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Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, nos alcanza la información muy interesante sobre el avance, de un grupo de científicos en la Universidad de Minessota, que han creado lo que ellos denominan un "Ojo Biónico", que es un dispositivo impreso en una superficie curva, que consigue convertir la luz en electricidad, lo que podría ayudar a muchas personas con deficiencias visuales a ver mejor.
National Geographic.- dice : "Tener un ojo biónico como los que aparecen en las películas de ciencia ficción podría ser una realidad dentro de poco. La ciencia está cada vez más cerca de desarrollar un prototipo viable que prácticamente emule en forma y función al ojo humano. Nada que ver con el denominado eyeborg, aquel primer prototipo en el que se instalaba una pequeña cámara en el interior de la cavidad ocular. Las últimas investigaciones apuntan a crear directamente un sistema fotorreceptor que convierta la luz en impulsos eléctricos que se envíen al cerebro..."
National Geographic.- agrega : "Un equipo científico de la Universidad de Minnesota ha conseguido imprimir en 3D por primera vez un conjunto de receptores de luz sobre una superficie hemisférica, un descubrimiento que marca un paso de gigante en la carrera para fabricar un ‘ojo biónico’ que podría servir en el futuro para curar la ceguera o mejorar la visión de las personas videntes...."
También la Revista National Geographic, nos informa sobre las primeras córneas humanas impresas en 3D, dice : "Los investigadores “mezclaron” células madre de la córnea de un donante sano con una solución de alginato y colágeno que actúa como una “biotinta” de la impresora. Usando una biompresora 3D de bajo coste, el compuesto se extruyó con éxito en círculos concéntricos hasta formar una córnea humana. El dispositivo tardó menos de 10 minutos en completar la operación. "Muchos científicos de todo el mundo llevan tiempo buscando la tinta biológica ideal para este tipo de procesos- afirma Che Connon, profesor de Ingeniería de Tejidos de la Universidad de Newcastle y uno de los científicos participantes en la investigación-. Nuestro gel exclusivo mantiene las células madre vivas mientras produce un material lo suficientemente duro como para mantener la forma pero lo bastante blando como para introducirse en la boquilla de una impresora 3D”, dice. Según Connon, dicha técnica permitirá imprimir tejidos sin tener que recurrir al cultivo de células madre por separado...."
El dispositivo impreso en una superficie curva consigue convertir la luz en electricidad lo que podría ayudar a muchas personas con deficiencias visuales a ver mejor
Los investigadores han logrado instalar fotorreceptores en una superficie curva, un paso previo al ojo biónico.
Foto: University of Minnesota, McAlpine Group
Redacción
30 de agosto de 2018
Tener un ojo biónico como los que aparecen en las películas de ciencia ficción podría ser una realidad dentro de poco. La ciencia está cada vez más cerca de desarrollar un prototipo viable que prácticamente emule en forma y función al ojo humano. Nada que ver con el denominado eyeborg, aquel primer prototipo en el que se instalaba una pequeña cámara en el interior de la cavidad ocular. Las últimas investigaciones apuntan a crear directamente un sistema fotorreceptor que convierta la luz en impulsos eléctricos que se envíen al cerebro.
Un equipo científico de la Universidad de Minnesota ha conseguido imprimir en 3D por primera vez un conjunto de receptores de luz sobre una superficie hemisférica, un descubrimiento que marca un paso de gigante en la carrera para fabricar un ‘ojo biónico’ que podría servir en el futuro para curar la ceguera o mejorar la visión de las personas videntes.
La investigación, publicada recientemente en la revista especializada Advanced Materials, supone un avance sin precedentes en el campo de la biónica, pues abre el paso a futuras investigaciones que allanen el camino hacia la fabricación de un ojo perfectamente viable. “Hasta ahora este era un campo reservado a la ciencia ficción, pero hoy estamos más cerca que nunca gracias a la impresión 3D", afirma Michael McAlpine, coautor del estudio y profesor Asociado de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Minnesota, en un comunicado.
El equipo de investigadores usó una cúpula de cristal hemisférica para mostar cómo podrían imprimir dispositivos electrónicos en una superficie curva. Después emplearon la impresora 3D para imprimir una base de tinta de partículas de plata. Descubrieron que la tinta se secó de forma homogénea en vez de correr por la superficie curva, lo cual les servía de base para la colocación de fotodiodos, un semiconductor que convierte la luz en electricidad. El proceso completo se completó en una hora.
McAlpine y su equipo son conocidos por integrar dispositivos electrónicos, elementos biológicos e impresiones 3D en una única plataforma. En 2013 recibieron fama internacional por la impresión de una 'oreja biónica'. Desde entonces, han impreso órganos para ensayos clínicos y hasta una tela sintética que funciona como ‘piel biónica’. Sin embargo, según afirma, este es su proyecto más personal. “Mi madre es ciega de un ojo, y siempre que le hablaba sobre mi trabajo, me decía: ¿Cuándo vas a fabricarme un ojo biónico?”.
El próximo paso, según especifican los creadores del dispositivo, será crear un prototipo con más detectores de luz y más eficiente, además de imprimir un material blando que pueda ser implantado en un ojo real. Según McAlpine, el hecho más sorprendente fue comprobar la eficiencia de conversión de luz de los semiconductores impresos en 3D. La posibilidad de fabricar un dispositivo semiconductor instalado en una superficie curva, es, según McAlpine, un logro remarcable, ya que permitirá emular con mucha más fidelidad el funcionamiento de un ojo humano.
Research Brief: Researchers 3D print prototype for ‘bionic eye’
August 28, 2018
Researchers at the University of Minnesota have fully 3D printed an image sensing array on a hemisphere, which is a first-of-its-kind prototype for a “bionic eye.” Credit: University of Minnesota, McAlpine Group
A team of researchers at the University of Minnesota have, for the first time, fully 3D printed an array of light receptors on a hemispherical surface. This discovery marks a significant step toward creating a “bionic eye” that could someday help blind people see or sighted people see better.
The research is published today in Advanced Materials, a peer-reviewed scientific journal covering materials science. The author also holds the patent for 3D-printed semiconducting devices.
“Bionic eyes are usually thought of as science fiction, but now we are closer than ever using a multimaterial 3D printer,” said Michael McAlpine, a co-author of the study and University of Minnesota Benjamin Mayhugh Associate Professor of Mechanical Engineering.
Researchers started with a hemispherical glass dome to show how they could overcome the challenge of printing electronics on a curved surface. Using their custom-built 3D printer, they started with a base ink of silver particles. The dispensed ink stayed in place and dried uniformly instead of running down the curved surface. The researchers then used semiconducting polymer materials to print photodiodes, which convert light into electricity. The entire process takes about an hour.
McAlpine said the most surprising part of the process was the 25 percent efficiency in converting the light into electricity they achieved with the fully 3D-printed semiconductors.
“We have a long way to go to routinely print active electronics reliably, but our 3D-printed semiconductors are now starting to show that they could potentially rival the efficiency of semiconducting devices fabricated in microfabrication facilities,” McAlpine said. “Plus, we can easily print a semiconducting device on a curved surface, and they can’t.”
McAlpine and his team are known for integrating 3D printing, electronics, and biology on a single platform. They received international attention a few years ago for printing a “bionic ear.” Since then, they have 3D printed life-like artificial organs for surgical practice, electronic fabric that could serve as “bionic skin,” electronics directly on a moving hand, and cells and scaffolds that could help people living with spinal cord injuries regain some function.
McAlpine’s drive to create a bionic eye is a little more personal.
“My mother is blind in one eye, and whenever I talk about my work, she says, ‘When are you going to print me a bionic eye?’” McAlpine said.
McAlpine says the next steps are to create a prototype with more light receptors that are even more efficient. They’d also like to find a way to print on a soft hemispherical material that can be implanted into a real eye.
McAlpine’s research team includes University of Minnesota mechanical engineering graduate student Ruitao Su, postdoctoral researchers Sung Hyun Park, Shuang-Zhuang Guo, Kaiyan Qiu, Daeha Joung, Fanben Meng, and undergraduate student Jaewoo Jeong.
The research was funded by the National Institute of Biomedical Imaging and Bioengineering of the National Institutes of Health (Award No. 1DP2EB020537), The Boeing Company, and the Minnesota Discovery, Research, and InnoVation Economy (MnDRIVE) Initiative through the State of Minnesota.
To read the full research paper entitled “3D Printed Polymer Photodetectors,” visit the Advanced Materials website.
La impresión en 3D permitiría fabricar córneas de forma ilimitada, garantizando así el suministro para trasplantes.
Ojo humano
Vista detallada de un ojo humano. En el centro puede distinguirse la pupila, rodeada del iris. La córnea, situada en la parte exterior, es la membrana dura, transparente y curva que lo protege de agentes externos.
Foto: Sue Ford, Science Photo Library
La córnea es la membrana dura y trasparente que tenemos en la parte exterior del ojo. Su función es determinante para nuestra visión, ya que permite el paso de la luz y protege el iris y el cristalino.
Hoy en día casi 5 millones de personas sufren una ceguera total derivada de las cicatrices en la córnea causadas por quemaduras, laceraciones, abrasión o enfermedades, y se estima que 10 millones de pacientes requerirían una intervención quirúrgica que les permita prevenir una posible ceguera causada por por alguna enfermedad relacionada con la córnea, como el tracoma, una patología provocada por una bacteria.
Los expertos consiguieron fabricar córneas artificiales en menos de 10 minutos usando una bioimpresora 3D de bajo coste
Sin embargo, las córneas disponibles para el trasplante son escasas, por ello la comunidad científica viene poniendo el foco desde hace tiempo en alternativas, entre ellas, las córneas artificiales o las regeneradas a partir de células madre.
Con esa idea en mente, un equipo científico de la Universidad de Newcastle, en Reino Unido, ha desarrollado un método todavía más eficiente: fabricación de córneas humanas impresas 3D. Sus conclusiones han sido publicadas recientemente en la revista especializada Experimental Eye Research.
Los investigadores “mezclaron” células madre de la córnea de un donante sano con una solución de alginato y colágeno que actúa como una “biotinta” de la impresora. Usando una biompresora 3D de bajo coste, el compuesto se extruyó con éxito en círculos concéntricos hasta formar una córnea humana. El dispositivo tardó menos de 10 minutos en completar la operación.
"Muchos científicos de todo el mundo llevan tiempo buscando la tinta biológica ideal para este tipo de procesos- afirma Che Connon, profesor de Ingeniería de Tejidos de la Universidad de Newcastle y uno de los científicos participantes en la investigación-. Nuestro gel exclusivo mantiene las células madre vivas mientras produce un material lo suficientemente duro como para mantener la forma pero lo bastante blando como para introducirse en la boquilla de una impresora 3D”, dice. Según Connon, dicha técnica permitirá imprimir tejidos sin tener que recurrir al cultivo de células madre por separado.
Los autores del estudio, liderado por la doctoranda Abigail Isaacson, del Instituto de Medicina Genética de la Universidad de Newcastle, afirman que su hallazgo permitirá imprimir córneas para cualquier tipo de paciente. Explican que las dimensiones del tejido impreso fueron tomadas a partir de una córnea real, con lo que, escaneando el ojo de un paciente, esos datos podrían utilizarse para crear una córnea que coincida en forma y tamaño con la del receptor del trasplante.
Connon afirma que su estudio deberá someterse a nuevas pruebas, y reconoce que pasarán algunos años antes de que las córneas impresas en 3D puedan utilizarse para trasplantes, pero asegura que este hallazgo tiene el potencial suficiente como para paliar en un futuro no muy lejano la escasez mundial de córneas.
Bioimpresoras 3D, así se imprimen órganos de repuesto
Para imprimir órganos primero se debe crear un "andamio" flexible y poroso de hidrogel. Te explicamos el proceso
Molde de la oreja proporcionado por el Instituto de Medicina Regenerativa Wake Forest
Foto: Rebecca Hale
Redacción
16 de junio de 2018
Imaginemos una máquina que, con solo pulsar un botón, fabrique un pulmón o un riñón de repuesto. Pues bien, la ciencia ya está explorando esa línea de investigación futurista con impresoras 3D concebidas para crear tejido vivo.
Estas bioimpresoras usan células humanas a modo de tinta. Una impresora 3D estándar superpone capas de plástico para crear piezas de coches, por ejemplo, pero las bioimpresoras colocan capas de células para formar tejidos y órganos tridimensionales.
Para imprimir una oreja, la impresora crea un "andamio" flexible y poroso de hidrogel (un tipo de polímero) que se recubre de células de piel y de cartílago, las cuales van creciendo y rellenando el molde con forma de oreja.
Con el tiempo el hidrogel se biodegrada; en unos seis meses, la oreja se compone íntegramente de células humanas. "Usamos las propias células del paciente", explica Anthony Atala, director del Instituto de Medicina Regenerativa de la Universidad Wake Forest. De este modo se garantiza que no haya rechazos.
Según Atala, antes de programar una máquina para que fabrique un tejido humano, los científicos deben saber cómo hacerlo ellos mismos. En sus laboratorios han cultivado vejigas, vasos sanguíneos y muchas otras unidades anatómicas que ya se han implantado en pacientes.
¿Se puede imprimir cualquier órgano?
Ahora están traduciendo el proceso al lenguaje de las bioimpresoras 3D y esperan poder comenzar muy pronto a implantar órganos impresos. Por ahora ya se están utilizando riñones e hígados en miniatura para probar fármacos, entre ellos tratamientos de quimioterapia.
¿Hay alguna zona anatómica que no se preste a esta tecnología? En el caso del corazón, apunta Atala, deberían poderse imprimir al menos determinadas partes. ¿Y el cerebro? "Yo no llegaré a verlo", dice.
Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, ha elaborado un reportaje sobre la Evolución Humana, mediante la ponencia que los Neandertales; en la evolución esculpió nuestros expresivos rostros mediante las cejas.
National Geographic: dice "Los investigadores realizaron una comparativa mediante el escaneo de rayos X en 3D de un cráneo perteneciente a un ancestro humano llamado Homo heidelbergensis que vivió en lo que hoy es Zambia entre hace 300.000 y 125.000 años. Conocido como Kabwe 1, el cráneo mostraba gruesas cejas en la frente incluso más prominentes que las observadas en los Neandertales..."
Así mismo presentamos una galería de 61 fotografías de la historia de los Neandertales en España.
Los invito a leer la variada información de los Neandertales...................
Un nuevo estudio analiza la importancia de las cejas en la evolución de la comunicación humana
Busto de un Homo heidelbergensis
Foto: AGEfotostock
Suele decirse que una imagen vale más que mil palabras. Y no se trata de un auténtico disparate cuando tenemos en cuenta que el ser humano es una especie esencialmente visual. Lo comprobamos cuando en numerosas ocasiones una simple mirada puede desembocar en un entendimiento mutuo entre dos personas. Existe toda clase de señales visuales, desde una notable advertencia de"no molestar", hasta una sutil sugerencia sexual o amorosa.
Mucho de lo que no se dice tiene que ver en gran parte con nuestros ojos
Mucho de lo que no se dice tiene que ver en gran parte con nuestros ojos, y es quizá, según el estudio publicado recientemente por investigadores de la Universidad de Nueva York, que posiblemente esto no hubiera sido posible si los Homo sapiens no hubieran perdido en algún momento de su evolución las cejas gruesas y huesudas de las que disponían ancestralmente en favor de los rasgos faciales más suaves que lucen nuestros rostros en la actualidad.
De este modo, según el equipo liderado por Paul O'Higgins, profesor de anatomía y autor principal del estudio, los primeros humanos presentaban protuberancias prominentes en las cejas que funcionaban como un rasgo de dominio físico, revelando una información a los demás miembros de la especie sobre la fortaleza y dominancia del individuo. Sin embargo, a medida que la cara humana evolucionó para hacerse más pequeña y plana, se convirtió en un lienzo en el que las cejas retrataban una gama mucho más rica de emociones.
Más información
Presentan la colección de cráneos de la Sima de los Huesos
Los investigadores realizaron una comparativa mediante el escaneo de rayos X en 3D de un cráneo perteneciente a un ancestro humano llamado Homo heidelbergensis que vivió en lo que hoy es Zambia entre hace 300.000 y 125.000 años. Conocido como Kabwe 1, el cráneo mostraba gruesas cejas en la frente incluso más prominentes que las observadas en los Neandertales.
Estudio de las cejas de Homo Heidelbergensis
Usando modelos digitales, los científicos realizaron una serie de experimentos en el cráneo virtual. En primer lugar, analizaron cuánto hueso en la zona de la ceja era necesario para cubrir el espacio entre la cara y la caja craneana, descubriendo que el cráneo tiene mucho más hueso del necesario para llenar el espacio.
Según parece, cambiamos actitudes faciales de dominio o agresión por una paleta de expresión más amplia
También a través de modelos informáticos, observaron cómo el esfuerzo de masticar no se veía reducido por la modificación de las protuberancias supraorbitales hacia estructuras menos prominentes. Las diferencias fueron insignificantes. En palabras de O´Higgins: "esperamos serias consecuencias para la cara debido a estas modificaciones, sin embargo no pasó nada. Está claro que el motivo de este cambio no se vio motivado por fines mecánicos". Y es esto, precisamente lo que abre más la puerta a una explicación social de la evolución de ciertos rasgos.
"A medida que la cara se hizo más pequeña y la frente más aplanada, los músculos de la cara pudieron progresivamente moverse hacia arriba y hacia abajo, dando lugar a la expresión mucho más sutil de una gama más amplia de sentimientos", explica el investigador.
Aunque los investigadores recalcan que las conclusiones de su estudio se basan en gran medida en la especulación, la evolución del rostro humano podría haber desembocado en la sofisticación del modo de comunicarse en la especie. "Nuestro rostro cambió desde una posición en la que queríamos competir, donde lucir un rostro más intimidante era una ventaja, a uno en el que era mejor llevarse bien con los semejantes", declara Penny Spikins, arqueóloga paleolítica de la Universidad de York y coautora del estudio publicado en Nature Ecology & Evolution, a modo de conclusión.
El CSIC reconstruye el crecimiento los neandertales a partir de un niño de El Sidrón
El ritmo de crecimiento era muy similar entre neandertales y sapiens, sin embargo han observado diferencias en el desarrollo del cerebro y la columna vertebral de ambas especies
Esqueleto del niño neandertal recuperado en la cueva de El Sidrón
El protagonista de este estudio tenía 7,7 años en el momento de su muerte, pesaba 26 kilos y medía 111 centímetros. Del individuo, identificado como El Sidrón J1, se han recuperado 138 piezas, 30 de ellas dientes -algunos de ellos de leche- y parte del esqueleto, incluidos algunos fragmentos del cráneo.
Foto: Grupo de Paleoantropología MNCN-CSIC
Interior de la cueva de El Sidrón, Asturias
Ubicada en Piloña, Asturias, y descubierta en 1994, la cueva de El Sidrón ha proporcionado la mejor colección de neandertales que existe en la Península Ibérica.
Foto: Grupo de Paleoantropología MNCN-CSIC
El investigador Antonio Rosas, junto al esqueleto del niño neandertal
En estudios previos ha trabajado un equipo multidisciplinar dirigido por el paleoantropólogo Antonio Rosas -Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC-, por el genetista Carles Lalueza-Fox -Instituto de Biología Evolutiva, mixto del CSIC y la Universidad Pompeu Fabra- y por el arqueólogo Marco de la Rasilla de la Universidad de Oviedo.
Foto: Andrés Díaz / Comunicación CSIC.
Antonio Rosas, en la cueva de El Sidrón
Hasta el momento en la cueva del Sindrón ubicada en Asturias, el equipo ha recuperado los restos de 13 neandertales de todas las edades. El grupo lo componían siete adultos -cuatro mujeres y tres hombres- tres adolescentes y tres niños más pequeños.
Foto: Joan Costa / Comunicación CSIC
22 de septiembre de 2017
El CSIC reconstruye el crecimiento los neandertales a partir de un niño de El Sidrón
¿Cómo crecían los neandertales? ¿Se desarrolló el hombre moderno de la misma manera que lo hacía un Homo neanderthalensis? ¿Cómo afecta el tamaño del cerebro al desarrollo del cuerpo? Un trabajo dirigido por el investigador delConsejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC- Antonio Rosas ha estudiado los restos fósiles del esqueleto de un niño neandertal para establecer si existen diferencias en el crecimiento de neandertales y sapiens. Según los resultados del artículo que publica Science, ambas especies regulaban su crecimiento de forma distinta para adaptar su consumo de energía a sus características físicas.
“Conocer las diferencias y similitudes en los patrones de crecimiento entre los neandertales y los seres humanos modernos nos ayuda a definir mejor nuestra propia historia. Los humanos modernos y los neandertales surgieron de un ancestro común reciente, y esto se manifiesta en un ritmo general de crecimiento similar”, señala Rosas, del Museo Nacional de Ciencias Naturales. “Aplicando los métodos pediátricos de evaluación del crecimiento, este niño neandertal no se diferencia de un niño actual”, comenta el también científico del CSIC Luis Ríos. El patrón de maduración vertebral y el crecimiento del cerebro, así como las restricciones de energía durante el desarrollo, podría haber marcado la forma anatómica de los neandertales.
Ambas especies regulaban su crecimiento de forma distinta para adaptar su consumo de energía a sus características físicas
Los neandertales tenían mayor capacidad craneal que los humanos actuales. Así, los adultos de esta especie tenían un volumen endocraneal de 1.520 centímetros cúbicos, mientras que el del hombre moderno adulto es de 1.195 centímetros cúbicos. El niño neandertal estudiado había alcanzado 1.330 centímetros cúbicos en el momento de su muerte, es decir, un 87,5% del total antes de los ocho años. A esa edad, un niño actual ya ha terminado de desarrollar toda su capacidad craneal.
“Desarrollar un cerebro grande tiene un gasto energético importante, por lo que dificulta el crecimiento de otras partes del cuerpo. En los sapiens, el desarrollo del cerebro durante la niñez tiene un alto coste energético, por lo que el desarrollo del resto del cuerpo se ralentiza”, aclara Rosas.
Neandertales y sapiens
El coste energético del crecimiento del cerebro moderno es inusualmente alto, especialmente durante los periodos de lactancia y durante la infancia, por lo que parece requerir una desaceleración del crecimiento del cuerpo. El crecimiento y desarrollo de este neandertal juvenil se ajusta a las características típicas de la ontogenia humana, donde hay un crecimiento anatómico lento entre el destete y la pubertad que podría compensar el gran coste energético que supone desarrollar un cerebro tan grande.
Ambas especies regulaban su crecimiento de forma distinta para adaptar su consumo de energía a sus características físicas
De hecho, el esqueleto y la dentición de este neandertal presentan una fisiología similar a la de un niño sapiens de la misma edad, salvo la zona del tórax, que es la correspondiente a un niño de entre cinco y seis años, es decir, que está menos desarrollado. “El crecimiento de nuestro niño neandertal no se había completado; probablemente por ahorro energético”, aclara el investigador del CSIC Antonio Rosas.
El único aspecto divergente en el crecimiento de ambas especies es el momento de maduración de la columna vertebral. En todos los homínidos, las articulaciones cartilaginosas de las vértebras torácicas medias y el atlas son los últimos en fundirse, pero en este neandertal la fusión se produce alrededor de dos años más tarde que en los humanos modernos.
“El retraso de esta fusión en la columna vertebral podría reflejar que los neandertales tenían un desacoplamiento de ciertos aspectos en la transición de la infancia a la fase juvenil. Aunque las implicaciones son desconocidas, este rasgo podría estar relacionado con la característica forma expandida del torso neandertal o con el crecimiento más lento del cerebro”, destaca Rosas.
El niño neandertal
El protagonista de este estudio tenía 7,7 años en el momento de su muerte, pesaba 26 kilos y medía 111 centímetros. Aunque los análisis genéticos no consiguieron confirmar su sexo, sus dientes caninos y la robustez de sus huesos mostraron que se trata de un varón. Del individuo, identificado como El Sidrón J1, se han recuperado 138 piezas, 30 de ellas dientes (algunos de ellos de leche), y parte del esqueleto, incluidos algunos fragmentos del cráneo.
Los investigadores han conseguido averiguar que nuestro protagonista era diestro y realizaba ya tareas de adulto, como el uso de la boca como una tercera mano para manejar pieles y fibras vegetales. Además, saben que el niño de esta investigación tenía un hermano pequeño en el grupo y conocen también quién era su madre. Tambien que el joven neandertal tuvo una hipoplasia del esmalte cuando tenía dos o tres años. La hipoplasia -manchas blancas en los dientes, especialmente visibles en los incisivos superiores-, se produce cuando los dientes tienen menos cantidad de esmalte de lo normal, y la causa suele ser la malnutrición o alguna enfermedad.
La alimentación de los neandertales de la cueva de El Sidrón: setas, piñones y musgo
Un nuevo estudio ha encontrado pruebas de que los neandertales asturianos se medicaban y pudieron ser vegetarianos
Representación artística de varios neandertales asturianos
Cinco neandertales de El Sidrón degustan setas, piñones y musgo
Foto: Abel Grau / CSIC Comunicación
Antonio Rosas, Museo Nacional de Ciencias Naturales
El investigador del CSIC Antonio Rosas con la mandíbula de neandertal
Foto: Andrés Díaz/ CSIC Comunicación
Dentadura de Homo sapiens neandertalensis
Mandíbula neandertal encontrada en el Sidrón
Foto: Andrés Díaz/ CSIC Comunicación
Setas, piñones y musgo
A la derecha, una muestra de la alimentación de esta especie
Foto: Andrés Díaz/ CSIC Comunicación
8 de marzo de 2017
La alimentación de los neandertales de la cueva de El Sidrón: setas, piñones y musgo
El estudio de los restos fósiles de neandertales encontrados en los yacimientos de toda Europa -el cual cuenta con la participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- continúa aportando nuevos datos sobre su estilo de vida. Y así, el análisis genómico del registro fósil llevado a cabo durante los últimos años, permite intuir, cada vez de una manera más clara, como nuestros primos, los Homo sapiens neanderthalensis se desenvolvieron en el mundo.
De este modo, el último trabajo publicado en la revista Nature: “Reconstructing Neandertal behavior, diet, and disease using ancient DNA from dental calculus” aporta nueva información sobre la dieta de dos neandertales del yacimiento asturiano de El Sidrón.
Los datos, publicados en Nature, se han obtenido de los fósiles de cinco neandertales procedentes de tres yacimientos distintos
Dicho estudio se ha centrado en el análisis del material genético preservado en el cálculo dental o sarro -placa dental calcificada- de estos neandertales. Por ellos se ha podido averiguar que en la dieta practicada por los individuos del yacimiento de El Sidrón se incluían setas, piñones y musgo. Sin embargo, no se han encontrado pruebas de que comiesen carne.
Los datos contrastan con los resultados obtenidos del individuo Spy II de Bélgica, en cuyo sarro dental fueron hallados los fragmentos de ADN de diversos animales como rinocerontes y muflones. Además junto a sus restos fueron encontrados también los fósiles de grandes herbívoros.
El análisis del sarro dental de los individuos de El Sidrón no evidencia el consumo de carne
“Nos ha sorprendido no encontrar restos de carne en los neandertales asturianos, ya que se les considera predominantemente carnívoros. Sin embargo, hemos encontrado pruebas de que tenían una dieta variada que incluía gran variedad de plantas. Además, alguna de esas plantas podrían haber sido cocinadas para su consumo”, señala el investigador del CSIC Antonio Rosas, del Museo Nacional de Ciencias Naturales.
Los análisis genómicos del sarro han descubierto también que los neandertales asturianos se alimentaron a base de setas -Schizophyllum commune-, piñones -Pinus koraiensis-, musgo -Physcomitrella patens- y álamos: Populus trichocarpa.
Los neandertales conocían las plantas medicinales
Mientras que de uno de los individuos sólo sabemos que era una mujer adulta y que era diestra, el otro es el “gran conocido” para los investigadores del proyecto. Este varón, según se apuntaba en estudios anteriores, parecía tener la costumbre de retocar los filos de las herramientas de piedra con la boca, la cual usaba a modo de una tercera mano. Esto le produjo varios desconchones en el esmalte y la dentina de los dientes superiores.
Más información
¿Coincidieron los neandertales y los humanos modernos?
Ahora, el estudio del sarro de sus dientes ha aportado información única. Rosas se explica afirmando que: “tenemos pruebas de que este neandertal se medicaba. Hemos descubierto que el sarro conservado en sus dientes contenía secuencias del patógeno Enterocytozoon bieneusi, causante en humanos de problemas gastrointestinales, y fuertes diarreas.”
“Además, gracias a un agujero en su mandíbula sabemos que tenía un absceso dental. Ambos problemas debían producirle intensos dolores” detalla el investigador. Del mismo modo, en el sarro de este neandertal han podido hallarse los restos de ADN del hongo Penicillium, un antibiótico natural, así como de álamo, un árbol cuya corteza, raíces y hojas contienen ácido salicílico, uno de los principios activos de la aspirina común.
Los neandertales asturianos se medicaban
No se trata de la primera referencia en este sentido, ya que los investigadores de El Sidrón ya habían participado en un estudio que ponía de manifiesto que los neandertales conocían las cualidades curativas y nutricionales de algunas plantas, como la camomila y la aquilea, las cuales probablemente utilizaban para suavizar las digestiones pesadas.
Intercambio de microorganismos entre neandertales y sapiens
Los investigadores han comparado también los datos de la microbiota bucal de los neandertales, con otras muestras procedentes de cazadores-recolectores del paleolítico, agricultores neolíticos y humanos actuales.
“La microbiota es importante para conocer la salud de su portador. Los neandertales, por ejemplo, tienen menos bacterias potencialmente patogénicas que nosotros. En las poblaciones humanas actuales se ha visto una relación entre la microbiota oral y distintos trastornos, como problemas cardiovasculares, obesidad, psoriasis, asma, colitis y reflujo esofaríngeo”, apunta el investigador del CSIC Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva CSIC-Universidad Pompeu Fabra.
Además, el sarro de los individuos de El Sidrón ha permitido también recuperar el genoma completo más antiguo de un microorganismo: la arquea Methanobrevibacter oralis, clasificada ya como subespecie neandertalensis. Las cepas neandertales y humanas modernas parecen haber seguido caminos evolutivos distintos hace entre 112.000 y 143.000 años, después de la separación de ambos linajes evolutivos.
“Hoy sabemos que los sapiens se cruzaron en dos ocasiones con los neandertales que luego habitaron en la zona de Siberia, pero no con los de Asturias. Si hubo transferencia de microbiota entre los antepasados de los neandertales asturianos y sapiens, tal vez existió un cruce de ambos linajes que aún no hemos identificado”, concluye Lalueza-Fox.
¿Coincidieron los neandertales y los humanos modernos?
Nuevas dataciones demuestran que ambas especies no coexistieron en el sur de la península Ibérica, como se creía hasta ahora
Neandertales y humanos
FOTO: DIMA GAVRYSH / AP PHOTO / GTRES
El ancestro común de los grandes simios y de los humanos hay que situarlo en el continente africano, según las investigaciones genéticas y paleontológicas. África es, por tanto, la cuna de la evolución de todos los primates. Sin embargo, la evolución de los homínidos no fue lineal, sino que en el árbol evolutivo se produjeron ramificaciones paralelas e independientes. Durante años se ha creído que el neandertal (Homo neanderthalensis) y el humano moderno (Homo sapiens) coexistieron durante un tiempo en el centro y en el sur de la península Ibérica, donde se considera que sobrevivieron los últimos neandertales de Europa, al borde de la extinción. No sólo compartieron el mismo hábitat, sino que compitieron por los mismos recursos, mantuvieron relaciones sexuales e incluso pudieron crear una especie híbrida. Al menos es lo que se creía hasta ahora. Pero un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Oxford, con participación española, y publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) ha desmontado esta teoría.
¿Coexistieron en el norte de la Península?
El equipo de científicos ha empleado la técnica del radiocarbono y ha aplicado un procedimiento de ultrafiltrado que ha eliminado los restos de contaminación en las muestras procedentes de los yacimientos de Jarama VI (Guadalajara) y Zafarraya (Málaga), considerados unos de los últimos reductos de los neandertales en la Península. Las dataciones obtenidas con esta nueva metodología demuestran que los neandertales que subsistieron en el sur de la península Ibérica tienen unos 45.000 años y no unos 30.000 años como se calculaba hasta ahora, por lo que no se produjo tal coexistencia, ya que los humanos modernos todavía no habían llegado al norte de la península. Este estudio demuestra, a su vez, que los neandertales del sur de la península Ibérica no sobrevivieron durante más años que el resto de los neandertales. De hecho, estudios recientes aseguran que su último hábitat se localizaba en el norte de la península, por lo que cabe la posibilidad de que en esta región se produjera esa supuesta coexistencia de especies, pero de momento se desconoce, de la misma forma que tampoco se conocen las causas de la desaparición de los neandertales.
Los neandertales sufrieron estrés poblacional ante la llegada del 'Homo sapiens'
La extinción del neandertal no se debió tanto a las condiciones medioambientales como a la irrupción del humano anatómicamente moderno, según se infiere de un estudio reciente
La Cova Eirós, en el municipio lucense de Triacastela, en el este de Galicia, "está emergiendo como un sitio de referencia en el noroeste de la península Ibérica para el estudio del desarrollo de las últimas poblaciones de neandertales y de las primeras poblaciones de humanos anatómicamente modernos", expresa un estudio publicado en Quaternary Science Reviews.
En la cueva Eirós se han documentado, al menos, 18 pequeños vertebrados: una rana, una serpiente, cuatro insectívoros, cuatro quirópteros y ocho roedores. Los restos de los animales han sido hallados en los últimos niveles del Paleolítico Medio, hace unos 40.000 años, y en el Paleolítico Superior inicial, hace unos 32.000 años. Estos microvertebrados "nos permiten realizar inferencias paleoambientales y paleoclimáticas muy detalladas, puesto que aportan datos muy interesantes sobre el ecosistema que los acogió (clima, vegetación...)", indica el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) en un comunicado.
Los neandertales (Homo neanderthalensis) y los humanos modernos (Homo sapiens) parece ser que coincidieron en el norte de la península Ibérica hace unos 40.000 años y durante un período relativamente corto. La primera especie vivía su ocaso y la segunda su amanecer en la península Ibérica, donde ha perdurado hasta hoy. "Tal afirmación no se ha podido demostrar en la Cova Eirós, puesto que hay un nivel con restos de neandertales, un período de desocupación y un nivel con restos de Homo sapiens. Pero sí que hemos podido comprobar que tanto los neandertales como los humanos anatómicamente modernos estaban bien adaptados al territorio que ocupaban, al medio ambiente circundante y a las condiciones climáticas existentes, más frías y lluviosas que las actuales, debido al progresivo enfriamiento que condujo a la última glaciación", explica Iván Rey-Rodríguez, el principal autor del estudio, a National Geographic.
Neandertales y 'Homo sapiens' estaban bien adaptados al territorio y al clima circundante
Las dataciones más recientes realizadas en la Cova Eirós sugieren que las últimas poblaciones de neandertales datan de hace 40.000 años aproximadamente y los primeros grupos de humanos anatómicamente modernos datan de hace unos 32.000 años. No se ha podido demostrar la coexistencia de ambas especies, pero sí que parece bastante claro que las condiciones medioambientales no desencadenaron la extinción de los neandertales. "Se ha llegado a la conclusión de que la especie neandertal se extinguió por una combinación de factores, entre ellos el estrés poblacional causado por la llegada a la península Ibérica del Homo sapiens, con quien entraría en competencia", sostiene el IPHES en el comunicado.
Utensilios fabricados por los neandertales, excavados en el yacimiento de Aranbaltza, situado en la localidad de Barrika, en la costa de Bizkaia.
Foto: Joseba Ríos Garaizar
2 / 61 Pieza de madera
Pieza de madera fabricada por los neandertales, de unos 90.000 años de antigüedad.
Foto: Joseba Ríos Garaizar
3 / 61 Yacimiento de Aranbaltza
El proyecto arqueológico de Aranbaltza ha revelado distintas ocupaciones de grupos de neandertales de entre 100.000 y 44.000 años en el yacimiento de Aranbaltza.
Foto: Joseba Ríos Garaizar
Piedras trabajadas
Piedras trabajadas por los neandertales que ocuparon la actual costa vasca.
Foto: Joseba Ríos Garaizar
Molar superior
Molar superior de un hombre neandertal, procedente de la cueva de Spy en Bélgica.
Foto: I. Crevecoeur
Fragmento de un fémur
Fragmento de un fémur de una mujer neandertal, de la tercera cueva de Goyet, en Bélgica.
Foto: H. Rougier, P. Semal
Fragmento de un cráneo
Fragmento de un cráneo de un niño neandertal, procedente del Cáucaso ruso.
Foto: M. Hajdinjak
Cueva de Vindija
Interior de la cueva de Vindija, en Croacia.
Foto: M. Hajdinjak
Fragmento de un hueso
Fragmento de un hueso de una mujer neandertal de la cueva de Vindija, en Croacia.
Foto: M. Hajdinjak
Cueva de Les Cottés
Entrada a la cueva de Les Cottés, en Francia.
Foto: M. Soressi / S. Schatz
Depósitos arqueológicos
Depósitos arqueológicos a la entrada de la cueva de Les Cottés, en Francia.
Foto: M. Soressi / S. Schatz
Excavaciones arqueológicas
Excavaciones arqueológicas en la cueva de Les Cottés, en Francia.
Foto: M. Soressi / S. Schatz
Molar superior
Molar superior de una mujer neandertal de época tardía, descubierto durante unas excavaciones en la cueva de Les Cottés, en Francia.
Foto: M. Soressi / S. Schatz
Manos estarcidas
Tres manos estarcidas (centro derecha, centro arriba y arriba a la izquierda) en la cueva de Maltravieso.
Foto: H. Collado
Cueva de La Pasiega
Sección C de la cueva de La Pasiega, en Cantabria. La pintura rupestre con forma de escalera tiene más de 64.000 años de antigüedad y fue creada por los neandertales.
Foto: P. Saura
Forma de escalera
Detalle de la pintura rupestre con forma de escalera.
Foto: C.D. Standish, A.W.G. Pike and D.L. Hoffmann
Muestras de calcita
Dirk Hoffmann y Alistair Pike toman muestras de calcita en la cueva de La Pasiega.
Foto: J. Zilhão
Un nuevo sistema de datación
La datación uranio-torio, una técnica de datación muy precisa, ha permitido a los científicos datar con mayor exactitud cuándo se realizaron estas pinturas.
Foto: J. Zilhão
Detalle rupestre
Panel 78 de la cueva de La Pasiega, por Breuil et al. (1913).
Imagen: Breuil et al. (1913)
Cueva de Maltravieso
Pared de la cueva de Maltravieso en Cáceres, con la huella de una mano casi completamente cubierta de calcita. Tiene más de 66.000 años de antigüedad.
Foto: H. Collado
Huella de una mano
Imagen mejorada en la que aparece la huella de una mano en una pared de la cueva de Maltravieso.
Foto: H. Collado
Detalle de la huella
Huella de la mano digitalmente mejorada.
Foto: H. Collado
Cueva de Ardales
Columna de la cueva de Ardales (Málaga) con pigmento rojo pintado encima.
Foto: D.L. Hoffmann
Formación en cortina
Formación en cortina de la cueva de Ardales, con pigmento rojo pintado encima. Varias zonas de esta formación fueron pintadas por los neandertales al menos en dos episodios: antes de hace 65.000 años y hace unos 45.000 años.
Foto: C.D. Standish
Cueva de los Aviones
Perforación de núcleo en la colada de la cueva de los Aviones, en la Región de Murcia, con el fin de datarla.
Foto: J. Zilhão
Sección de una colada
Sección de una colada en la cueva de los Aviones, con colorantes rojos y amarillos.
Foto: J. Zilhão
Excavación arqueológica
Cueva de los Aviones durante la excavación de 1985.
Foto: J. Zilhão
Cueva de los Aviones
Cueva de los Aviones parcialmente erosionada. En la esquina izquierda se ha conservado una sección de sedimento, cubierta por una colada con una edad basal de 115.000 años.
Foto: J. Zilhão
Desde el rompeolas
La cueva de los Aviones vista desde el rompeolas del puerto de Cartagena.
Foto: J. Zilhão
Conchas perforadas
Conchas perforadas halladas en los sedimentos de la cueva de los Aviones y fechadas entre 115.000 y 120.000 años de antigüedad.
Foto: J. Zilhão
Restos de pigmentos
Una concha con restos de pigmentos, hallada en sedimentos de la cueva de los Aviones y fechada entre los 115.000 y 120.000 años de antigüedad.
Molar inferior de la Sima de los Huesos: foto original, con el esmalte semitransparente y la dentina.
Imagen: María Martinón Torres, CENIEH
Estudio morfométrico en 3D
Primer estudio morfométrico en 3D de los molares de la Sima de los Huesos.
Imagen: CENIEH.
Palo excavador
Extremo redondeado de un palo excavador descubierto en Poggetti Vecchi, con claros indicios de haber sido sometido al fuego.
Foto : PNAS
Sitio prehistórico de Poggetti Vecchi
Los arqueólogos han podido recuperar varias herramientas de madera y de piedra, además de huesos fosilizados, en Poggetti Vecchi, un sitio estratificado al aire libre, situado en la provincia de Grosseto.
Excavación de un colmillo
Excavación de un colmillo de la especie extinta de elefante Palaeoloxodon antiquus.
Evolución de la forma cerebral
Evolución de la forma del cerebro en el Homo sapiens: la forma cerebral de uno de los miembros conocidos más antiguos de nuestra especie, de un cráneo de 300.000 años de antigüedad de Jebel Irhoud (izquierda). La forma cerebral y posiblemente la función cerebral han evolucionado gradualmente hasta alcanzar la típica forma globular presente en los humanos actuales (derecha).
Imagen: MPI EVA / S. Neubauer, Ph. Gunz (License: CC-BY-SA 4.0)
Interior de la cueva de El Sidrón, Asturias
Ubicada en Piloña, Asturias, y descubierta en 1994, la cueva de El Sidrón ha proporcionado la mejor colección de neandertales que existe en la Península Ibérica.
Foto: Grupo de Paleoantropología MNCN-CSIC
Antonio Rosas, en la cueva de El Sidrón
Hasta el momento en la cueva del Sindrón ubicada en Asturias, el equipo ha recuperado los restos de 13 neandertales de todas las edades. El grupo lo componían siete adultos -cuatro mujeres y tres hombres- tres adolescentes y tres niños más pequeños.
Foto: Joan Costa / Comunicación CSIC
Esqueleto del niño neandertal recuperado en la cueva de El Sidrón
El protagonista de este estudio tenía 7,7 años en el momento de su muerte, pesaba 26 kilos y medía 111 centímetros. Del individuo, identificado como El Sidrón J1, se han recuperado 138 piezas, 30 de ellas dientes -algunos de ellos de leche- y parte del esqueleto, incluidos algunos fragmentos del cráneo.
Foto: Grupo de Paleoantropología MNCN-CSIC
Fósil de neandertal
Fósil de neandertal descubierto en la Galería de las Estatuas. Corresponde a una falange del pie y ha sido atribuido a un individuo neandertal por su robustez y rasgos anatómicos específicos.
Foto: Javier Trueba / Fundación Atapuerca
Representación artística de varios neandertales asturianos
Cinco neandertales de El Sidrón degustan setas, piñones y musgo
Foto: Abel Grau / CSIC Comunicación
Antonio Rosas, Museo Nacional de Ciencias Naturales
El investigador del CSIC Antonio Rosas con la mandíbula de neandertal
Foto: Andrés Díaz/ CSIC Comunicación
Dentadura de Homo sapiens neandertalensis
Mandíbula neandertal encontrada en el Sidrón
Foto: Andrés Díaz/ CSIC Comunicación
En Atapuerca vivieron los ancestros de los neandertales
Restos óseos procedentes de la Sima de los Huesos, una pequeña cavidad situada muy adentro de la Cueva Mayor, en la sierra de Atapuerca (Burgos). Un importante estudio genético publicado en marzo en Nature, con la participación de Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y Svante Pääbo, reveló tres novedades importantes sobre los individuos que habitaron la Sima de los Huesos: los científicos han podido recuperar ADN nuclear de dos muestras óseas y ADN mitocondrial de una de ellas (el primero contiene mucha más información genética que el segundo); se ha constatado que los individuos pertenecen al linaje evolutivo neandertal y que están más estrechamente relacionados con los neandertales que con los denisovanos; y, por último, queda claro que la separación entre neandertales y denisovanos ocurrió antes de hace 430.000 años. "De momento ya sabemos qué es la Sima de los Huesos y qué lugar ocupa en la evolución humana. Ahora se abrirá un debate y veremos qué opinan unos y otros. La cosa está que arde", expresa Juan Luis Arsuaga, el director de las excavaciones. Más información aquí.
Foto: Javier Trueba, Madrid Scientific Films
Huellas de 'Australopithecus afarensis' (Tanzania)
Un equipo de arqueólogos tanzanos e italianos ha descubierto 14 nuevas pisadas en el yacimiento de Laetoli, en Tanzania, atribuidas al homínido Australopithecus afarensis, nuestro antepasado remoto. Se encontraban a sólo 150 metros de las pisadas halladas en 1976, consideradas las más antiguas del mundo, de 3,6 millones de años de antigüedad. Estos vestigios arqueológicos tan excepcionales aportan información sobre la biomecánica de la locomoción, sobre el tamaño corporal de los homínidos extintos, sobre su diversidad e incluso sobre sus estrategias reproductivas. Las controvertidas conclusiones sugieren un comportamiento social típico de los gorilas, es decir, un grupo de hembras conviviendo con un único macho, lo que equivaldría a un harén en el lenguaje biológico. Más información aquí.
Foto: Raffaello Pellizzon
Estructuras neandertales en el interior de la cueva de Bruniquel (Francia)
Los espeleólogos que redescubrieron la cueva de Bruniquel, junto al río Aveyron, en el sur de Francia, se quedaron atónitos al ver unas estructuras que no podían ser naturales: dos grandes círculos, uno más grande que el otro, formados por cientos de fragmentos de estalagmitas que habían sido rotas expresamente. Un estudio reciente, publicado en mayo, demostró que las estructuras, denominadas espeleofactos, tienen en realidad 176.500 años de antigüedad, lo que supone un vuelco en las diferentes teorías sobre nuestros antepasados. La datación por series de uranio determinó una fecha de 174.500-178.500 años de antigüedad, es decir, la época en que vivieron los neandertales, mientras que los humanos modernos llegaron a Europa hace 40.000 años. El estudio demuestra que los humanos (o neandertales) ocuparon las cuevas mucho antes de lo que se creía y que los primeros neandertales sabían manejar el fuego en un espacio profundo y cerrado. Más información aquí.
Foto: Michel SOULIER / SSAC / Nature Jaubert et al.
¿La falange de un león?
Falange de un posible león, hallada durante la última campaña de excavaciones.
Foto: Mariano López Martínez
Paloma
Restos óseos de Paloma, un individuo neandertal de sexo femenino con el esqueleto más completo de todo el litoral mediterráneo europeo y con la pelvis femenina neandertal más completa del mundo.
Foto: Mariano López Martínez
Dos dientes de un neandertal
Las dos piezas dentarias de un individuo neandertal halladas durante la última campaña de excavaciones en la Sima de las Palomas, en la Región de Murcia.
Foto: Mariano López Martínez
Sima de las Palomas
La Sima de las Palomas situada en la montaña Cabezo Gordo, en el muncipio de Torre-Pacheco, en la Región de Murcia.
Foto: Mariano López Martínez
Sima de las Palomas
Los últimos hallazgos han sido realizados en estrato que se encuentra dos metros por debajo de los esqueletos articulados, excavados a partir de 2005.
Foto: Mariano López Martínez
Espeleofactos
Reconstrucción en 3D de los espeleofactos o estructuras de estalagmitas.
Imagen: Xavier MUTH / Get in Situ, Archéotransfert / SHS-3D, base photogrammétrique 3D Pascal Mora.
Valle del Aveyron
Valle del Aveyron cerca de la cueva de Bruniquel
Foto: Michel SOULIER / SSAC
Círculos de estalagmitas
Interior de la cueva de Bruniquel. Dos grandes círculos, uno más grande que el otro, formados por cientos de fragmentos de estalagmitas.
Foto: Michel SOULIER / SSAC / Nature Jaubert et al.
Estudios de arqueomagnetismo
Estudios de arqueomagnetismo en el interior de la cueva.
Foto: Etienne FABRE / SSAC
Fragmentos de estalagmitas
En total se han detectado 400 estalagmitas o fragmentos de estalagmitas.
Foto: Michel SOULIER / SSAC
Individuos de la Sima de los Huesos
Retratos de algunos de los individuos de la Sima de los Huesos, realizado por los paleoartistas holandeses Adrie y Alfons Kennis.
Foto: Kennis & Kennis / Madrid Scientific Films
Juan Luis Arsuaga
Juan Luis Arsuaga examinando una muestra en la Sima de los Huesos.
Foto: Javier Trueba, Madrid Scientific Films
Restos óseos de la Sima de los Huesos
Restos óseos procedentes de la Sima de los Huesos.
Foto: Javier Trueba, Madrid Scientific Films
Polvo de un fémur
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