen en la
novela, como las migas de pastor y los «duelos y quebrantos» (huevos,
chorizo y tocino). Alcázar de San Juan empezó a crecer en tiempos de
Roma al estar situado cerca de la calzada que unía Mérida y Zaragoza,
por lo que recorrer sus calles equivale a repasar un libro de historia.
En su visita destacan el torreón del Gran Prior, vestigio de la alcazaba
del siglo XIII y hoy sede del Museo de los Caballeros Hospitalarios;
las iglesias de Santa María (XII) y de Santa Quiteria, ésta trazada
sobre planos de Juan de Herrera; sin obviar el museo de mosaicos romanos
del siglo VI y el de alfarería manchega. Luego llega Campo de Criptana, villa evocadora por esos molinos centenarios
que necesitaron toda la fuerza del viento para vencer a don Quijote. El
más célebre es el llamado Burleta, aunque el Culebro recibe muchas
visitas pues acoge un nostálgico museo dedicado a la actriz Sara
Montiel, hija ilustre del lugar.
La casa de dulcinea
«La sin par Dulcinea», objeto de pasión de nuestro hidalgo, tiene en la localidad de El Toboso
un museo que reproduce cómo se vivía en una casa solariega del siglo
XVI. También resulta de interés el Museo Cervantino, un centro que
recopila ediciones curiosas y en múltiples lenguas de El Quijote. El viaje continúa hacia Quitanar de la Orden por
paisajes que son verdes en primavera, amarillos en verano y ocres en
otoño e invierno. Testigo de tiempos remotos, en su término se halló el Ídolo del Pradillo
(celtíbero) y también guerreó Viriato, cabecilla en el siglo II a.C. de
la resistencia contra Roma. Como muestra de su ayer señorial exhibe
casas blasonadas entre las que destaca el palacio de los Rada (1662). Tampoco queda atrás en atractivo Belmonte, la villa natal de fray Luis de León (1527-1591), repleta de conventos y palacios, aunque su mayor tesoro es el castillo fortificado del siglo XV. Dibujando un círculo en la excursión se enlazan las dos etapas siguientes: Villacañas,
un pueblo rodeado de lagunas que posee un insólito conjunto de silos
subterráneos aún hoy utilizados como viviendas; y Tembleque, que presume
de tener una de las plazas porticadas más hermosas de La Mancha. El punto final a esta ruta literaria lo pone Mora, que guarda bellas casas solariegas. Allí es imprescindible ascender al castillo de Peñas Negras
(siglo XII) y admirar la vista que se extiende sobre un mar de olivos y
se pierde en el horizonte. Espera Toledo, la capital manchega es la
despedida perfecta al viaje por los escenarios que inspiraron a Cervantes para su novela épica.
PARA SABER MÁS
Consuegra, donde comienza este recorrido, se sitúa a 69 km de Toledo.
El tren AVE conecta la capital manchega con Madrid (a 70 km) en 25
minutos. Oficina de Turismo de Consuegra: Tel. 925 593 118. Seguir Viajando
España
Toledo
Castilla La Mancha NATIONAL GEOGRAPHIC
Semana Mundial del Ahorro en Perú
-
Semana Mundial del Ahorro en Perú “No ahorres lo que te queda después de
gastar, gasta lo que te queda después de ahorrar”, éstas son palabras
sabias del g...
EL CUERPO DE CRISTO
-
#lamentedeCristoelprimerdia
Ef 2: 19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos
de los santos, y miembros de la familia de Dios.
Fo...