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lunes, 10 de agosto de 2020

NATIONAL GEOGRAPHIC : Las complejas redes sociales de los gorilas de montaña

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la revista National Geographic, nos alcanza un reportaje sobre las complejas redes sociales entre los gorilas de montaña, realizados por la Fundación Dian Fossey; que según estos estudios realizados por largos años, los primates se ven afectados por el tamaño del grupo del que forman parte, también se logrado conocer que cuanto más grande es el grupo más débiles son los lazos que se establecen entre sus integrantes.
NATIONAL GEOGRAPHIC.- narra: "...........La investigación llevada a cabo por la Fundación Dian Fossey en colaboración con científicos con la Universidad de Exeter, estudió durante 12 años las relaciones establecidas entre 13 comunidades distintas de gorilas, identificando hasta siete categorías en los tipos de relación que pueden establecerse en estas y que pueden variar desde el estrecho vínculo desarrollado entre madre e hijo, hasta asociaciones de índole mucho más débil.
Efectivamente, al igual que los seres humanos, la mayoría de los primates hacen gala de un complejo comportamiento social. En este sentido, uno de los objetos de investigación más interesantes de la antropología se centra en la naturaleza del vínculo entre individuos de una misma especie, de cuyo estudio se desprende que el número de relaciones efectivas que un primate puede establecer con sus propios congéneres está directamente relacionado y limitado por el volumen de la corteza cerebral. Esto sugiere que para cada especie existe un límite de relaciones efectivas que viene determinada por el tamaño del neocórtex y que por ejemplo, según el antropólogo Robin Dumbar, para los seres humanos se sitúa en las 150....................."


https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/gorilas-montana-sl_15779

Las relaciones sociales entre gorilas de montaña se ven afectadas por el tamaño del grupo del que forman parte. Según un nuevo estudio de la Fundación Dian Fossey, cuanto más grande es un grupo, mas débiles son los lazos que se establecen entre sus integrantes

Gorilla beringei beringei
Foto: Dian Fossey Gorilla Fund
Un nuevo estudio titulado "Comparing measures of social complexity: larger mountain gorilla groups do not have a greater diversity of relationships." publicado esta semana en PNAS, ahonda en los tipos y la calidad de las relaciones establecidas en las sociedades de gorilas de montaña -Gorilla beringei beringei- del Parque Nacional de los Volcanes, en Ruanda.
La investigación llevada a cabo por la Fundación Dian Fossey en colaboración con científicos con la Universidad de Exeter, estudió durante 12 años las relaciones establecidas entre 13 comunidades distintas de gorilas, identificando hasta siete categorías en los tipos de relación que pueden establecerse en estas y que pueden variar desde el estrecho vínculo desarrollado entre madre e hijo, hasta asociaciones de índole mucho más débil.
Efectivamente, al igual que los seres humanos, la mayoría de los primates hacen gala de un complejo comportamiento social. En este sentido, uno de los objetos de investigación más interesantes de la antropología se centra en la naturaleza del vínculo entre individuos de una misma especie, de cuyo estudio se desprende que el número de relaciones efectivas que un primate puede establecer con sus propios congéneres está directamente relacionado y limitado por el volumen de la corteza cerebral. Esto sugiere que para cada especie existe un límite de relaciones efectivas que viene determinada por el tamaño del neocórtex y que por ejemplo, según el antropólogo Robin Dumbar, para los seres humanos se sitúa en las 150.
Los gorilas de montaña generalmente viven en grupos de 12 a 20 individuos, y es precisamente para grupos de este tamaño en los que el estudio encontró una mayor riqueza y variedad de relaciones sociales. Sin embargo, para comunidades cuyo número de individuos quedaba por encima o por debajo de este rango, los científicos comprobaron una degradación de las relaciones sociales. "A menudo se asume que los animales que viven en grupos más grandes tendrán vidas sociales más diversas y complejas", explica el doctor Robin Morrison, de la Fundación Fossey y el Centro de Investigación para el Comportamiento Animal de la Universidad de Exeter. "No obstante, nuestro estudio sugiere que la diversidad social es menor en grupos muy grandes donde los gorilas deben mantener una mayor cantidad de relaciones, y que la mayoría de estas relaciones decaen hasta situarse en la categoría más débil", añade.
"Todavía existen fuertes relaciones sociales en los grandes grupos - que pueden alcanzar hasta los 65 individuos- pero parecen constituir una proporción menor de las relaciones totales" continúa el doctor. "No podemos decir con certeza por qué es así, pero puede ser que los gorilas solo tengan suficiente tiempo y energía mental para mantener un cierto número de vínculos sólidos, por lo que se centran en sus relaciones clave y simplemente mantienen lazos débiles con los demás gorilas del grupo".
"Vivir en una comunidad social requiere de un gran esfuerzo mental" prosigue Morrison, quien también aclara que: "de hecho, una de las grandes ideas en la evolución de las sociedades humanas es que nuestra especie desarrollo grandes cerebros y un lenguaje complejo para lidiar con la creciente complejidad social".

La sociedad de los gorilas

Los gorilas de montaña cohabitan en grupos sociales estables que se desplazan y alimentan colectivamente durante el día y descansan juntos durante la noche. Según el censo del Parque Nacional de los Volcanes, el número de gorilas de montaña en el mismo ha aumentado notablemente en los últimos años, lo que puede explicar por qué se han formado grupos inusualmente grandes para la especie.
El estudio se sirvió de los datos de proximidad, es decir, de cuánto tiempo pasaban unos individuos junto a otros, para medir las relaciones sociales entre los gorilas. En muchos primates, la interacción social se puede medir por la cantidad de tiempo que sus integrantes pasan acicalándose, sin embargo los gorilas le dedican menos tiempo a esta actividad que otras especies. "Cuando hablamos de gorilas se trata más bien de con que individuos eligen sentarse y pasar el tiempo y de cuales se alejan lo que determina la calidad y proximidad de las relaciones", aclara Morrison.
En este sentido Lauren Brent, profesora asociada de la Universidad de Exeter, nos da cuenta de la gran variabilidad en el tipo de relaciones que se pueden establecer entre los gorilas de montaña: "no solo observamos que en los grupos que excedían cierto tamaño las relaciones eran menos diversas y más débiles, también pudimos comprobar que, dentro del mismo grupo, existía una gran variabilidad entre las relaciones de sus integrantes, y así algunos gorilas mostraban unas habilidades sociales mucho más desarrolladas que otros". "Esto se suma a las evidencias de que en cualquier sociedad animal, ya se trate de humanos, gorilas u otro tipo de primate, no todos experimentan el mundo social de la misma manera".

Sexo y edad

Los investigadores también encontraron que la diversidad de las relaciones sociales que experimentan los gorilas como individuos también varía según la edad y el sexo. Así, tanto machos como hembras experimentan una amplia gama de relaciones cuando son jóvenes, que sin embargo cambia a medida que envejecen.
Mientras que las hembras mantienen una diversidad de relaciones relativamente constante durante la adolescencia y la edad adulta, estas disminuyen rápidamente en los machos a medida que entran en la adolescencia, alcanzando los niveles más bajos alrededor de los 14 años. A esta edad es cuando los machos muestran muchas características de madurez sexual, aunque todavía les falten algunos años para alcanzar la completa madurez. Además, este es también el período en que los machos deciden si abandonan o no el grupo en el que nacieron, por lo que a veces pueden distanciarse socialmente del resto del grupo antes de su partida definitiva. Si eligen quedarse, como lo hacen aproximadamente la mitad de machos semi-adultos, entonces gradualmente construyen un conjunto diverso de relaciones a medida que asumen roles sociales clave entre los que se encuentran la protección del grupo, la procreación y el cuidado de la descendencia.

Sobre gorilas y virus

"Todo lo que hemos aprendido sobre los gorilas de montaña durante estos años podría tener un gran impacto en el diseño de nuevas políticas de conservación y futuros programas de protección y seguimiento la especie" declara por su parte la también coautora del estudio, además de presidenta y CEO de la Fundación Dian Fossey, la doctora Tara Stoinski, quien añade que " los resultados de la investigación también podrían resultar muy útiles para la limitar la propagación de enfermedades en sus poblaciones". "Esto es realmente importante en este momento para los gorilas de montaña porque la enfermedad es una de las principales amenazas para su conservación. Los gorilas son susceptibles a muchas de las enfermedades que afectan a los humanos, entre las que se incluyen el Ébola o la COVID, de la que ya sabemos que puede afectar a los grandes primates".
"Por ello, la vigilancia y protección a largo plazo de los gorilas de montaña es crucial, no solo para su conservación, sino también por lo que podemos aprender de esta especie inteligente y altamente social acerca de como han evolucionado las relaciones y el comportamiento en sociedades tan complejas como las nuestras", sentencia Stoinsky.
NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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domingo, 9 de agosto de 2020

NATIONAL GEOGRAPHIC : Los últimos gorilas de Ruanda

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos alcanza un reportaje sobre los últimos gorilas de Ruanda, gracias a un reportaje del periodista español Alfons Rodríquez, quien estuvo por los montes Virunga, tras los rastros de las diezmadas poblaciones del gorila de montaña.

Un gorila comiendo
https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/gorilas-a-dieta_4591
Las enfermedades coronarias no afectan sólo a los humanos. Son también la primera causa de muerte entre los gorilas machos de los zoológicos, y los científicos quieren saber por qué. ¿La obesidad? Tal vez. Elena Hoellein Less, del zoo Metroparks de Cleveland, piensa que la dieta podría ser la causa, y se propone demostrarlo en un estudio realizado en diversos zoos. Less alimenta a sus gorilas Bebac y Mokolo con un menú que imita el que comerían en estado salvaje, prácticamente vegetariano. La nueva dieta, rica en verduras, se inspira en una alimentación humana especialmente indicada para cardiopatías. A juzgar por los 30 kilos que ha perdido cada gorila, no es para tomárselo a la ligera. –Catherine Zuckerman


NATINAL GEOGRAPHIC .- narra: ".....Los rangers del Parque Nacional de los Volcanes, en las montañas Virunga de Ruanda, ya me habían advertido. Tal vez fuese la niebla, el escozor de las ortigas que salpicaban la espesa vegetación o las varias horas que llevaba subiendo y bajando por las laderas enfangadas del volcán Visoke, de 3.711 metros de altitud. Estos factores, junto con la excitación, provocaron el embotamiento de mi mente y el consiguiente olvido del consejo. O quizá fue que aquel resultó ser uno de los encuentros más intensos que haya experimentado en la vida, sin más explicación. Me quedé absorto, sin capacidad de reacción. Me habían prevenido de que si un macho alfa de gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) –un espalda plateada– me miraba, no debía sostener el contacto visual bajo ningún concepto. Eso suponía una provocación para el líder del grupo, un desafío que podía acabar con una poderosa carga ofensiva sobre la amenaza, es decir, yo....."

https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/grandes-reportajes/los-ultimos-gorilas-de-ruanda-2_9071

Durante una estancia en Ruanda, el fotoperiodista español Alfons Rodríquez viaja a los montes Virunga tras el rastro de las diezmadas poblaciones de gorila de montaña. 

Los últimos gorilas de Ruanda

Una hembra adulta de gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) del grupo Amahoro descansa entre la vegetación de las laderas del volcán Visoke, en el Parque Nacional de los Volcanes, en Ruanda.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez
Los últimos gorilas de Ruanda
Ubumwe es el macho alfa del grupo Amahoro. En un solo día, un espalda plateada puede llegar a ingerir hasta 30 kilos de comida. Los grupos llegan a desplazarse decenas de kilómetros en una jornada, en busca de alimento o de un lugar donde pasar la noche.
Foto: Alfons Rodríguez
Los últimos gorilas de Ruanda
Las siluetas cónicas de los volcanes Muhabura, de 4.127 metros de altitud, y Gahinga, de 3.474, recortan el cielo de los montes Virunga, hábitat de los gorilas de montaña.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez 
Los últimos gorilas de Ruanda
El ejército vigila el Parque Nacional de los Volcanes. Los furtivos y los grupos rebeldes del conflicto congoleño siguen siendo una amenaza para los gorilas.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez
Los últimos gorilas de Ruanda
Unos niños recolectan madera para cocinar y calentar los hogares cerca de la ciudad de Musanze, junto al parque nacional protegido. En un territorio que ha sido compartido desde tiempos ancestrales por gorilas y seres humanos, el equilibrio entre las necesidades básicas de unos y otros no es nada fácil de mantener.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez
 Los últimos gorilas de Ruanda
Una de las hembras adultas del grupo Amahoro sostiene en brazos a su cría, que ha nacido hace apenas 48 horas. Los gorilas tienen a lo largo de su vida un promedio de cinco crías, el 30 % de las cuales no superará los 3,5 años de vida.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
El ejército vigila el Parque Nacional de los Volcanes, frecuentado por turistas e investigadores a la búsqueda del casi extinto gorila de montaña. Los furtivos y los grupos rebeldes del conflicto congolés siguen siendo una amenaza.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez
 Los últimos gorilas de Ruanda
La región aledaña al Parque Nacional de los Volcanes está altamente poblada y cultivada, lo que supone una amenaza grave para el hábitat de los gorilas.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez
 Los últimos gorilas de Ruanda
Los rangers tienen un papel primordial en la conservación y proteción del hábitat de los gorilas. Patrullan la jungla continuamente en busca de trampas y de cazadores furtivos, además de acompañar a los visitantes en sus expediciones.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez
Los últimos gorilas de Ruanda
Una familia de Gorilas avanza en fila india a través de la espesa vegetación del cráter del volcán Visoke.  Los grupos llegan a desplazarse decenas de kilómetros en un solo día, en busca de alimento o de un lugar donde pasar la noche.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez
 


Los rangers del Parque Nacional de los Volcanes, en las montañas Virunga de Ruanda, ya me habían advertido. Tal vez fuese la niebla, el escozor de las ortigas que salpicaban la espesa vegetación o las varias horas que llevaba subiendo y bajando por las laderas enfangadas del volcán Visoke, de 3.711 metros de altitud. Estos factores, junto con la excitación, provocaron el embotamiento de mi mente y el consiguiente olvido del consejo. O quizá fue que aquel resultó ser uno de los encuentros más intensos que haya experimentado en la vida, sin más explicación. Me quedé absorto, sin capacidad de reacción. Me habían prevenido de que si un macho alfa de gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) –un espalda plateada– me miraba, no debía sostener el contacto visual bajo ningún concepto. Eso suponía una provocación para el líder del grupo, un desafío que podía acabar con una poderosa carga ofensiva sobre la amenaza, es decir, yo.

Pero lo hice, nuestras miradas se cruzaron y no logré bajar, en actitud sumisa, la mía. En apenas unos instantes vi mi origen y el de toda la especie humana en aquella faz negra y achatada. Contemplé con absoluta claridad el camino recorrido. Nuestra naturaleza más genuina se reflejaba en aquellos expresivos ojos de color ámbar. El enorme gorila se levantó y pasó lentamente a menos de un metro de mí, pero se limitó a mirarme de reojo con indiferencia. No hice ni una sola foto. Estaba paralizado, y además hubiera supuesto una falta de respeto hacia aquel ser inmenso y poderoso, aunque frágil y vulnerable. Aquel era un reino erigido entre volcanes, y Ubumwe –así se llamaba el gorila– era su rey.


Una experiencia vital

Días antes en Musanze, en el norte del país, Jordi Galbany, primatólogo español vinculado a la Universidad George Washington y que actualmente trabaja en la Fundación Dian Fossey (en estas mismas selvas fue donde Fossey desarrolló su trabajo de campo y también donde fue asesinada) me había hablado acerca de la experiencia vital que suponía un encuentro con aquellas criaturas tan cercanas a los humanos. Los estudios que se realizan hoy en la fundación, en los que Galbany trabaja desde 2013, arrojan multitud de datos, no solo sobre esta especie y las medidas que deberían tomarse para garantizar su preservación sino también sobre nuestra propia evolución. La investigación de Galbany consiste, en líneas generales, en la medición de los gorilas para establecer la curva y la tasa de crecimiento en los ejemplares más jóvenes.

Mi trabajo en la zona de los Grandes Lagos para cubrir los conflictos, las crisis humanitarias y otros acontecimientos terribles que han asolado la región, como el genocidio entre hutus y tutsis, había despertado mi interés por saber cómo afectaba todo aquello a los últimos gorilas de montaña. La estancia en Ruanda suponía una buena ocasión para conocer la labor de quienes conviven a diario con el problema de los furtivos: los rangers. La caza ilegal se alimenta de la necesidad de aquellos que lo han perdido todo a causa de tanto conflicto y precariedad. Es una consecuencia directa.
El censo de gorilas está en un punto de no retorno. Su hábitat es cada día más reducido

Hoy solo unos 880 gorilas de montaña sobreviven en este reducto repartido entre tres países: Ruanda, República Democrática del Congo y Uganda. Otro de los graves problemas que están llevando a la extinción a esta especie es la alta densidad de población de la región y la consiguiente sobreexplotación agrícola. El censo de gorilas está en un punto de no retorno. Su hábitat es cada día más reducido y su desaparición, casi segura. Solo queda luchar a contracorriente y utilizar métodos desesperados, como, por ejemplo, las visitas de los turistas. Los visitantes, en grupos reducidos y controlados, aportan dólares que podrían preservar el ecosistema de la expansión agrícola y la caza furtiva. Pero también traen enfermedades que afectan a los primates. Ya existen lugares (en Ruanda aún no) donde se obliga a los visitantes a llevar mascarillas cuando entran en su entorno.

Dian Fossey vislumbró el porvenir incierto de los gorilas hace más de tres décadas. «Cuando te das cuenta del valor de la vida –dejó escrito en la última página de su diario–, te preocupas menos por discutir sobre el pasado y te centras más en la conservación para el futuro.» Sus últimas palabras están más llenas de vida que nunca.
 NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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jueves, 26 de diciembre de 2019

BIOGRAFÍAS : NATIONAL GEOGRAPHIC .- Dian Fossey, la defensora de los gorilas

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., en el África, continúa la caza indiscriminada contra la fauna, los cazadores furtivos corrompen funcionarios estatales que incluye hasta los mismos presidentes de los países involucrados; sin embargo,  con esta batalla en contra hay personajes que luchan contra esta lacra, tal como sucedió con la primatóloga : " Dian Fossey, científica que estudió a los Gorilas;  dedicó su vida a estudiar a estos animales y protegerlos de la caza indiscriminada. Una vida apasionante que acabó de la forma más cruel y horrorosa....."
NATIONAL GEOGRAPHIC.- narra : "..............Fossey lo tenía todo en contra. Los gorilas eran unos animales poco acostumbrados al contacto con los humanos, los cazadores furtivos no aceptaban su trabajo con los simios y durante los primeros años, Fossey tuvo que realizar sus estudios en soledad y sin ningún tipo de apoyo. La infinita paciéncia de Fossey y el estudio que llevó a cabo en el hábitat natural de los gorilas contribuyeron a cambiar por completo la percepción que se tenía de estos grandes simios ya que la sociedad –debido a películas como King Kong, por ejemplo– los consideraba seres peligrosos y violentos.
A pesar de todo, Fossey no se rindió y tras fundar su centro de investigación, que atraería la atención tanto de estudiantes como de investigadores, la zoóloga logró ganarse la confianza de los gorilas y mediante el método prueba-error consiguió hacer numerosos avances en el estudio de su comportamiento. En un articulo para la revista National Geographic, Fossey afirmó: "El gorila es uno de los animales más difamados del mundo. Después de más de 2.000 horas de observación directa, puedo dar cuenta de que menos de cinco minutos de su tiempo es lo que podría considerarse comportamiento agresivo...............".

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/dian-fossey-defensora-gorilas_15022

Defensora a ultranza de los gorilas de montaña, la primatóloga Dian Fossey dedicó su vida a estudiar a estos animales y protegerlos de la caza indiscriminada. Una vida apasionante que acabó de la forma más cruel y horrorosa. 

Dian Fossey firmando ejemplares de su libro "Gorilas en la niebla"
Foto: CordonPress
Josep Gavaldà
· Lectura: 6 min

 El 26 de diciembre de 1985, Dian Fossey, la zoóloga norteamericana que dedicó su vida al estudio de los gorilas y que cambió para siempre la forma en que vemos a estas criaturas, fue asesinada en su cabaña con un panga, un machete que la propia Fossey tenía colgado en una de las paredes de su vivienda. A pesar de ser recordada por sus estudios científicos y por su defensa a ultranza de estos grandes simios, su brutal muerte sigue siendo, a día de hoy, un misterio.

La "llamada" de la selva

Dian Fossey nació en San Francisco el 16 de enero de 1932. Tras graduarse en Terapia Ocupacional en la Universidad Estatal de San José, en California, Fossey sintió la llamada de África cuando leyó la obra de George Schaller, un destacado zoólogo norteamericano dedicado al estudio de los gorilas. En 1963 invirtió todos su ahorros y viajó al continente africano donde conoció al famoso paleontólogo Louis Leakey, del que aprendió que para comprender la evolución humana primero era necesario estudiar a los grandes simios.

A su regreso a Estados Unidos, y tras ocho meses aprendiendo suajili con el apoyo de National Geographic, Fossey se instaló en África, primero en el Congo, en las montañas Virunga, donde existía una de las colonias más grandes de gorilas conocidas. Meses más tarde, y debido al inestable clima político, tuvo que trasladarse definitivamente a Ruanda. Allí, entre los montes Karisimbi y Visoke, cerca de las fronteras con Zaire y Uganda, fundó el Karisoke Research Center, que funcionó desde 1967 hasta 1980.
Dian Fossey invirtió los ahorros de su vida y se trasladó a África, instalándose definitivamente en Ruanda, donde fundó el Karisoke Research Center.

La protección de una "bruja"

Fossey lo tenía todo en contra. Los gorilas eran unos animales poco acostumbrados al contacto con los humanos, los cazadores furtivos no aceptaban su trabajo con los simios y durante los primeros años, Fossey tuvo que realizar sus estudios en soledad y sin ningún tipo de apoyo. La infinita paciéncia de Fossey y el estudio que llevó a cabo en el hábitat natural de los gorilas contribuyeron a cambiar por completo la percepción que se tenía de estos grandes simios ya que la sociedad –debido a películas como King Kong, por ejemplo– los consideraba seres peligrosos y violentos.
A pesar de todo, Fossey no se rindió y tras fundar su centro de investigación, que atraería la atención tanto de estudiantes como de investigadores, la zoóloga logró ganarse la confianza de los gorilas y mediante el método prueba-error consiguió hacer numerosos avances en el estudio de su comportamiento. En un articulo para la revista National Geographic, Fossey afirmó: "El gorila es uno de los animales más difamados del mundo. Después de más de 2.000 horas de observación directa, puedo dar cuenta de que menos de cinco minutos de su tiempo es lo que podría considerarse comportamiento agresivo".

La muerte de "Digit"

Fossey dedicó su vida al estudio y a la protección de los gorilas, hasta tal punto que hizo creer a los aldeanos y a los turistas que era una bruja, y para que no molestaran a los simios compró unas máscaras para ahuyentar a los visitantes no deseados. Fossey luchó con todas sus fuerzas contra los cazadores furtivos, puso trampas para capturarlos e interrogarlos, e incluso se enfrentó al mismísimo gobierno de Ruanda, al que acusó de corrupto. Su furia contra los cazadores furtivos desembocó en una cacería sin cuartel contra ellos el día que encontró muerto a Digit. Digit era uno de los gorilas que Fossey había estudiado y con el que había logrado una auténtica conexión. Simio y humana llegaron a compenetrarse hasta tal punto que el animal le permitía jugar e interactuar con sus crías. Digit murió en una emboscada que le tendieron los cazadores furtivos. Poco después, Dian Fossey creó la fundación Digit que serviría para recaudar fondos que ayudaran a la conservación de los gorilas, los desconocidos y misteriosos seres que ella defendería hasta el fin de sus días.
Fossey, en continua lucha con los cazadores furtivos, creó un centro de investigación, y para proteger a los gorilas difundió la idea de que era una bruja para ahuyentar a los visitantes no deseados.
Para saber más
Tigre de Sumatra
Promoción

¿Cuánto sabes sobre estos animales amenazados?

Si te gusta la naturaleza y los animales te encantará aprender algunas curiosidades sobre estas especies en mayor o menor peligro de extinción
Leer artículo

Según palabras de la primatóloga Kelly Steward que trabajó con Fossey una temporada: "Su amor por los gorilas y su odio hacia los cazadores furtivos realmente influyeron en su comportamiento, y algunas personas piensan que al final esos sentimientos se interpusieron en el camino de la gestión racional del centro de investigación".
Sumida en una profunda depresión tras la muerte de Digit, Fossey se encerró en su cabaña, donde empezó a beber más de la cuenta, y se aisló del resto de colaboradores, con los que tampoco mantenía una buena relación. Acusó al gobierno ruandés de dar la orden de matar al gorila, y acabó ganándose un enemigo mucho más poderoso. Con todo, Fossey logró reunir fondos para la conservación de los gorilas, aunque la mayoría de ese dinero al final se destinó al rodaje de películas que sirvieran para concienciar a la opinión pública del peligro al que estaban sometidos estos animales. Fossey, sin embargo, quería que estos fondos se destinaran a proteger a la especie y a actuar de un modo contundente contra los cazadores furtivos que estaban acabando con ellos.
Fossey logró reunir fondos para la conservación de los gorilas, aunque la mayoría de ese dinero al final se destinó al rodaje de películas de concienciación ambiental.

Una vida de cine

En 1983, Fossey publicó Gorilas en la niebla, un libro donde la primatóloga explica su experiencia en África y que constituye uno de los estudios de campo más importantes realizados nunca. El libro se llevó a la gran pantalla en 1988 de la mano del director Michael Apted y el papel de Fossey fue interpretado por la actriz Sigourney Weaver.

Sigourney Weaver en el papel de Diane Fossey en la película "Gorilas en la niebla". 
Foto: CordonPress 

Una semana antes de la muerte de Dian Fossey, la Oficina de Turismo de Ruanda, le denegó la renovación de su pasaporte, pero gracias a la ayuda de un amigo que era secretario de inmigración, la primatóloga consiguió que se lo renovaran dos años más. Sin saberlo, este favor significaría su sentencia de muerte. Treinta y cuatro años después, el asesinato de Dian Fossey sigue sin estar claro. Descartado el móvil del robo, se arrestó a todos los trabajadores de la fundación, incluido un rastreador que había sido despedido unos días antes y que posteriormente se suicidó en la cárcel. Entre los acusados como responsables de su asesinato figuran un hombre conocido como "Señor Z", acusado de instigar y participar en el brutal genocidio ruandés, y Protais Ziriganyirago, cuñado del entonces presidente de Ruanda, Juvénal Habyarimana, y jefe de la mafia de los cazadores furtivos.
Tras el asesinato de Dian Fossey, se arrestó a todos los trabajadores de la fundación, incluido un rastreador que había sido despedido unos días antes y que posteriormente se suicidó en la cárcel.
El cuerpo de Dian Fossey fue enterrado en el cementerio que ella misma creó para los gorilas, junto a su querido primate Digit. En su lápida se la llama Nyiramachabelli, que es el nombre con el que los ruandeses se referían a ella y que significa "la mujer que supo adaptarse al bosque". Aunque su legado sigue vivo, la obra por la que tanto luchó prácticamente se ha desvanecido, ya que los gorilas de montaña son, en la actualidad, una especie en peligro de extinción.

Mas información

Dian Fossey, mi vida entre gorilas: 1- La mujer gorila
Dian Fossey, mi vida entre gorilas: 2- El lado oscuro de la montaña
Dian Fossey, mi vida entre gorilas: 3- Asesinato en la montaña

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Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui

viernes, 10 de noviembre de 2017

NATURALEZA : GORILAS .- SIMIOS .- PRIMATES .- NATIONAL GEOGRAPHIC .- Gorilas .-

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., el primate Gorila, que la ciencia  conoce como Gorilla, que comparte entre el 97 al 98% de genes con el ser humano, está en extinción, tan solo tres países africanos: Uganda, Ruanda y República Democrática del Congo, cobijan el 100% de existencias, que son tan reducidas de apenas 880 ejemplares,
La ciencia ha clasificado como Gorila de Montaña(Gorilla beringei beringei), Gorila de Tierras Bajas (Gorilla beringei graueri), es un primate perseguido por la caza furtiva, aunque parezca contradictorio, la naturaleza también ha sido un enemigo natural del Gorila, ya que el virus del Ébola cuando estaba en su máximo apogeo en el África, mató más de 5,000 gorilas. Lamentablemente el hombre como siempre destruyendo su hábitat, le ha reducido tanto sus áreas naturales,  que ya hay choques entre el hombre y el Gorila en las tierras agrícolas.
El Gorila macho adulto; a los 12 años de edad; tiene una característica, le nacen cabellos plateados, solamente en la espalda,  que en adelante es  llamado "Espalda Plateada", que le dan poder para convertirse en un reproductor del clan que generalmente son de 4 a 9 miembros.
Este artículo ha sido preparado gracias a la Revista  National Geographic, que los invito a leer .

http://www.nationalgeographic.com.es/buscador/?q=gorilas
https://es.wikipedia.org/wiki/Gorilla
http://www.nationalgeographic.com.es/animales/gorilas/fotos
http://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/grandes-reportajes/los-ultimos-gorilas-de-ruanda-2_9071

Se calcula que apenas quedan unos pocos cientos de gorilas en todo el mundo. Estos enormes primates –los más grandes del mundo– habitan en reducidas zonas de África central están en grave peligro de extinción. Los machos pueden llegar a medir 1,80 metros y pesar más de 200 kilos. Usan los brazos para caminar, pues son más largos que sus piernas, y cuentan con pulgares oponibles en ambas extremidades. 
Son herbívoros y tienen una esperanza de vida de entre 30 y 50 años. La gestación de las hembras dura 8 meses y las crías viven junto a la madre durante los primeros 3 o 4 años. Los ejemplares con la espalda plateada son los machos dominantes y pueden llegar a ser agresivos si se sienten amenazados. Se trata de uno de los primates más cercanos al ser humano y se le considera un animal muy inteligente, capaz de usar diferentes herramientas para conseguir sus objetivos.

La buena vida
Fotografía ganadora en la categoría: Fotógrafo joven del año.
Después de una caminata de tres horas a través del bosque del Parque Nacional Odzala-Kokoua, Daniël finalmente alcanzó a una familia de gorilas. En este convincente retrato de Caco, un joven gorila de nueve años, Daniël capturó la conexión entre estos simios salvajes y el bosque del que dependen. "Espero crear conciencia sobre los gorilas en peligro", dice Daniël.
La deforestación, la caza furtiva y enfermedades como el ébola han reducido drásticamente la población de gorilas occidentales de las tierras bajas durante los últimos 25 años. Ahora están en peligro crítico: al ritmo actual, el 80% de la población se perderá en tres generaciones. Esta imagen muestra cómo debería ser: un gorila relajado que disfruta de una merienda en una densa selva.
Foto: Daniël Nelson / Wildlife Photographer of the Year 2017

Los ojos tristes de Sandra
La tristeza se refleja en los ojos de Sandra, la orangután que podemos observar a través de las rejas de recinto en el que habita.
16 de mayo de 2017.
Foto: AP / Natacha Pisarenko

"Brown-Eyed Beauty"
Categoría: Sustanaible Travel
 Esta fotografía fue tomada durante una visita al Parque Nacional del Bosque Impenetrable, en Uganda. Después de aproximadamente hora y media caminando por el bosque, tuvimos la suerte de poder ver estos magníficos animales de cerca. Esta foto es la de una gorila hembra disfrutando de una comida de mediodía. De su especie, el gorila de montaña, quedan menos de 1000 ejemplares en todo el mundo.
Foto: Lynda Hanwella / Smithsonian Photo Contest

Gorilla gorilla
Foto: AP/ Ty Wright
El que vemos en esta fotografía tomada el 22 de diciembre de 2016 en el Parque Zoológico de Ohio es Colo. Este gorila occidental, Gorilla gorilla, venido al mundo el 22 de diciembre de 1956 fue el primer ejemplar de la especie nacido en cautividad. En la imagen podemos observarlo con una gorra calada a la cabeza durante la celebración de su sexagésimo cumpleaños. Se trata del gorila más longevo jamás criado en cautividad.
Según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, (IUCN), pese a ser el occidental la especie más numerosa de las dos conocidas de gorilas, en el transcurso de las últimas 3 generaciones, sus poblaciones han disminuido en más de un 80%, encontrándose en la actualidad en peligro crítico de extinción. Entre las causas que propician su declive se encuentran la caza furtiva, la propagación de graves enfermedades como el Ébola, que afectan a estos grandes primates, así como la degradación y fragmentación de su hábitat debido a causas humanas o al cambio climático.

Parque Nacional de los Volcanes de Ruanda
El continente africano esconde este pequeño tesoro paisajístico en cuyos límites se encuentran cinco de los ocho volcanes de las montañas Virunga (Karisimbi, Bisoke, Muhabura, Gahinga y Sabyinyo). El parque es conocido por ser un refugio para el gorila de montaña con más de 300 ejemplares en la actualidad y por ser el lugar donde la conocida naturalista Dian Fossey pasó 20 años viviendo y trabajando con los gorilas y organizando campañas de protección. Limita con el Parque Nacional Virunga de la República Democrática del Congo y el Parque Nacional del Gorila de Mgahinga de Uganda.
Visit Rwanda

Jane Goodall
Jane Goodal ha sido considerada una de las científicas que más impacto ha producido en la ciencia durante el siglo XX. En la imagen podemos verla durante su visita a Budapest en 2008 para supervisar las obras de reconstrucción del zoológico de la ciudad húngara.
Foto: AP

Gorila occidental de llanura, Zoo de Cincinnati
Unas manos humanas alzan esta cría de gorila de cinco semanas, abandonada por su madre en un zoo de Texas. El zoo de Cincinnati utilizó diez madres adoptivas humanas para alimentar, abrazar y acarrear el bebé hasta que fue adoptada por una de las hembras de gorila del zoo.
Gorilla Gorilla 
Estado de conservación: en peligro crítico
Foto: Joel Sartore

UGANDA: Joven gorila de montaña, Parque de la Selva Impenetrable de Bwindi, Uganda
Atento a los visitantes humanos, un joven gorila de montaña se abraza a su madre en el Parque de la Selva Impenetrable de Bwindi. Cuando se inauguró en 1991, los lugareños lamentaron perder acceso al bosque, donde recolectaban miel y madera. Hoy el parque comparte con ellos los ingresos que aportan las visitas guiadas para ver a los gorilas, una pequeña victoria en el interminable conflicto del Rift por el espacio habitable.
3 de noviembre de 2011

Gorilas a dieta
Las enfermedades coronarias no afectan sólo a los humanos. Son también la primera causa de muerte entre los gorilas machos de los zoológicos, y los científicos quieren saber por qué. ¿La obesidad? Tal vez. Elena Hoellein Less, del zoo Metroparks de Cleveland, piensa que la dieta podría ser la causa, y se propone demostrarlo en un estudio realizado en diversos zoos. Less alimenta a sus gorilas Bebac y Mokolo con un menú que imita el que comerían en estado salvaje, prácticamente vegetariano. La nueva dieta, rica en verduras, se inspira en una alimentación humana especialmente indicada para cardiopatías. A juzgar por los 30 kilos que ha perdido cada gorila, no es para tomárselo a la ligera. –Catherine Zuckerman
Foto: Sue Ogrocki/Gtres


Los últimos gorilas de Ruanda

Durante una estancia en Ruanda, el fotoperiodista español Alfons Rodríquez viaja a los montes Virunga tras el rastro de las diezmadas poblaciones de gorila de montaña.

Los últimos gorilas de Ruanda
Una hembra adulta de gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) del grupo Amahoro descansa entre la vegetación de las laderas del volcán Visoke, en el Parque Nacional de los Volcanes, en Ruanda.
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
Ubumwe es el macho alfa del grupo Amahoro. En un solo día, un espalda plateada puede llegar a ingerir hasta 30 kilos de comida. Los grupos llegan a desplazarse decenas de kilómetros en una jornada, en busca de alimento o de un lugar donde pasar la noche.
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
Las siluetas cónicas de los volcanes Muhabura, de 4.127 metros de altitud, y Gahinga, de 3.474, recortan el cielo de los montes Virunga, hábitat de los gorilas de montaña.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
El ejército vigila el Parque Nacional de los Volcanes. Los furtivos y los grupos rebeldes del conflicto congoleño siguen siendo una amenaza para los gorilas.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
Unos niños recolectan madera para cocinar y calentar los hogares cerca de la ciudad de Musanze, junto al parque nacional protegido. En un territorio que ha sido compartido desde tiempos ancestrales por gorilas y seres humanos, el equilibrio entre las necesidades básicas de unos y otros no es nada fácil de mantener.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
Una de las hembras adultas del grupo Amahoro sostiene en brazos a su cría, que ha nacido hace apenas 48 horas. Los gorilas tienen a lo largo de su vida un promedio de cinco crías, el 30 % de las cuales no superará los 3,5 años de vida.
alfonsrodriguez.com
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
El ejército vigila el Parque Nacional de los Volcanes, frecuentado por turistas e investigadores a la búsqueda del casi extinto gorila de montaña. Los furtivos y los grupos rebeldes del conflicto congolés siguen siendo una amenaza.
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
La región aledaña al Parque Nacional de los Volcanes está altamente poblada y cultivada, lo que supone una amenaza grave para el hábitat de los gorilas.
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
Los rangers tienen un papel primordial en la conservación y proteción del hábitat de los gorilas. Patrullan la jungla continuamente en busca de trampas y de cazadores furtivos, además de acompañar a los visitantes en sus expediciones.
Foto: Alfons Rodríguez

Los últimos gorilas de Ruanda
Una familia de Gorilas avanza en fila india a través de la espesa vegetación del cráter del volcán Visoke.  Los grupos llegan a desplazarse decenas de kilómetros en un solo día, en busca de alimento o de un lugar donde pasar la noche.
Foto: Alfons Rodríguez
8 de mayo de 2015
Laia, un nuevo simio extinguido ilumina la senda evolutiva de nuestros ancestros
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Laia, un nuevo simio extinguido ilumina la senda evolutiva de nuestros ancestros

Los rangers del Parque Nacional de los Volcanes, en las montañas Virunga de Ruanda, ya me habían advertido. Tal vez fuese la niebla, el escozor de las ortigas que salpicaban la espesa vegetación o las varias horas que llevaba subiendo y bajando por las laderas enfangadas del volcán Visoke, de 3.711 metros de altitud. Estos factores, junto con la excitación, provocaron el embotamiento de mi mente y el consiguiente olvido del consejo. O quizá fue que aquel resultó ser uno de los encuentros más intensos que haya experimentado en la vida, sin más explicación. Me quedé absorto, sin capacidad de reacción. Me habían prevenido de que si un macho alfa de gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) –un espalda plateada– me miraba, no debía sostener el contacto visual bajo ningún concepto. Eso suponía una provocación para el líder del grupo, un desafío que podía acabar con una poderosa carga ofensiva sobre la amenaza, es decir, yo.

Pero lo hice, nuestras miradas se cruzaron y no logré bajar, en actitud sumisa, la mía. En apenas unos instantes vi mi origen y el de toda la especie humana en aquella faz negra y achatada. Contemplé con absoluta claridad el camino recorrido. Nuestra naturaleza más genuina se reflejaba en aquellos expresivos ojos de color ámbar. El enorme gorila se levantó y pasó lentamente a menos de un metro de mí, pero se limitó a mirarme de reojo con indiferencia. No hice ni una sola foto. Estaba paralizado, y además hubiera supuesto una falta de respeto hacia aquel ser inmenso y poderoso, aunque frágil y vulnerable. Aquel era un reino erigido entre volcanes, y Ubumwe –así se llamaba el gorila– era su rey.

Una experiencia vital

Días antes en Musanze, en el norte del país, Jordi Galbany, primatólogo español vinculado a la Universidad George Washington y que actualmente trabaja en la Fundación Dian Fossey (en estas mismas selvas fue donde Fossey desarrolló su trabajo de campo y también donde fue asesinada) me había hablado acerca de la experiencia vital que suponía un encuentro con aquellas criaturas tan cercanas a los humanos. Los estudios que se realizan hoy en la fundación, en los que Galbany trabaja desde 2013, arrojan multitud de datos, no solo sobre esta especie y las medidas que deberían tomarse para garantizar su preservación sino también sobre nuestra propia evolución. La investigación de Galbany consiste, en líneas generales, en la medición de los gorilas para establecer la curva y la tasa de crecimiento en los ejemplares más jóvenes.

Mi trabajo en la zona de los Grandes Lagos para cubrir los conflictos, las crisis humanitarias y otros acontecimientos terribles que han asolado la región, como el genocidio entre hutus y tutsis, había despertado mi interés por saber cómo afectaba todo aquello a los últimos gorilas de montaña. La estancia en Ruanda suponía una buena ocasión para conocer la labor de quienes conviven a diario con el problema de los furtivos: los rangers. La caza ilegal se alimenta de la necesidad de aquellos que lo han perdido todo a causa de tanto conflicto y precariedad. Es una consecuencia directa.
El censo de gorilas está en un punto de no retorno. Su hábitat es cada día más reducido

Hoy solo unos 880 gorilas de montaña sobreviven en este reducto repartido entre tres países: Ruanda, República Democrática del Congo y Uganda. Otro de los graves problemas que están llevando a la extinción a esta especie es la alta densidad de población de la región y la consiguiente sobreexplotación agrícola. El censo de gorilas está en un punto de no retorno. Su hábitat es cada día más reducido y su desaparición, casi segura. Solo queda luchar a contracorriente y utilizar métodos desesperados, como, por ejemplo, las visitas de los turistas. Los visitantes, en grupos reducidos y controlados, aportan dólares que podrían preservar el ecosistema de la expansión agrícola y la caza furtiva. Pero también traen enfermedades que afectan a los primates. Ya existen lugares (en Ruanda aún no) donde se obliga a los visitantes a llevar mascarillas cuando entran en su entorno.

Dian Fossey vislumbró el porvenir incierto de los gorilas hace más de tres décadas. «Cuando te das cuenta del valor de la vida –dejó escrito en la última página de su diario–, te preocupas menos por discutir sobre el pasado y te centras más en la conservación para el futuro.» Sus últimas palabras están más llenas de vida que nunca.
 
Tras el rastro de los gorilas
Cuando se hace un recuento de gorilas de montaña, hay que intentar evitar a los propios animales. Con esta premisa en mente, la primatóloga Martha Robbins y otros 71 científicos emprendieron el último censo de esta especie amenazada. «No queremos encontrarnos con gorilas no habituados porque para ellos resulta muy estresante», explica Robbins. En lugar de localizar a los individuos, el equipo se basó
en indicios tales como excrementos, nidos y rastros para calcular el número de gorilas existentes en los montes Virunga, en el corazón del África ecuatorial, uno de los dos únicos territorios donde habitan estos grandes simios.
Un censo efectuado en 2006 concluyó que quedaban 680 ejemplares, distribuidos entre esta área y el Parque Nacional Impenetrable de Bwindi. El censo de 2010 en Virunga, al que se añadirá un estudio en Bwindi el próximo año, permitirá establecer cuántos gorilas sobreviven tras años de caza furtiva, deforestación y conflictos políticos. También se espera que el análisis de las muestras fecales ofrezca nuevos datos sobre la diversidad genética y el estado de salud de estos esquivos animales.  —Catherine Barker
Foto: Imagebroker / Konrad Wothe
24 de noviembre de 2010

RÍO CONGO. fondo09marzo2013
El vasto río Congo, que comprende numerosos canales grandes y pequeños, ha sido una barrera infranqueable para los bonobos y sus parientes más cercanos. Los chimpancés y los gorilas viven únicamente en la orilla derecha, y los bonobos, solo en la izquierda.  
Publicado en marzo de 2013
2 de abril de 2013
National Geographic
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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