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viernes, 29 de octubre de 2021

EVOLUCIÓN: Chimpancés de la sabana, un modelo para entender la Evolución Humana.................... Explorando la diversidad conductual de los chimpancés.......... Los chimpancés pescadores del monte Nimba

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el chimpancé, quien es nuestro cercano pariente en la Evolución Humana, con quien compartimos el 98.7% del ADN, tenemos en común  un ancestro que vivió entre 4.5 a 6 millones de años; muestran características muy distintas de los que habitan los bosques y los que habitan las sabanas, donde justamente se aprecia como desarrollan sus actividades, el chimpancé de la sabana busca el refugio en las cuevas para superar el calor de el Sol, y tiempos de sequía para buscar el agua cava hoyos, tal como probablemente los hicieron los primeros humanos, lo que podría ayudarnos a comprender nuestra propia evolución..... ...siga leyendo....... 

El llamado "efecto del ambiente de la sabana" en los chimpancés resulta fundamental a la hora de reconstruir el comportamiento de los primeros humanos, algo que podría ayudarnos a comprender nuestra propia evolución

Redacción


Macho alfa de chimpancé caminando sobre sus 4 extremidades

Foto: iStock

Los chimpancés -Pan troglodytes- son los parientes evolutivos vivos más cercanos a nuestra especie, ya que compartimos con ellos alrededor del 98,7 % del ADN, y tenemos en común un ancestro que vivió hace aproximadamente entre 4,5 y 6 millones de años. A pesar de esta cercanía, estos primates carecen de algunos de los rasgos biológicos y culturales que poseen los seres humanos para adaptarse al calor extremo, como por ejemplo las numerosas glándulas sudoríparas ecrinas, la falta relativa de pelo o la capacidad de crear artefactos como recipientes de agua o sombreros para mitigar la deshidratación e insolación.

Además, para prosperar, la mayoría de los grandes simios, como los chimpancés, bonobos y gorilas, necesitan franjas de bosques frondosos en África, o el en el caso de los orangutanes, en el sudeste asiático.Sin embargo, algunos grupos de chimpancés sobreviven en las sabanas, zonas caracterizadas por un clima con altas temperaturas y con precipitaciones muy estacionales y escasas. La ecología y el modo de vida estos chimpancés dista mucho de la de sus congéneres de la selva, y es por ello que ahora la profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona, Adriana Hernández, ha codirigido el trabajo de un equipo internacional de primatólogos que ha revisado la literatura científica existente respecto al comportamiento y la ecología de los chimpancés en las sabanas para comprender cómo se adaptan a estas condiciones extremas.

Explorando la diversidad conductual de los chimpancés

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EXPLORANDO LA DIVERSIDAD CONDUCTUAL DE LOS CHIMPANCÉS

Según los investigadores, las condiciones medioambientales de estos lugares provocarían un tipo específico de comportamientos y respuestas fisiológicas en estos chimpancés, como descansar en cuevas o excavar para extraer agua que no se dan en aquellos de sus congéneres que viven en zonas boscosas, donde las condiciones ambientales no son tan extremas. "Lo que nosotros llamamos efecto del ambiente de la sabana tiene implicaciones importantes a la hora de reconstruir el comportamiento de los primeros humanos que vivieron en hábitats similares y, por lo tanto, nos ayuda a comprender mejor nuestra propia evolución" expresa Hernández, cuyo trabajo se publica esta semana en la revista Evolutionary Antropology bajo el título Chimpanzees (Pan troglodytes) in savanna landscapes.

Chimpancés de secano

Los chimpancés que viven en la sabana son taxonómicamente indistinguibles del resto de chimpancés. Por ese motivo, las comparaciones de comportamiento, morfología y ecología con respecto a sus parientes de paisajes boscosos proporcionan una información clave para generar hipótesis o poner a prueba teorías sobre cómo pudieron adaptarse los primeros humanos hace millones de años a medida que los bosques africanos iban retrocediendo y dejando paso a las sabanas.


Hembra de chimpancé transportando a su cría

Foto: iStock

"Sabemos que los homininos tempranos se adaptaron a ambientes de sabana similares a los que ocupan los chimpancés, y se piensa que las condiciones de la sabana causaron adaptaciones en nuestros antepasados, como por ejemplo el desarrollo del cerebro o la tolerancia a altas temperaturas", explica Hernández, quien también es codirectora de Investigación del Instituto Jane Goodall en España. "Por lo tanto, entender cómo nuestros parientes genéticamente más cercanos se adaptan a un medioambiente seco, caliente, estacional y abierto, muy similar a aquellos donde vivieron los homininos tempranos, nos ayuda a analizar cómo nuestros ancestros podrían haberse adaptado y cómo podrían haber surgido las características que nos definen como humanos", añade.

Entre las características recogidas por el estudio destacan las estrategias de los chimpancés de sabana para tolerar altas temperaturas. "Entender cómo hacen frente al calor nos puede ayudar a comprender cómo surgieron las estrategias que nosotros mismos empleamos. Algunas probablemente son las mismas para chimpancés y homininos, como el uso de cuevas o sumergirse en el agua para refrescarse" continúa la investigadora.

Rudapithecus: un camino alternativo al bipedalismo

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RUDAPITHECUS: UN CAMINO ALTERNATIVO AL BIPEDALISMO

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Fotografías

Otro ejemplo destacado alude a cómo los chimpancés tratan de hidratarse durante la estación seca avanzada, por ejemplo, cavando en busca de agua cuando la presencia de esta se reduce solo a unos cuantos puntos en el terreno, algo a lo que los primeros homínidos también tuvieron que enfrentarse también durante una parte del año.

El trabajo también ha confirmado que los grupos sociales de chimpancés de sabana se distribuyen en áreas inusualmente grandes, de alrededor de 100 km², mientras que los chimpancés que habitan en zonas más boscosas tienen áreas de distribución de entre 3 y 30 km². Sin embargo, aunque el tamaño de los grupos es similar en ambos tipos de chimpancés, en la sabana estos muestran una densidad de población mucho menor, algo que podría explicarse por la baja disponibilidad de alimentos en el hábitat.


Dos chimpancés adultos

Foto: iStock

A pesar de que ahora sabemos mucho más que nunca sobre los chimpancés de la sabana, se desconoce su número exacto, aunque según los investigadores hay menos que los que habitan en las zonas boscosas, ya que la superficie total que ocupan es mucho más pequeña. "También hay que tener en cuenta que son muchos menos los sitios donde se han estudiado chimpancés de sabana, ya que solo hay dos lugares en la sabana donde los chimpancés están habituados al ser humano y se puede observar su comportamiento directamente. En cambio, hay más sitios boscosos con chimpancés totalmente habituados a los investigadores; ambientes en los que se han estudiado estos primates durante décadas", explica Adriana Hernández.

Claves para entender la adaptación al cambio climático

Otra de las aportaciones relevantes de esta investigación es que contribuye a comprender los posibles efectos del cambio climático en la especie. "La adaptación de estos chimpancés a los climas extremos puede ayudarnos a modelar cómo los chimpancés que habitan actualmente en los bosques podrían adaptarse a los cambios que, según proyectan los estudios climáticos, harán que sus ambientes sean más secos y calientes.

Esto es importante, ya que la especie está en peligro y la subespecie del oeste de África -Pan troglodytes verus- está críticamente amenazada", informa la investigadora, desde cuyo equipo aprovechan para enfatizar la necesidad de más investigación sobre los aspectos biológicos y culturales del ambiente de la sabana, y así poder abordar los efectos en la especie del esperable aumento futuro en la frecuencia de las olas de calor y los períodos de sequía.

Los chimpancés pescadores del monte Nimba

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LOS CHIMPANCÉS PESCADORES

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Explorando la diversidad conductual de los chimpancés

El estudio de 144 comunidades de chimpancés salvajes sugiere que la variabilidad ambiental fue un factor decisivo en la diversificación conductual y cultural de los grandes simios.


Joven chimpancé se alimenta de semillas en el valle de Issa, Tanzania

Foto: R. Drummond-Clarke / GMERC

 

Los grupos de chimpancés que viven en ambientes con mayor variabilidad ambiental histórica y actual son capaces de desarrollar un repertorio de comportamientos más diverso que los que habitan en ambientes más estables. Es una de las principales conclusiones del estudio de datos de 144 comunidades de chimpancés salvajes que se publica esta semana en la revista Nature Communications bajo el título Environmental variability supports chimpanzee behavioural diversity. En él, sus autores sugieren que la variabilidad ambiental fue un factor decisivo en la diversificación conductual y cultural de los grandes simios.

Para llevar a cabo su trabajo, los investigadores partieron de la hipótesis de que el entorno en el que habita una especie o población puede dar forma a los rasgos de comportamiento y culturales que esta desarrolla. Por ejemplo, tener una gama más amplia de comportamientos podría ayudar a las especies a hacer frente a largo plazo a los cambios ambientales ocurridos un ecosistema concreto. De hecho, una de las hipótesis planteadas para el éxito de la bipedestación en nuestra especie tiene su razón en que la capacidad de los antepasados del Homo Sapiens de erguirse sobre sus dos extremidades traseras facilitó su adaptación al clima cambiante que transformó los bosques que habitaba en extensas sabanas, proporcionándoles una visión más amplia del territorio, favoreciendo el intercambio de calor, o permitiéndoles transportar alimentos con las manos.

Cerebros grandes, manos diestras

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CEREBROS GRANDES, MANOS DIESTRAS

"Los cerebros grandes y la innovación conductual tienen una correlación positiva" declara Ammie Kalan del departamento de Antropología Evolutiva del Instituto Max Planck y autora principal del articulo, "se trata de un rasgo de la especie asociado con la flexibilidad conductual que los animales necesitan para adaptarse a hábitats estacionales e impredecibles", añade. "Desafíos ecológicos similares, creemos, habrían también sido impulsores importantes a lo largo de la evolución humana" continúa. "Sin embargo, hasta ahora faltaban estudios que examinaran la influencia de la variabilidad ambiental en la diversidad de comportamiento dentro de las especies a pesar de la suposición crítica de que la diversificación de la población precede a la divergencia genética y la especiación".

"Aquí mostramos que los chimpancés exhiben una mayor diversidad de comportamiento en entornos con más variabilidad ambiental, tanto en escalas de tiempo recientes como históricas"

"Aquí, utilizando un conjunto de datos de 144 comunidades de chimpancés salvajes -Pan troglodytes- mostramos que los chimpancés exhiben una mayor diversidad de comportamiento en entornos con más variabilidad ambiental, tanto en escalas de tiempo recientes como históricas". Para probar su hipótesis, Kalan y sus colegas estudiaron esta relación entre medio ambiente y comportamiento utilizando una base de datos conductual en la que se tenía registro de 31 comportamientos diferentes de chimpancés a nivel de población y que iban desde el aprovechamiento de cuevas, pasando por el habito de bañarse en el agua, hasta estrategias relacionadas con las búsqueda de alimento o el uso de herramientas.

Los chimpancés pescadores del monte Nimba

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LOS CHIMPANCÉS PESCADORES

Los autores analizaron si el despliegue de ciertos comportamientos por cualquiera de los 144 grupos de chimpancés estudiados estaba relacionado con tres medidas diferentes de la variabilidad ambiental en diferentes escalas de tiempo que consistieron en la variabilidad en las precipitaciones; el uso de la sabana frente al hábitat forestal y la distancia entre refugios en el bosque glacial del pleistoceno.



Los resultados muestran que las poblaciones de chimpancés que vivían más lejos los refugios forestales durante los ciclos glaciares del Pleistoceno -hace aproximadamente 2,5 millones a 10.000 años- mostraban repertorios de comportamiento mucho más diversos. Los autores sugieren que las poblaciones que se alejaron de estos refugios a lo largo del tiempo podrían haber sido más propensas a innovar nuevos tipos de comportamientos culturales que las que se quedaron más cerca de los mismos.

La diversidad de comportamiento de los chimpancés también fue mayor en las poblaciones de chimpancés de las sabanas en comparación con los hábitats forestales y en las poblaciones que experimentan una mayor estacionalidad en las lluvias, lo que sugiere que la variabilidad ambiental actual también da forma a la diversidad de comportamiento.



Los chimpancés pescadores del monte Nimba

Este grupo de científicos ha encontrado la primera evidencia de chimpancés salvajes que capturan y consumen habitualmente cangrejos de agua dulce. Dicho comportamiento pudo ser clave en el pasado para la evolución de un cerebro más complejo



Chimpancés pescando cangrejos


¿Por qué pescamos? En algún momento, hace miles de años, nuestros antepasados, ​​que se alimentaban principalmente de fruta, decidieron adentrarse en el agua para nutrirse de lo que la fauna acuática podía proveerles, complementando así, inadvertidamente, su dieta con un aporte extraordinario de nutrientes. Se cree que por esta razón comenzó el proceso de desarrollo cerebral que finalmente llevó hasta nosotros. Pero, ¿cómo comenzó todo esto?

Ahora un equipo de investigación de la Universidad de Kyoto ha hallado una pista en potencia. Los inicios de este comportamiento pudo haber surgido en nuestros parientes genéticos más cercanos: los chimpancés. De este modo, en el artículo titulado Crab-fishing by chimpanzees in the Nimba Mountains, Guinea y publicado recientemente en la revista Journal of Human Evolution, los científicos informan sobre la primera evidencia de que los chimpancés salvajes -Pan troglodytes verus- capturan y consumen cangrejos de agua dulce de forma habitual.

En el mismo, el equipo liderado por la Kathelijne Koops de la Universidad de Zurich y el Programa de Primatología y Ciencias de la Vida Silvestre de la Universidad de Kyoto, describe el comportamiento pescador que exhiben los chimpancés -principalmente hembras y juveniles- de la selva tropical de las montañas Nimba, en Guinea.

La fauna acuática puede haber sido una parte regular de las dietas de los homínidos y no solo un alimento alternativo y temporal

"Esta fauna acuática ​​proporcionó a nuestros antepasados los ácidos grasos poliinsaturados esenciales de cadena larga, necesarios para el crecimiento y funcionamiento óptimo del cerebro", explica Koops. "Además, nuestros hallazgos sugieren que la fauna acuática puede haber sido una parte regular de las dietas de los homínidos y no solo un alimento alternativo temporal", añade.

Ventajas de una dieta rica en pescado

El estudio comenzó en 2012, cuando los investigadores observaron por primera vez a los chimpancés pescando cangrejos. Durante dos años, documentaron su demografía y comportamiento, al mismo tiempo que analizaron y compararon el valor nutricional de los cangrejos con otros alimentos de la dieta de los chimpancés.

Aprendieron que los chimpancés no solo pescaban cangrejos durante todo el año sin tener en cuenta la estación o la disponibilidad de fruta, sino que este consumo de cangrejos, además, se relacionaban negativamente con el consumo de hormigas, otro alimento básico en la dieta de los chimpancés. "Los niveles de energía y sodio aportados por los cangrejos grandes son comparables al de una dieta que incluye hormigas", explica la investigadora, "lo que nos lleva a la hipótesis de que los cangrejos pueden ser una fuente importante de proteínas y sales durante todo el año para las hembras, especialmente durante el embarazo o la lactancia, así como para el crecimiento de las crías durante los primeros años ". De hecho el equipo pudo observar que los machos adultos, por lo general, prescinden de esta fuente de alimento.

Un estudio compara muestras de tejido cerebral de humanos, chimpancés y macacos

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EL CEREBRO ES LO QUE MÁS DIFERENCIA A LOS HUMANOS DEL RESTO DE LOS PRIMATES

El estudio arroja nueva información sobre nuestra propia evolución, al mostrar que los comportamientos de pesca pueden no estar restringidos por el hábitat como se asumió inicialmente. "Este no es el primer caso de primates que comen cangrejos", añade por su parte Tetsuro Matsuzawa, coautor del estudio, "pero supone la primera evidencia de que otros simios, además de los humanos, lo hacen. En particular, las observaciones anteriores fueron de especies de monos en ubicaciones compatibles con la fauna acuática: lagos, ríos o líneas costeras, y no en bosques tropicales cerrados ".

"Es muy emocionante observar un comportamiento como este, que nos permite mejorar nuestra comprensión de lo que llevó a nuestros antepasados ​​a diversificar su dieta", concluye Matsuzawa.



NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

jueves, 18 de julio de 2019

EVOLUCIÓN : SIMIOS.- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Descubren por qué los monos no hablan y los humanos sí

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., siempre me hice una pregunta: ¿Por qué los monos no hablan?, pues nadie me la respondió, por que sencillamente nadie lo sabía; hasta que un grupo de científicos, ha descubierto la única razón que nos diferenciamos de nuestros hermanos de raza los monos es por nuestro cerebro. Ya que los monos tienen la anatomía vocal para hablar, pero su cerebro no se lo permite..
NATIONAL GEOGRAPHIC.- narra : "Hasta el momento existían dos teorías para explicar que los simios no hablen y los humanos sí. Por un lado que su anatomía no se lo permitiese, es decir, que sus cuerdas vocales no estuvieran preparadas para emitir tantos sonidos como los humanos. Y por otra parte que su cerebro no estuviera igual de desarrollado para el habla que el humano y que no pudiera emitir dichos sonidos. Pues bien, gracias a una investigación reciente los científicos han podido comprobar que se debe a lo segundo, a que su cerebro es lo que les impide hablar como nosotros.
Tal y como explica Asif Ghazanfar, profesor de psicología del Instituto de Neurociencias de Princeton y autor principal del estudio, "ahora nadie puede decir que la anatomía vocal es lo que evita que los monos hablen. Tiene que ser algo relacionado con el cerebro". Es decir, los macacos tienen el instrumento acústico perfectamente creado para emitir palabras, pero no saben usarlo, su cerebro no se lo permite....."

https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/actualidad/descubren-por-que-los-monos-hablan-los-humanos_10937

Los científicos acaban de descubrir que los simios tienen la anatomía vocal para hablar, pero su cerebro no se lo permite

Análisis de monos con rayos X
Foto: Universidad de Princeton
12 de diciembre de 2016, 17:02
Bonobos: el primate de la orilla izquierda
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Bonobos, unos primates muy singulares

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Fotografías
Hasta el momento existían dos teorías para explicar que los simios no hablen y los humanos sí. Por un lado que su anatomía no se lo permitiese, es decir, que sus cuerdas vocales no estuvieran preparadas para emitir tantos sonidos como los humanos. Y por otra parte que su cerebro no estuviera igual de desarrollado para el habla que el humano y que no pudiera emitir dichos sonidos. Pues bien, gracias a una investigación reciente los científicos han podido comprobar que se debe a lo segundo, a que su cerebro es lo que les impide hablar como nosotros.
Tal y como explica Asif Ghazanfar, profesor de psicología del Instituto de Neurociencias de Princeton y autor principal del estudio, "ahora nadie puede decir que la anatomía vocal es lo que evita que los monos hablen. Tiene que ser algo relacionado con el cerebro". Es decir, los macacos tienen el instrumento acústico perfectamente creado para emitir palabras, pero no saben usarlo, su cerebro no se lo permite.
Para llegar a esta conclusión, Ghazanfar y su colega Tecumseh Fitch, profesor de biología cognitiva en la Universidad de Viena en Austria utilizaron vídeos de rayos X para capturar y analizar los movimientos de las diferentes partes de la anatomía vocal de un macaco. En varios comportamientos relacionados con el lenguaje y la cara los científicos analizaron la lengua, los labios y la laringe. Todos los datos recogidos fueron a parar al Laboratorio de Inteligencia Artificial VUB de Bruselas, donde el científico Bart de Boer lo transformó en un modelo informático que predice y simula el rango vocal de un macaco basado en los atributos físicos registrados por los rayos-X.
¿Coincidieron los neandertales y los humanos modernos?
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¿Coincidieron los neandertales y los humanos modernos?

En realidad esta investigación es mucho más importante de lo que muchos puedan suponer, pues muestra que la capacidad anatómica para realizar distintos sonidos, como lo hacemos con el habla, estuvo presente desde hace mucho tiempo. Y de hecho esto es útil para comprender el punto de partida en la evolución del lenguaje.
Todavía queda mucho camino para descifrar cómo funciona exactamente nuestro órgano pensante. Y es que como apunta el propio Ghazanfar, "ahora, la pregunta interesante es: ¿qué hay en el cerebro humano que lo hace especial?".
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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viernes, 10 de noviembre de 2017

NATURALEZA : GORILAS .- SIMIOS .- PRIMATES .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Gorilas .-

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el primate Gorila, que la ciencia  conoce como Gorilla, que comparte entre el 97 al 98% de genes con el ser humano, está en extinción, tan solo tres países africanos: Uganda, Ruanda y República Democrática del Congo, cobijan el 100% de existencias, que son tan reducidas de apenas 880 ejemplares,
La ciencia ha clasificado como Gorila de Montaña(Gorilla beringei beringei), Gorila de Tierras Bajas (Gorilla beringei graueri), es un primate perseguido por la caza furtiva, aunque parezca contradictorio, la naturaleza también ha sido un enemigo natural del Gorila, ya que el virus del Ébola cuando estaba en su máximo apogeo en el África, mató más de 5,000 gorilas. Lamentablemente el hombre como siempre destruyendo su hábitat, le ha reducido tanto sus áreas naturales,  que ya hay choques entre el hombre y el Gorila en las tierras agrícolas.
El Gorila macho adulto; a los 12 años de edad; tiene una característica, le nacen cabellos plateados, solamente en la espalda,  que en adelante es  llamado "Espalda Plateada", que le dan poder para convertirse en un reproductor del clan que generalmente son de 4 a 9 miembros.
Este artículo ha sido preparado gracias a la Revista  National Geographic, que los invito a leer .

http://www.nationalgeographic.com.es/buscador/?q=gorilas
https://es.wikipedia.org/wiki/Gorilla
http://www.nationalgeographic.com.es/animales/gorilas/fotos
http://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/grandes-reportajes/los-ultimos-gorilas-de-ruanda-2_9071

Se calcula que apenas quedan unos pocos cientos de gorilas en todo el mundo. Estos enormes primates –los más grandes del mundo– habitan en reducidas zonas de África central están en grave peligro de extinción. Los machos pueden llegar a medir 1,80 metros y pesar más de 200 kilos. Usan los brazos para caminar, pues son más largos que sus piernas, y cuentan con pulgares oponibles en ambas extremidades. 
Son herbívoros y tienen una esperanza de vida de entre 30 y 50 años. La gestación de las hembras dura 8 meses y las crías viven junto a la madre durante los primeros 3 o 4 años. Los ejemplares con la espalda plateada son los machos dominantes y pueden llegar a ser agresivos si se sienten amenazados. Se trata de uno de los primates más cercanos al ser humano y se le considera un animal muy inteligente, capaz de usar diferentes herramientas para conseguir sus objetivos.

La buena vida
Fotografía ganadora en la categoría: Fotógrafo joven del año.
Después de una caminata de tres horas a través del bosque del Parque Nacional Odzala-Kokoua, Daniël finalmente alcanzó a una familia de gorilas. En este convincente retrato de Caco, un joven gorila de nueve años, Daniël capturó la conexión entre estos simios salvajes y el bosque del que dependen. "Espero crear conciencia sobre los gorilas en peligro", dice Daniël.
La deforestación, la caza furtiva y enfermedades como el ébola han reducido drásticamente la población de gorilas occidentales de las tierras bajas durante los últimos 25 años. Ahora están en peligro crítico: al ritmo actual, el 80% de la población se perderá en tres generaciones. Esta imagen muestra cómo debería ser: un gorila relajado que disfruta de una merienda en una densa selva.
Foto: Daniël Nelson / Wildlife Photographer of the Year 2017

Los ojos tristes de Sandra
La tristeza se refleja en los ojos de Sandra, la orangután que podemos observar a través de las rejas de recinto en el que habita.
16 de mayo de 2017.
Foto: AP / Natacha Pisarenko

"Brown-Eyed Beauty"
Categoría: Sustanaible Travel
 Esta fotografía fue tomada durante una visita al Parque Nacional del Bosque Impenetrable, en Uganda. Después de aproximadamente hora y media caminando por el bosque, tuvimos la suerte de poder ver estos magníficos animales de cerca. Esta foto es la de una gorila hembra disfrutando de una comida de mediodía. De su especie, el gorila de montaña, quedan menos de 1000 ejemplares en todo el mundo.
Foto: Lynda Hanwella / Smithsonian Photo Contest

Gorilla gorilla
Foto: AP/ Ty Wright
El que vemos en esta fotografía tomada el 22 de diciembre de 2016 en el Parque Zoológico de Ohio es Colo. Este gorila occidental, Gorilla gorilla, venido al mundo el 22 de diciembre de 1956 fue el primer ejemplar de la especie nacido en cautividad. En la imagen podemos observarlo con una gorra calada a la cabeza durante la celebración de su sexagésimo cumpleaños. Se trata del gorila más longevo jamás criado en cautividad.
Según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, (IUCN), pese a ser el occidental la especie más numerosa de las dos conocidas de gorilas, en el transcurso de las últimas 3 generaciones, sus poblaciones han disminuido en más de un 80%, encontrándose en la actualidad en peligro crítico de extinción. Entre las causas que propician su declive se encuentran la caza furtiva, la propagación de graves enfermedades como el Ébola, que afectan a estos grandes primates, así como la degradación y fragmentación de su hábitat debido a causas humanas o al cambio climático.

Parque Nacional de los Volcanes de Ruanda
El continente africano esconde este pequeño tesoro paisajístico en cuyos límites se encuentran cinco de los ocho volcanes de las montañas Virunga (Karisimbi, Bisoke, Muhabura, Gahinga y Sabyinyo). El parque es conocido por ser un refugio para el gorila de montaña con más de 300 ejemplares en la actualidad y por ser el lugar donde la conocida naturalista Dian Fossey pasó 20 años viviendo y trabajando con los gorilas y organizando campañas de protección. Limita con el Parque Nacional Virunga de la República Democrática del Congo y el Parque Nacional del Gorila de Mgahinga de Uganda.
Visit Rwanda

Jane Goodall
Jane Goodal ha sido considerada una de las científicas que más impacto ha producido en la ciencia durante el siglo XX. En la imagen podemos verla durante su visita a Budapest en 2008 para supervisar las obras de reconstrucción del zoológico de la ciudad húngara.
Foto: AP

Gorila occidental de llanura, Zoo de Cincinnati
Unas manos humanas alzan esta cría de gorila de cinco semanas, abandonada por su madre en un zoo de Texas. El zoo de Cincinnati utilizó diez madres adoptivas humanas para alimentar, abrazar y acarrear el bebé hasta que fue adoptada por una de las hembras de gorila del zoo.
Gorilla Gorilla 
Estado de conservación: en peligro crítico
Foto: Joel Sartore

UGANDA: Joven gorila de montaña, Parque de la Selva Impenetrable de Bwindi, Uganda
Atento a los visitantes humanos, un joven gorila de montaña se abraza a su madre en el Parque de la Selva Impenetrable de Bwindi. Cuando se inauguró en 1991, los lugareños lamentaron perder acceso al bosque, donde recolectaban miel y madera. Hoy el parque comparte con ellos los ingresos que aportan las visitas guiadas para ver a los gorilas, una pequeña victoria en el interminable conflicto del Rift por el espacio habitable.
3 de noviembre de 2011

Gorilas a dieta
Las enfermedades coronarias no afectan sólo a los humanos. Son también la primera causa de muerte entre los gorilas machos de los zoológicos, y los científicos quieren saber por qué. ¿La obesidad? Tal vez. Elena Hoellein Less, del zoo Metroparks de Cleveland, piensa que la dieta podría ser la causa, y se propone demostrarlo en un estudio realizado en diversos zoos. Less alimenta a sus gorilas Bebac y Mokolo con un menú que imita el que comerían en estado salvaje, prácticamente vegetariano. La nueva dieta, rica en verduras, se inspira en una alimentación humana especialmente indicada para cardiopatías. A juzgar por los 30 kilos que ha perdido cada gorila, no es para tomárselo a la ligera. –Catherine Zuckerman
Foto: Sue Ogrocki/Gtres


Los últimos gorilas de Ruanda

Durante una estancia en Ruanda, el fotoperiodista español Alfons Rodríquez viaja a los montes Virunga tras el rastro de las diezmadas poblaciones de gorila de montaña.

Los últimos gorilas de Ruanda
Una hembra adulta de gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) del grupo Amahoro descansa entre la vegetación de las laderas del volcán Visoke, en el Parque Nacional de los Volcanes, en Ruanda.
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
Ubumwe es el macho alfa del grupo Amahoro. En un solo día, un espalda plateada puede llegar a ingerir hasta 30 kilos de comida. Los grupos llegan a desplazarse decenas de kilómetros en una jornada, en busca de alimento o de un lugar donde pasar la noche.
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
Las siluetas cónicas de los volcanes Muhabura, de 4.127 metros de altitud, y Gahinga, de 3.474, recortan el cielo de los montes Virunga, hábitat de los gorilas de montaña.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
El ejército vigila el Parque Nacional de los Volcanes. Los furtivos y los grupos rebeldes del conflicto congoleño siguen siendo una amenaza para los gorilas.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
Unos niños recolectan madera para cocinar y calentar los hogares cerca de la ciudad de Musanze, junto al parque nacional protegido. En un territorio que ha sido compartido desde tiempos ancestrales por gorilas y seres humanos, el equilibrio entre las necesidades básicas de unos y otros no es nada fácil de mantener.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
Una de las hembras adultas del grupo Amahoro sostiene en brazos a su cría, que ha nacido hace apenas 48 horas. Los gorilas tienen a lo largo de su vida un promedio de cinco crías, el 30 % de las cuales no superará los 3,5 años de vida.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
El ejército vigila el Parque Nacional de los Volcanes, frecuentado por turistas e investigadores a la búsqueda del casi extinto gorila de montaña. Los furtivos y los grupos rebeldes del conflicto congolés siguen siendo una amenaza.
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
La región aledaña al Parque Nacional de los Volcanes está altamente poblada y cultivada, lo que supone una amenaza grave para el hábitat de los gorilas.
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
Los rangers tienen un papel primordial en la conservación y proteción del hábitat de los gorilas. Patrullan la jungla continuamente en busca de trampas y de cazadores furtivos, además de acompañar a los visitantes en sus expediciones.
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
Una familia de Gorilas avanza en fila india a través de la espesa vegetación del cráter del volcán Visoke.  Los grupos llegan a desplazarse decenas de kilómetros en un solo día, en busca de alimento o de un lugar donde pasar la noche.
Foto: Alfons Rodríguez
8 de mayo de 2015
Laia, un nuevo simio extinguido ilumina la senda evolutiva de nuestros ancestros
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Laia, un nuevo simio extinguido ilumina la senda evolutiva de nuestros ancestros

Los rangers del Parque Nacional de los Volcanes, en las montañas Virunga de Ruanda, ya me habían advertido. Tal vez fuese la niebla, el escozor de las ortigas que salpicaban la espesa vegetación o las varias horas que llevaba subiendo y bajando por las laderas enfangadas del volcán Visoke, de 3.711 metros de altitud. Estos factores, junto con la excitación, provocaron el embotamiento de mi mente y el consiguiente olvido del consejo. O quizá fue que aquel resultó ser uno de los encuentros más intensos que haya experimentado en la vida, sin más explicación. Me quedé absorto, sin capacidad de reacción. Me habían prevenido de que si un macho alfa de gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) –un espalda plateada– me miraba, no debía sostener el contacto visual bajo ningún concepto. Eso suponía una provocación para el líder del grupo, un desafío que podía acabar con una poderosa carga ofensiva sobre la amenaza, es decir, yo.

Pero lo hice, nuestras miradas se cruzaron y no logré bajar, en actitud sumisa, la mía. En apenas unos instantes vi mi origen y el de toda la especie humana en aquella faz negra y achatada. Contemplé con absoluta claridad el camino recorrido. Nuestra naturaleza más genuina se reflejaba en aquellos expresivos ojos de color ámbar. El enorme gorila se levantó y pasó lentamente a menos de un metro de mí, pero se limitó a mirarme de reojo con indiferencia. No hice ni una sola foto. Estaba paralizado, y además hubiera supuesto una falta de respeto hacia aquel ser inmenso y poderoso, aunque frágil y vulnerable. Aquel era un reino erigido entre volcanes, y Ubumwe –así se llamaba el gorila– era su rey.

Una experiencia vital

Días antes en Musanze, en el norte del país, Jordi Galbany, primatólogo español vinculado a la Universidad George Washington y que actualmente trabaja en la Fundación Dian Fossey (en estas mismas selvas fue donde Fossey desarrolló su trabajo de campo y también donde fue asesinada) me había hablado acerca de la experiencia vital que suponía un encuentro con aquellas criaturas tan cercanas a los humanos. Los estudios que se realizan hoy en la fundación, en los que Galbany trabaja desde 2013, arrojan multitud de datos, no solo sobre esta especie y las medidas que deberían tomarse para garantizar su preservación sino también sobre nuestra propia evolución. La investigación de Galbany consiste, en líneas generales, en la medición de los gorilas para establecer la curva y la tasa de crecimiento en los ejemplares más jóvenes.

Mi trabajo en la zona de los Grandes Lagos para cubrir los conflictos, las crisis humanitarias y otros acontecimientos terribles que han asolado la región, como el genocidio entre hutus y tutsis, había despertado mi interés por saber cómo afectaba todo aquello a los últimos gorilas de montaña. La estancia en Ruanda suponía una buena ocasión para conocer la labor de quienes conviven a diario con el problema de los furtivos: los rangers. La caza ilegal se alimenta de la necesidad de aquellos que lo han perdido todo a causa de tanto conflicto y precariedad. Es una consecuencia directa.
El censo de gorilas está en un punto de no retorno. Su hábitat es cada día más reducido

Hoy solo unos 880 gorilas de montaña sobreviven en este reducto repartido entre tres países: Ruanda, República Democrática del Congo y Uganda. Otro de los graves problemas que están llevando a la extinción a esta especie es la alta densidad de población de la región y la consiguiente sobreexplotación agrícola. El censo de gorilas está en un punto de no retorno. Su hábitat es cada día más reducido y su desaparición, casi segura. Solo queda luchar a contracorriente y utilizar métodos desesperados, como, por ejemplo, las visitas de los turistas. Los visitantes, en grupos reducidos y controlados, aportan dólares que podrían preservar el ecosistema de la expansión agrícola y la caza furtiva. Pero también traen enfermedades que afectan a los primates. Ya existen lugares (en Ruanda aún no) donde se obliga a los visitantes a llevar mascarillas cuando entran en su entorno.

Dian Fossey vislumbró el porvenir incierto de los gorilas hace más de tres décadas. «Cuando te das cuenta del valor de la vida –dejó escrito en la última página de su diario–, te preocupas menos por discutir sobre el pasado y te centras más en la conservación para el futuro.» Sus últimas palabras están más llenas de vida que nunca.
 
Tras el rastro de los gorilas
Cuando se hace un recuento de gorilas de montaña, hay que intentar evitar a los propios animales. Con esta premisa en mente, la primatóloga Martha Robbins y otros 71 científicos emprendieron el último censo de esta especie amenazada. «No queremos encontrarnos con gorilas no habituados porque para ellos resulta muy estresante», explica Robbins. En lugar de localizar a los individuos, el equipo se basó
en indicios tales como excrementos, nidos y rastros para calcular el número de gorilas existentes en los montes Virunga, en el corazón del África ecuatorial, uno de los dos únicos territorios donde habitan estos grandes simios.
Un censo efectuado en 2006 concluyó que quedaban 680 ejemplares, distribuidos entre esta área y el Parque Nacional Impenetrable de Bwindi. El censo de 2010 en Virunga, al que se añadirá un estudio en Bwindi el próximo año, permitirá establecer cuántos gorilas sobreviven tras años de caza furtiva, deforestación y conflictos políticos. También se espera que el análisis de las muestras fecales ofrezca nuevos datos sobre la diversidad genética y el estado de salud de estos esquivos animales.  —Catherine Barker
Foto: Imagebroker / Konrad Wothe
24 de noviembre de 2010

RÍO CONGO. fondo09marzo2013
El vasto río Congo, que comprende numerosos canales grandes y pequeños, ha sido una barrera infranqueable para los bonobos y sus parientes más cercanos. Los chimpancés y los gorilas viven únicamente en la orilla derecha, y los bonobos, solo en la izquierda.  
Publicado en marzo de 2013
2 de abril de 2013
National Geographic
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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