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miércoles, 11 de abril de 2018

EVOLUCIÓN HUMANA : HISTORIA.- NATIONAL GEOGRAPHIC .- ¿Cómo la evolución esculpió nuestros expresivos rostros? El secreto está en las cejas................El CSIC reconstruye el crecimiento los neandertales a partir de un niño de El Sidrón.............La alimentación de los neandertales de la cueva de El Sidrón: setas, piñones y musgo............. ¿Coincidieron los neandertales y los humanos modernos? .... 61 imágenes de los Neandertales en España...

Hola amigos: A VUELO DE UN QUINDE EL BLOG., la Revista National Geographic, ha elaborado un reportaje sobre la Evolución Humana, mediante la ponencia que los Neandertales; en la evolución esculpió nuestros expresivos rostros mediante las cejas.
National Geographic: dice "Los investigadores realizaron una comparativa mediante el escaneo de rayos X en 3D de un cráneo perteneciente a un ancestro humano llamado Homo heidelbergensis que vivió en lo que hoy es Zambia entre hace 300.000 y 125.000 años. Conocido como Kabwe 1, el cráneo mostraba gruesas cejas en la frente incluso más prominentes que las observadas en los Neandertales..."
Así mismo presentamos una galería de 61 fotografías de la historia  de los Neandertales en España.
Los invito a leer la variada información de los Neandertales...................

http://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/los-neandertales-sufrieron-estres-poblacional-ante-llegada-del-homo-sapiens_10808
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/coincidieron-los-neandertales-y-los-humanos-modernos_7015
http://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/evolucion-comunicacion-humana-secreto-esta-cejas-nuestra-cara_12577
http://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/alimentacion-los-neandertales-cueva-sidron-setas-pinones-musgo_11263
http://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/csic-reconstruye-crecimiento-los-neandertales-partir-nino-sidron_11911
http://www.nationalgeographic.com.es/temas/neandertales/fotos/1
Un nuevo estudio analiza la importancia de las cejas en la evolución de la comunicación humana

Busto de un Homo heidelbergensis

Foto: AGEfotostock

Suele decirse que una imagen vale más que mil palabras. Y no se trata de un auténtico disparate cuando tenemos en cuenta que el ser humano es una especie esencialmente visual. Lo comprobamos cuando en numerosas ocasiones una simple mirada puede desembocar en un entendimiento mutuo entre dos personas. Existe toda clase de señales visuales, desde una notable advertencia de"no molestar", hasta una sutil sugerencia sexual o amorosa.
Mucho de lo que no se dice tiene que ver en gran parte con nuestros ojos
Mucho de lo que no se dice tiene que ver en gran parte con nuestros ojos, y es quizá, según el estudio publicado recientemente por investigadores de la Universidad de Nueva York, que posiblemente esto no hubiera sido posible si los Homo sapiens no hubieran perdido en algún momento de su evolución las cejas gruesas y huesudas de las que disponían ancestralmente en favor de los rasgos faciales más suaves que lucen nuestros rostros en la actualidad.

De este modo, según el equipo liderado por Paul O'Higgins, profesor de anatomía y autor principal del estudio, los primeros humanos presentaban protuberancias prominentes en las cejas que funcionaban como un rasgo de dominio físico, revelando una información a los demás miembros de la especie sobre la fortaleza y dominancia del individuo. Sin embargo, a medida que la cara humana evolucionó para hacerse más pequeña y plana, se convirtió en un lienzo en el que las cejas retrataban una gama mucho más rica de emociones.
Presentan la colección de cráneos de la Sima de los Huesos
Más información

Presentan la colección de cráneos de la Sima de los Huesos

Los investigadores realizaron una comparativa mediante el escaneo de rayos X en 3D de un cráneo perteneciente a un ancestro humano llamado Homo heidelbergensis que vivió en lo que hoy es Zambia entre hace 300.000 y 125.000 años. Conocido como Kabwe 1, el cráneo mostraba gruesas cejas en la frente incluso más prominentes que las observadas en los Neandertales.

Estudio de las cejas de Homo Heidelbergensis

Usando modelos digitales, los científicos realizaron una serie de experimentos en el cráneo virtual. En primer lugar, analizaron cuánto hueso en la zona de la ceja era necesario para cubrir el espacio entre la cara y la caja craneana, descubriendo que el cráneo tiene mucho más hueso del necesario para llenar el espacio.
Según parece, cambiamos actitudes faciales de dominio o agresión por una paleta de expresión más amplia
También a través de modelos informáticos, observaron cómo el esfuerzo de masticar no se veía reducido por la modificación de las protuberancias supraorbitales hacia estructuras menos prominentes. Las diferencias fueron insignificantes. En palabras de O´Higgins: "esperamos serias consecuencias para la cara debido a estas modificaciones, sin embargo no pasó nada. Está claro que el motivo de este cambio no se vio motivado por fines mecánicos". Y es esto, precisamente lo que abre más la puerta a una explicación social de la evolución de ciertos rasgos.
"A medida que la cara se hizo más pequeña y la frente más aplanada, los músculos de la cara pudieron progresivamente moverse hacia arriba y hacia abajo, dando lugar a la expresión mucho más sutil de una gama más amplia de sentimientos", explica el investigador.

Aunque los investigadores recalcan que las conclusiones de su estudio se basan en gran medida en la especulación, la evolución del rostro humano podría haber desembocado en la sofisticación del modo de comunicarse en la especie. "Nuestro rostro cambió desde una posición en la que queríamos competir, donde lucir un rostro más intimidante era una ventaja, a uno en el que era mejor llevarse bien con los semejantes", declara Penny Spikins, arqueóloga paleolítica de la Universidad de York y coautora del estudio publicado en Nature Ecology & Evolution, a modo de conclusión.

Homo sapiens Neandertales Antropología
El CSIC reconstruye el crecimiento los neandertales a partir de un niño de El Sidrón

El ritmo de crecimiento era muy similar entre neandertales y sapiens, sin embargo han observado diferencias en el desarrollo del cerebro y la columna vertebral de ambas especies

Esqueleto del niño neandertal recuperado en la cueva de El Sidrón
El protagonista de este estudio tenía 7,7 años en el momento de su muerte, pesaba 26 kilos y medía 111 centímetros. Del individuo, identificado como El Sidrón J1, se han recuperado 138 piezas, 30 de ellas dientes -algunos de ellos de leche- y parte del esqueleto, incluidos algunos fragmentos del cráneo.
Foto: Grupo de Paleoantropología MNCN-CSIC

Interior de la cueva de El Sidrón, Asturias
Ubicada en Piloña, Asturias, y descubierta en 1994, la cueva de El Sidrón ha proporcionado la mejor colección de neandertales que existe en la Península Ibérica.
Foto: Grupo de Paleoantropología MNCN-CSIC

El investigador Antonio Rosas, junto al esqueleto del niño neandertal
En estudios previos ha trabajado un equipo multidisciplinar dirigido por el paleoantropólogo Antonio Rosas -Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC-, por el genetista Carles Lalueza-Fox -Instituto de Biología Evolutiva, mixto del CSIC y la Universidad Pompeu Fabra- y por el arqueólogo Marco de la Rasilla de la Universidad de Oviedo.
Foto: Andrés Díaz / Comunicación CSIC.

Antonio Rosas, en la cueva de El Sidrón
Hasta el momento en la cueva del Sindrón ubicada en Asturias, el equipo ha recuperado los restos de 13 neandertales de todas las edades. El grupo lo componían siete adultos -cuatro mujeres y tres hombres- tres adolescentes y tres niños más pequeños.
Foto: Joan Costa / Comunicación CSIC
22 de septiembre de 2017

El CSIC reconstruye el crecimiento los neandertales a partir de un niño de El Sidrón
¿Cómo crecían los neandertales? ¿Se desarrolló el hombre moderno de la misma manera que lo hacía un Homo neanderthalensis? ¿Cómo afecta el tamaño del cerebro al desarrollo del cuerpo? Un trabajo dirigido por el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC- Antonio Rosas ha estudiado los restos fósiles del esqueleto de un niño neandertal para establecer si existen diferencias en el crecimiento de neandertales y sapiens. Según los resultados del artículo que publica Science, ambas especies regulaban su crecimiento de forma distinta para adaptar su consumo de energía a sus características físicas.
“Conocer las diferencias y similitudes en los patrones de crecimiento entre los neandertales y los seres humanos modernos nos ayuda a definir mejor nuestra propia historia. Los humanos modernos y los neandertales surgieron de un ancestro común reciente, y esto se manifiesta en un ritmo general de crecimiento similar”, señala Rosas, del Museo Nacional de Ciencias Naturales. “Aplicando los métodos pediátricos de evaluación del crecimiento, este niño neandertal no se diferencia de un niño actual”, comenta el también científico del CSIC Luis Ríos. El patrón de maduración vertebral y el crecimiento del cerebro, así como las restricciones de energía durante el desarrollo, podría haber marcado la forma anatómica de los neandertales.
Ambas especies regulaban su crecimiento de forma distinta para adaptar su consumo de energía a sus características físicas
Los neandertales tenían mayor capacidad craneal que los humanos actuales. Así, los adultos de esta especie tenían un volumen endocraneal de 1.520 centímetros cúbicos, mientras que el del hombre moderno adulto es de 1.195 centímetros cúbicos. El niño neandertal estudiado había alcanzado 1.330 centímetros cúbicos en el momento de su muerte, es decir, un 87,5% del total antes de los ocho años. A esa edad, un niño actual ya ha terminado de desarrollar toda su capacidad craneal.
“Desarrollar un cerebro grande tiene un gasto energético importante, por lo que dificulta el crecimiento de otras partes del cuerpo. En los sapiens, el desarrollo del cerebro durante la niñez tiene un alto coste energético, por lo que el desarrollo del resto del cuerpo se ralentiza”, aclara Rosas.

Neandertales y sapiens

El coste energético del crecimiento del cerebro moderno es inusualmente alto, especialmente durante los periodos de lactancia y durante la infancia, por lo que parece requerir una desaceleración del crecimiento del cuerpo. El crecimiento y desarrollo de este neandertal juvenil se ajusta a las características típicas de la ontogenia humana, donde hay un crecimiento anatómico lento entre el destete y la pubertad que podría compensar el gran coste energético que supone desarrollar un cerebro tan grande.
Ambas especies regulaban su crecimiento de forma distinta para adaptar su consumo de energía a sus características físicas
De hecho, el esqueleto y la dentición de este neandertal presentan una fisiología similar a la de un niño sapiens de la misma edad, salvo la zona del tórax, que es la correspondiente a un niño de entre cinco y seis años, es decir, que está menos desarrollado. “El crecimiento de nuestro niño neandertal no se había completado; probablemente por ahorro energético”, aclara el investigador del CSIC Antonio Rosas.
El único aspecto divergente en el crecimiento de ambas especies es el momento de maduración de la columna vertebral. En todos los homínidos, las articulaciones cartilaginosas de las vértebras torácicas medias y el atlas son los últimos en fundirse, pero en este neandertal la fusión se produce alrededor de dos años más tarde que en los humanos modernos.
“El retraso de esta fusión en la columna vertebral podría reflejar que los neandertales tenían un desacoplamiento de ciertos aspectos en la transición de la infancia a la fase juvenil. Aunque las implicaciones son desconocidas, este rasgo podría estar relacionado con la característica forma expandida del torso neandertal o con el crecimiento más lento del cerebro”, destaca Rosas.

El niño neandertal

El protagonista de este estudio tenía 7,7 años en el momento de su muerte, pesaba 26 kilos y medía 111 centímetros. Aunque los análisis genéticos no consiguieron confirmar su sexo, sus dientes caninos y la robustez de sus huesos mostraron que se trata de un varón. Del individuo, identificado como El Sidrón J1, se han recuperado 138 piezas, 30 de ellas dientes (algunos de ellos de leche), y parte del esqueleto, incluidos algunos fragmentos del cráneo.

Los investigadores han conseguido averiguar que nuestro protagonista era diestro y realizaba ya tareas de adulto, como el uso de la boca como una tercera mano para manejar pieles y fibras vegetales. Además, saben que el niño de esta investigación tenía un hermano pequeño en el grupo y conocen también quién era su madre. Tambien que el joven neandertal tuvo una hipoplasia del esmalte cuando tenía dos o tres años. La hipoplasia -manchas blancas en los dientes, especialmente visibles en los incisivos superiores-, se produce cuando los dientes tienen menos cantidad de esmalte de lo normal, y la causa suele ser la malnutrición o alguna enfermedad.


La alimentación de los neandertales de la cueva de El Sidrón: setas, piñones y musgo

Un nuevo estudio ha encontrado pruebas de que los neandertales asturianos se medicaban y pudieron ser vegetarianos

Representación artística de varios neandertales asturianos
Cinco neandertales de El Sidrón degustan setas, piñones y musgo
Foto: Abel Grau / CSIC Comunicación

Antonio Rosas, Museo Nacional de Ciencias Naturales
El investigador del CSIC Antonio Rosas con la mandíbula de neandertal
Foto: Andrés Díaz/ CSIC Comunicación

Dentadura de Homo sapiens neandertalensis
Mandíbula neandertal encontrada en el Sidrón
Foto: Andrés Díaz/ CSIC Comunicación

Setas, piñones y musgo
A la derecha, una muestra de la alimentación de esta especie
Foto: Andrés Díaz/ CSIC Comunicación
8 de marzo de 2017

La alimentación de los neandertales de la cueva de El Sidrón: setas, piñones y musgo
El estudio de los restos fósiles de neandertales encontrados en los yacimientos de toda Europa -el cual cuenta con la participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- continúa aportando nuevos datos sobre su estilo de vida. Y así, el análisis genómico del registro fósil llevado a cabo durante los últimos años, permite intuir, cada vez de una manera más clara, como nuestros primos, los Homo sapiens neanderthalensis se desenvolvieron en el mundo.
De este modo, el último trabajo publicado en la revista Nature: “Reconstructing Neandertal behavior, diet, and disease using ancient DNA from dental calculus” aporta nueva información sobre la dieta de dos neandertales del yacimiento asturiano de El Sidrón.
Los datos, publicados en Nature, se han obtenido de los fósiles de cinco neandertales procedentes de tres yacimientos distintos
Dicho estudio se ha centrado en el análisis del material genético preservado en el cálculo dental o sarro -placa dental calcificada- de estos neandertales. Por ellos se ha podido averiguar que en la dieta practicada por los individuos del yacimiento de El Sidrón se incluían setas, piñones y musgo. Sin embargo, no se han encontrado pruebas de que comiesen carne.
Los datos contrastan con los resultados obtenidos del individuo Spy II de Bélgica, en cuyo sarro dental fueron hallados los fragmentos de ADN de diversos animales como rinocerontes y muflones. Además junto a sus restos fueron encontrados también los fósiles de grandes herbívoros.
El análisis del sarro dental de los individuos de El Sidrón no evidencia el consumo de carne
“Nos ha sorprendido no encontrar restos de carne en los neandertales asturianos, ya que se les considera predominantemente carnívoros. Sin embargo, hemos encontrado pruebas de que tenían una dieta variada que incluía gran variedad de plantas. Además, alguna de esas plantas podrían haber sido cocinadas para su consumo”, señala el investigador del CSIC Antonio Rosas, del Museo Nacional de Ciencias Naturales.
Los análisis genómicos del sarro han descubierto también que los neandertales asturianos se alimentaron a base de setas -Schizophyllum commune-, piñones -Pinus koraiensis-, musgo -Physcomitrella patens- y álamos: Populus trichocarpa.

Los neandertales conocían las plantas medicinales

Mientras que de uno de los individuos sólo sabemos que era una mujer adulta y que era diestra, el otro es el “gran conocido” para los investigadores del proyecto. Este varón, según se apuntaba en estudios anteriores, parecía tener la costumbre de retocar los filos de las herramientas de piedra con la boca, la cual usaba a modo de una tercera mano. Esto le produjo varios desconchones en el esmalte y la dentina de los dientes superiores.
¿Coincidieron los neandertales y los humanos modernos?
Más información

¿Coincidieron los neandertales y los humanos modernos?

Ahora, el estudio del sarro de sus dientes ha aportado información única. Rosas se explica afirmando que: “tenemos pruebas de que este neandertal se medicaba. Hemos descubierto que el sarro conservado en sus dientes contenía secuencias del patógeno Enterocytozoon bieneusi, causante en humanos de problemas gastrointestinales, y fuertes diarreas.”

“Además, gracias a un agujero en su mandíbula sabemos que tenía un absceso dental. Ambos problemas debían producirle intensos dolores” detalla el investigador. Del mismo modo, en el sarro de este neandertal han podido hallarse los restos de ADN del hongo Penicillium, un antibiótico natural, así como de álamo, un árbol cuya corteza, raíces y hojas contienen ácido salicílico, uno de los principios activos de la aspirina común.
Los neandertales asturianos se medicaban
No se trata de la primera referencia en este sentido, ya que los investigadores de El Sidrón ya habían participado en un estudio que ponía de manifiesto que los neandertales conocían las cualidades curativas y nutricionales de algunas plantas, como la camomila y la aquilea, las cuales probablemente utilizaban para suavizar las digestiones pesadas.

Intercambio de microorganismos entre neandertales y sapiens

Los investigadores han comparado también los datos de la microbiota bucal de los neandertales, con otras muestras procedentes de cazadores-recolectores del paleolítico, agricultores neolíticos y humanos actuales.
“La microbiota es importante para conocer la salud de su portador. Los neandertales, por ejemplo, tienen menos bacterias potencialmente patogénicas que nosotros. En las poblaciones humanas actuales se ha visto una relación entre la microbiota oral y distintos trastornos, como problemas cardiovasculares, obesidad, psoriasis, asma, colitis y reflujo esofaríngeo”, apunta el investigador del CSIC Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva CSIC-Universidad Pompeu Fabra.
Además, el sarro de los individuos de El Sidrón ha permitido también recuperar el genoma completo más antiguo de un microorganismo: la arquea Methanobrevibacter oralis, clasificada ya como subespecie neandertalensis. Las cepas neandertales y humanas modernas parecen haber seguido caminos evolutivos distintos hace entre 112.000 y 143.000 años, después de la separación de ambos linajes evolutivos.

“Hoy sabemos que los sapiens se cruzaron en dos ocasiones con los neandertales que luego habitaron en la zona de Siberia, pero no con los de Asturias. Si hubo transferencia de microbiota entre los antepasados de los neandertales asturianos y sapiens, tal vez existió un cruce de ambos linajes que aún no hemos identificado”, concluye Lalueza-Fox.





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¿Coincidieron los neandertales y los humanos modernos?

Nuevas dataciones demuestran que ambas especies no coexistieron en el sur de la península Ibérica, como se creía hasta ahora

Neandertales y humanos

FOTO: DIMA GAVRYSH / AP PHOTO / GTRES

El ancestro común de los grandes simios y de los humanos hay que situarlo en el continente africano, según las investigaciones genéticas y paleontológicas. África es, por tanto, la cuna de la evolución de todos los primates. Sin embargo, la evolución de los homínidos no fue lineal, sino que en el árbol evolutivo se produjeron ramificaciones paralelas e independientes. Durante años se ha creído que el neandertal (Homo neanderthalensis) y el humano moderno (Homo sapiens) coexistieron durante un tiempo en el centro y en el sur de la península Ibérica, donde se considera que sobrevivieron los últimos neandertales de Europa, al borde de la extinción. No sólo compartieron el mismo hábitat, sino que compitieron por los mismos recursos, mantuvieron relaciones sexuales e incluso pudieron crear una especie híbrida. Al menos es lo que se creía hasta ahora. Pero un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Oxford, con participación española, y publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) ha desmontado esta teoría.

¿Coexistieron en el norte de la Península?

El equipo de científicos ha empleado la técnica del radiocarbono y ha aplicado un procedimiento de ultrafiltrado que ha eliminado los restos de contaminación en las muestras procedentes de los yacimientos de Jarama VI (Guadalajara) y Zafarraya (Málaga), considerados unos de los últimos reductos de los neandertales en la Península. Las dataciones obtenidas con esta nueva metodología demuestran que los neandertales que subsistieron en el sur de la península Ibérica tienen unos 45.000 años y no unos 30.000 años como se calculaba hasta ahora, por lo que no se produjo tal coexistencia, ya que los humanos modernos todavía no habían llegado al norte de la península. Este estudio demuestra, a su vez, que los neandertales del sur de la península Ibérica no sobrevivieron durante más años que el resto de los neandertales. De hecho, estudios recientes aseguran que su último hábitat se localizaba en el norte de la península, por lo que cabe la posibilidad de que en esta región se produjera esa supuesta coexistencia de especies, pero de momento se desconoce, de la misma forma que tampoco se conocen las causas de la desaparición de los neandertales.
África Neandertales Homo sapiens Península Ibérica

Los neandertales sufrieron estrés poblacional ante la llegada del 'Homo sapiens'

La extinción del neandertal no se debió tanto a las condiciones medioambientales como a la irrupción del humano anatómicamente moderno, según se infiere de un estudio reciente

Cova Eirós

Foto: IPHES / USC
Alec Forssmann
26 de octubre de 2016

La Cova Eirós, en el municipio lucense de Triacastela, en el este de Galicia, "está emergiendo como un sitio de referencia en el noroeste de la península Ibérica para el estudio del desarrollo de las últimas poblaciones de neandertales y de las primeras poblaciones de humanos anatómicamente modernos", expresa un estudio publicado en Quaternary Science Reviews.
En la cueva Eirós se han documentado, al menos, 18 pequeños vertebrados: una rana, una serpiente, cuatro insectívoros, cuatro quirópteros y ocho roedores. Los restos de los animales han sido hallados en los últimos niveles del Paleolítico Medio, hace unos 40.000 años, y en el Paleolítico Superior inicial, hace unos 32.000 años. Estos microvertebrados "nos permiten realizar inferencias paleoambientales y paleoclimáticas muy detalladas, puesto que aportan datos muy interesantes sobre el ecosistema que los acogió (clima, vegetación...)", indica el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) en un comunicado.

Los neandertales (Homo neanderthalensis) y los humanos modernos (Homo sapiens) parece ser que coincidieron en el norte de la península Ibérica hace unos 40.000 años y durante un período relativamente corto. La primera especie vivía su ocaso y la segunda su amanecer en la península Ibérica, donde ha perdurado hasta hoy. "Tal afirmación no se ha podido demostrar en la Cova Eirós, puesto que hay un nivel con restos de neandertales, un período de desocupación y un nivel con restos de Homo sapiens. Pero sí que hemos podido comprobar que tanto los neandertales como los humanos anatómicamente modernos estaban bien adaptados al territorio que ocupaban, al medio ambiente circundante y a las condiciones climáticas existentes, más frías y lluviosas que las actuales, debido al progresivo enfriamiento que condujo a la última glaciación", explica Iván Rey-Rodríguez, el principal autor del estudio, a National Geographic.
Neandertales y 'Homo sapiens' estaban bien adaptados al territorio y al clima circundante
Las dataciones más recientes realizadas en la Cova Eirós sugieren que las últimas poblaciones de neandertales datan de hace 40.000 años aproximadamente y los primeros grupos de humanos anatómicamente modernos datan de hace unos 32.000 años. No se ha podido demostrar la coexistencia de ambas especies, pero sí que parece bastante claro que las condiciones medioambientales no desencadenaron la extinción de los neandertales. "Se ha llegado a la conclusión de que la especie neandertal se extinguió por una combinación de factores, entre ellos el estrés poblacional causado por la llegada a la península Ibérica del Homo sapiens, con quien entraría en competencia", sostiene el IPHES en el comunicado.

Prehistoria Galicia Neandertales Homo sapiens Península Ibérica

1 / 61     Utensilios neandertales

Utensilios fabricados por los neandertales, excavados en el yacimiento de Aranbaltza, situado en la localidad de Barrika, en la costa de Bizkaia.
Foto: Joseba Ríos Garaizar

2 / 61 Pieza de madera

Pieza de madera fabricada por los neandertales, de unos 90.000 años de antigüedad.
Foto: Joseba Ríos Garaizar

3 / 61 Yacimiento de Aranbaltza

El proyecto arqueológico de Aranbaltza ha revelado distintas ocupaciones de grupos de neandertales de entre 100.000 y 44.000 años en el yacimiento de Aranbaltza.
Foto: Joseba Ríos Garaizar

Piedras trabajadas
Piedras trabajadas por los neandertales que ocuparon la actual costa vasca.
Foto: Joseba Ríos Garaizar

Molar superior
Molar superior de un hombre neandertal, procedente de la cueva de Spy en Bélgica.
Foto: I. Crevecoeur

Fragmento de un fémur
Fragmento de un fémur de una mujer neandertal, de la tercera cueva de Goyet, en Bélgica.
Foto: H. Rougier, P. Semal

Fragmento de un cráneo
Fragmento de un cráneo de un niño neandertal, procedente del Cáucaso ruso.
Foto: M. Hajdinjak

Cueva de Vindija
Interior de la cueva de Vindija, en Croacia.
Foto: M. Hajdinjak

Fragmento de un hueso
Fragmento de un hueso de una mujer neandertal de la cueva de Vindija, en Croacia.
Foto: M. Hajdinjak

Cueva de Les Cottés
Entrada a la cueva de Les Cottés, en Francia.
Foto: M. Soressi / S. Schatz

Depósitos arqueológicos
Depósitos arqueológicos a la entrada de la cueva de Les Cottés, en Francia.
Foto: M. Soressi / S. Schatz

Excavaciones arqueológicas
Excavaciones arqueológicas en la cueva de Les Cottés, en Francia.
Foto: M. Soressi / S. Schatz


Molar superior
Molar superior de una mujer neandertal de época tardía, descubierto durante unas excavaciones en la cueva de Les Cottés, en Francia.
Foto: M. Soressi / S. Schatz

Manos estarcidas
Tres manos estarcidas (centro derecha, centro arriba y arriba a la izquierda) en la cueva de Maltravieso.
Foto: H. Collado

Cueva de La Pasiega
Sección C de la cueva de La Pasiega, en Cantabria. La pintura rupestre con forma de escalera tiene más de 64.000 años de antigüedad y fue creada por los neandertales.
Foto: P. Saura

Forma de escalera
Detalle de la pintura rupestre con forma de escalera.
Foto: C.D. Standish, A.W.G. Pike and D.L. Hoffmann

Muestras de calcita
Dirk Hoffmann y Alistair Pike toman muestras de calcita en la cueva de La Pasiega.
Foto: J. Zilhão

Un nuevo sistema de datación
La datación uranio-torio, una técnica de datación muy precisa, ha permitido a los científicos datar con mayor exactitud cuándo se realizaron estas pinturas.
Foto: J. Zilhão

Detalle rupestre
Panel 78 de la cueva de La Pasiega, por Breuil et al. (1913).
Imagen: Breuil et al. (1913)

Cueva de Maltravieso
Pared de la cueva de Maltravieso en Cáceres, con la huella de una mano casi completamente cubierta de calcita. Tiene más de 66.000 años de antigüedad. 
Foto: H. Collado

Huella de una mano
Imagen mejorada en la que aparece la huella de una mano en una pared de la cueva de Maltravieso.
Foto: H. Collado

Detalle de la huella
Huella de la mano digitalmente mejorada.
Foto: H. Collado

Cueva de Ardales
Columna de la cueva de Ardales (Málaga) con pigmento rojo pintado encima.
Foto: D.L. Hoffmann

Formación en cortina
Formación en cortina de la cueva de Ardales, con pigmento rojo pintado encima. Varias zonas de esta formación fueron pintadas por los neandertales al menos en dos episodios: antes de hace 65.000 años y hace unos 45.000 años.
Foto: C.D. Standish

Cueva de los Aviones
Perforación de núcleo en la colada de la cueva de los Aviones, en la Región de Murcia, con el fin de datarla.
Foto: J. Zilhão

Sección de una colada
Sección de una colada en la cueva de los Aviones, con colorantes rojos y amarillos.
Foto: J. Zilhão

Excavación arqueológica
Cueva de los Aviones durante la excavación de 1985.
Foto: J. Zilhão

Cueva de los Aviones
Cueva de los Aviones parcialmente erosionada. En la esquina izquierda se ha conservado una sección de sedimento, cubierta por una colada con una edad basal de 115.000 años.
Foto: J. Zilhão

Desde el rompeolas
La cueva de los Aviones vista desde el rompeolas del puerto de Cartagena.
Foto: J. Zilhão

Conchas perforadas
Conchas perforadas halladas en los sedimentos de la cueva de los Aviones y fechadas entre 115.000 y 120.000 años de antigüedad.
Foto: J. Zilhão

Restos de pigmentos
Una concha con restos de pigmentos, hallada en sedimentos de la cueva de los Aviones y fechada entre los 115.000 y 120.000 años de antigüedad.
Foto: J. Zilhão
http://www.nationalgeographic.com.es/temas/neandertales/fotos/1

Molar inferior
Molar inferior de la Sima de los Huesos: foto original, con el esmalte semitransparente y la dentina.
Imagen: María Martinón Torres, CENIEH
 

Estudio morfométrico en 3D
Primer estudio morfométrico en 3D de los molares de la Sima de los Huesos.
Imagen: CENIEH.
 
Palo excavador
Extremo redondeado de un palo excavador descubierto en Poggetti Vecchi, con claros indicios de haber sido sometido al fuego.
Foto : PNAS
Sitio prehistórico de Poggetti Vecchi
Los arqueólogos han podido recuperar varias herramientas de madera y de piedra, además de huesos fosilizados, en Poggetti Vecchi, un sitio estratificado al aire libre, situado en la provincia de Grosseto.
 
Excavación de un colmillo
Excavación de un colmillo de la especie extinta de elefante Palaeoloxodon antiquus.
 
Evolución de la forma cerebral
Evolución de la forma del cerebro en el Homo sapiens: la forma cerebral de uno de los miembros conocidos más antiguos de nuestra especie, de un cráneo de 300.000 años de antigüedad de Jebel Irhoud (izquierda). La forma cerebral y posiblemente la función cerebral han evolucionado gradualmente hasta alcanzar la típica forma globular presente en los humanos actuales (derecha).
Imagen: MPI EVA / S. Neubauer, Ph. Gunz (License: CC-BY-SA 4.0)
 
Interior de la cueva de El Sidrón, Asturias
Ubicada en Piloña, Asturias, y descubierta en 1994, la cueva de El Sidrón ha proporcionado la mejor colección de neandertales que existe en la Península Ibérica.
Foto: Grupo de Paleoantropología MNCN-CSIC
 
Antonio Rosas, en la cueva de El Sidrón
Hasta el momento en la cueva del Sindrón ubicada en Asturias, el equipo ha recuperado los restos de 13 neandertales de todas las edades. El grupo lo componían siete adultos -cuatro mujeres y tres hombres- tres adolescentes y tres niños más pequeños.
Foto: Joan Costa / Comunicación CSIC
 
Esqueleto del niño neandertal recuperado en la cueva de El Sidrón
El protagonista de este estudio tenía 7,7 años en el momento de su muerte, pesaba 26 kilos y medía 111 centímetros. Del individuo, identificado como El Sidrón J1, se han recuperado 138 piezas, 30 de ellas dientes -algunos de ellos de leche- y parte del esqueleto, incluidos algunos fragmentos del cráneo.
Foto: Grupo de Paleoantropología MNCN-CSIC
 
Fósil de neandertal
Fósil de neandertal descubierto en la Galería de las Estatuas. Corresponde a una falange del pie y ha sido atribuido a un individuo neandertal por su robustez y rasgos anatómicos específicos.
Foto: Javier Trueba / Fundación Atapuerca
 
Representación artística de varios neandertales asturianos
Cinco neandertales de El Sidrón degustan setas, piñones y musgo
Foto: Abel Grau / CSIC Comunicación
Antonio Rosas, Museo Nacional de Ciencias Naturales
El investigador del CSIC Antonio Rosas con la mandíbula de neandertal
Foto: Andrés Díaz/ CSIC Comunicación
 
Dentadura de Homo sapiens neandertalensis
Mandíbula neandertal encontrada en el Sidrón
Foto: Andrés Díaz/ CSIC Comunicación
 
En Atapuerca vivieron los ancestros de los neandertales
Restos óseos procedentes de la Sima de los Huesos, una pequeña cavidad situada muy adentro de la Cueva Mayor, en la sierra de Atapuerca (Burgos). Un importante estudio genético publicado en marzo en Nature, con la participación de Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y Svante Pääbo, reveló tres novedades importantes sobre los individuos que habitaron la Sima de los Huesos: los científicos han podido recuperar ADN nuclear de dos muestras óseas y ADN mitocondrial de una de ellas (el primero contiene mucha más información genética que el segundo); se ha constatado que los individuos pertenecen al linaje evolutivo neandertal y que están más estrechamente relacionados con los neandertales que con los denisovanos; y, por último, queda claro que la separación entre neandertales y denisovanos ocurrió antes de hace 430.000 años. "De momento ya sabemos qué es la Sima de los Huesos y qué lugar ocupa en la evolución humana. Ahora se abrirá un debate y veremos qué opinan unos y otros. La cosa está que arde", expresa Juan Luis Arsuaga, el director de las excavaciones. Más información aquí.
Foto: Javier Trueba, Madrid Scientific Films
 
Huellas de 'Australopithecus afarensis' (Tanzania)
Un equipo de arqueólogos tanzanos e italianos ha descubierto 14 nuevas pisadas en el yacimiento de Laetoli, en Tanzania, atribuidas al homínido Australopithecus afarensis, nuestro antepasado remoto. Se encontraban a sólo 150 metros de las pisadas halladas en 1976, consideradas las más antiguas del mundo, de 3,6 millones de años de antigüedad. Estos vestigios arqueológicos tan excepcionales aportan información sobre la biomecánica de la locomoción, sobre el tamaño corporal de los homínidos extintos, sobre su diversidad e incluso sobre sus estrategias reproductivas. Las controvertidas conclusiones sugieren un comportamiento social típico de los gorilas, es decir, un grupo de hembras conviviendo con un único macho, lo que equivaldría a un harén en el lenguaje biológico. Más información aquí.
Foto: Raffaello Pellizzon
 
Estructuras neandertales en el interior de la cueva de Bruniquel (Francia)
Los espeleólogos que redescubrieron la cueva de Bruniquel, junto al río Aveyron, en el sur de Francia, se quedaron atónitos al ver unas estructuras que no podían ser naturales: dos grandes círculos, uno más grande que el otro, formados por cientos de fragmentos de estalagmitas que habían sido rotas expresamente. Un estudio reciente, publicado en mayo, demostró que las estructuras, denominadas espeleofactos, tienen en realidad 176.500 años de antigüedad, lo que supone un vuelco en las diferentes teorías sobre nuestros antepasados. La datación por series de uranio determinó una fecha de 174.500-178.500 años de antigüedad, es decir, la época en que vivieron los neandertales, mientras que los humanos modernos llegaron a Europa hace 40.000 años. El estudio demuestra que los humanos (o neandertales) ocuparon las cuevas mucho antes de lo que se creía y que los primeros neandertales sabían manejar el fuego en un espacio profundo y cerrado. Más información aquí.
Foto: Michel SOULIER / SSAC / Nature Jaubert et al.
 
¿La falange de un león?
Falange de un posible león, hallada durante la última campaña de excavaciones.
Foto: Mariano López Martínez
 
Paloma
Restos óseos de Paloma, un individuo neandertal de sexo femenino con el esqueleto más completo de todo el litoral mediterráneo europeo y con la pelvis femenina neandertal más completa del mundo.
Foto: Mariano López Martínez
 
Dos dientes de un neandertal
Las dos piezas dentarias de un individuo neandertal halladas durante la última campaña de excavaciones en la Sima de las Palomas, en la Región de Murcia.
Foto: Mariano López Martínez
 
Sima de las Palomas
La Sima de las Palomas situada en la montaña Cabezo Gordo, en el muncipio de Torre-Pacheco, en la Región de Murcia.
Foto: Mariano López Martínez
 
Sima de las Palomas
Los últimos hallazgos han sido realizados en estrato que se encuentra dos metros por debajo de los esqueletos articulados, excavados a partir de 2005.
Foto: Mariano López Martínez
 
Espeleofactos
Reconstrucción en 3D de los espeleofactos o estructuras de estalagmitas.
Imagen: Xavier MUTH / Get in Situ, Archéotransfert / SHS-3D, base photogrammétrique 3D Pascal Mora.
 
Valle del Aveyron
Valle del Aveyron cerca de la cueva de Bruniquel
Foto: Michel SOULIER / SSAC
 
Círculos de estalagmitas
Interior de la cueva de Bruniquel. Dos grandes círculos, uno más grande que el otro, formados por cientos de fragmentos de estalagmitas.
Foto: Michel SOULIER / SSAC / Nature Jaubert et al.
 
Estudios de arqueomagnetismo
Estudios de arqueomagnetismo en el interior de la cueva.
Foto: Etienne FABRE / SSAC
 
Fragmentos de estalagmitas
En total se han detectado 400 estalagmitas o fragmentos de estalagmitas.
Foto: Michel SOULIER / SSAC
 
Individuos de la Sima de los Huesos
Retratos de algunos de los individuos de la Sima de los Huesos, realizado por los paleoartistas holandeses Adrie y Alfons Kennis.
Foto: Kennis & Kennis / Madrid Scientific Films
 
Juan Luis Arsuaga
Juan Luis Arsuaga examinando una muestra en la Sima de los Huesos.
Foto: Javier Trueba, Madrid Scientific Films
 
Restos óseos de la Sima de los Huesos
Restos óseos procedentes de la Sima de los Huesos.
Foto: Javier Trueba, Madrid Scientific Films
 
Polvo de un fémur
La primera secuenciación de ADN se ha obtenido del polvo de un fémur.
Foto: Javier Trueba, Madrid Scientific Films

NATIONAL GEOGRAPHIC
Guillermo Gonzalo Sánchez Achutegui
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