¿Qué dios vikingo eres?
Leer artículo
Blog dedicado a cuentos, notas de interés, actividades políticas , sociales, historia, artes culinarias, fiestas patronales, astronomía, ciencia ficción, temas del Medio Ambiente ,y del acontecer Peruano y Mundial desde otro punto de vista muy personal y diferente!!!!!
********** Blog Fundado el 03 de Enero del 2008 **********
Carmen García Cortés
03 de diciembre de 2020 ·A media hora en coche desde Estocolmo se encuentra Täby, una pequeña población junto al lago de Vallentuna, una comunidad agradable con iglesias adoquinadas, áreas de picnic y parques infantiles. Pero este lugar también constituye un viaje al pasado vikingo de Suecia. Dispersas entre la vegetación que rodea el lago se alzan docenas de piedras rúnicas de la era vikinga. El estudio de esta singular colección de más de cien losas con inscripciones en nórdico antiguo, algunas de ellas cubiertas de líquenes, conocida como Runriket, o Rune Kingdom, arroja nueva luz sobre el pasado del país escandinavo. En el imaginario colectivo está la imagen de los vikingos como brutales guerreros adoradores de Odín que se dedicaron al saqueo, bebían sin freno e hicieron sacrificios de sangre. Si bien hay cierta verdad en este estereotipo, las reliquias de Runriket en realidad proporcionan otra imagen: la de devotos colonos cristianos.
Entre los personajes nombrados en estas piedras destaca el nombre de un gobernante vikingo del siglo XI llamado Jarlabanke Ingefastsson, que aparece mencionado en más inscripciones rúnicas aquí que ningún otro lugar, quizá debido a su gran importancia (o tal vez a su enorme ego). "Hizo grabar muchas piedras rúnicas. A partir de ellas podemos asumir que el poder de Jarlabanke creció y cambió el panorama político local", comenta Eric Östergren, guía del Museo Vikingo de Estocolmo. Tal vez el ego de Jarlabanke fue lo suficientemente grande como para resonar como un eco a través de los siglos, y ofrece interesantes evidencias arqueológicas de una civilización que, debido a su uso preferente de la madera para la construcción, por lo demás son escasas. Las piedras rúnicas de Jarlabanke revelan que su influencia y la de su dinastía se extendió a lo largo de cinco generaciones, y los arqueólogos han podido estudiarlas para reconstruir un capítulo clave de la sociedad vikinga muy poco conocido fuera de Escandinavia: la llegada del cristianismo.
Una de las piedras erigidas por el caudillo vikingo Jarlabanke en su memoria. Foto: Berig.
En el lado este del lago Vallentuna se erigen dos formidables piedras rúnicas de granito que llevan inscripciones idénticas y se encuentran enfrentadas entre sí. Miden alrededor de 1,65 metros y al parecer sus grabados marcan la ubicación original de un puente construido por Jarlabanke. Los arqueólogos creen que esta antigua estructura se levantó sobre un pantano como un pasaje hacia una iglesia. El puente, conocido localmente como "Jarlabanke bro", mide 116 metros de largo y unos 6,4 metros de ancho, y es el punto de partida habitualmente utilizado en la actualidad para realizar un recorrido por Runriket, que se puede hacer en coche o a pie. Normalmente, las letras nórdicas antiguas se hallan inscritas en el interior de la sinuosa cola de una serpiente mítica que enmarca una gran cruz dibujada con gran precisión. Muchas de las piedras rúnicas de Runriket tienen talladas estas cruces inconfundiblemente cristianas, algunas con un diseño muy elaborado, como las dos del puente Jarlabanke, y otras con líneas sencillas y poco profundas.
Estas cruces pueden considerarse unos de los primeros símbolos cristianos descubiertos en Suecia. De hecho, los arqueólogos han vinculado la llegada del cristianismo al país escandinavo directamente con Jarlabanke a través de las piedras de Runriket. "Sabemos que Jarlabanke y su dinastía deben de haber sido los primeros cristianos en esta zona y que el abuelo de Jarlabanke, Östen, realizó una peregrinación a Jerusalén ya en la primera mitad del siglo XI", afirma Magnus Källström, investigador de la Junta de Patrimonio Nacional de Suecia y uno de los estudiosos de runas con más prestigio de Suecia. Asimismo, para Östergren, las piedras también nos hablan de una transición en las prácticas funerarias, señalando un cambio de los rituales paganos a los entierros cristianos: "En las piedras rúnicas de Vallentuna podemos documentar un cambio de paradigma, desde la típica construcción de túmulos hasta la adopción de costumbres cristianas medievales", explica.Las letras nórdicas antiguas se hallan inscritas en el interior de la cola de una serpiente mítica que enmarca una gran cruz dibujada con gran precisión. Muchas de las piedras rúnicas de Runriket tienen talladas estas cruces inconfundiblemente cristianas.
Hoy en día, la imponente presencia de un personaje como Jarlabanke todavía se puede sentir en Vallentuna. Si bien faltan todavía algunas piezas en el rompecabezas de la historia, todo lo que se sabe sobre Jarlabanke proviene de las inscripciones de estas piedras. "Jarlabanke debió haber sido alguien muy importante y rico que vivió en las cercanías del lago Vallentuna. Construyó su impresionante puente y dispuso un lugar de reunión probablemente cerca de donde se encuentra hoy la iglesia de Vallentuna". Källström se refiere a una piedra rúnica de dos lados que se alza junto a la iglesia de Vallentuna, en una ladera soleada sobre el lago y que proporciona una pista fundamental para comprender el poder que concentró en sus manos este personaje, que tal vez fue un hersir o "jefe de una centena", explica. Sus runas parcialmente oscurecidas por el musgo gris y marrón dicen lo siguiente: "Jarlabanki ræisa stæin þenn en sik kvikvan" (Jarlabanke hizo levantar esta piedra en memoria de sí mismo mientras estaba vivo). Y añade: "E hizo este lugar de reunión, y él solo poseyó todos estos cien".
Para saber más
Leer artículo
La palabra "cien", en esta inscripción, se refiere a una gran región administrativa. Según Källström, es discutible si Jarlabanke fue simplemente un terrateniente poderoso o si jugó otro papel más importante. "Esta es un área muy grande y parece imposible que toda esta tierra estuviera en posesión privada de Jarlabanke. Lo más probable es que el verbo "æiga" –poseer– signifique algo diferente en este caso: que él era el cacique de estos 'cien', o el orador de la ley o el juez ". La cantidad de veces que aparece escrito el nombre de Jarlabanke en Vallentuna sugiere, en efecto, que era bastante poderoso y quería asegurarse de que todos lo supieran. Källström también cree que podría haber habido algún tipo de lucha de poder entre Jarlabanke y su medio hermano, lo que explicaría por qué aquel se tomó la molestia de afirmar claramente que "él solo" gobernaba el área. De este modo, estudiosos como Östergren dicen que la naturaleza despiadada de la política vikinga combinada con una personalidad narcisista lo convertirían en un gobernante que probablemente se parecería más a un "jefe mafioso" que a un simple juez. "Jarlabanke se menciona en diez de estas piedras, ¡y seis de ellas las ha hecho en memoria de sí mismo!", enfatiza Källström.
La cantidad de veces que aparece escrito el nombre de Jarlabanke en Vallentuna sugiere, en efecto, que era bastante poderoso y quería asegurarse de que todos lo supieran.
Además, la pasión de Jarlabanke por erigir piedras rúnicas probablemente inspiró a muchos otros líderes vikingos a seguir su ejemplo. El resultado fue la creación de una larga serie de inscripciones de la era vikinga tardía que ha llegado hasta nosotros. Pero leer esas antigua letras rúnicas de color rojizo es una cosa y decodificar el significado de un mensaje en nórdico antiguo es otra. Por eso, las antiguas piedras vikingas aún guardan muchos enigmas. Aunque resolver uno de ellos se ha logrado en 2020, año en que los expertos finalmente han logrado descifrar la piedra Rok, la piedra rúnica más famosa de Suecia. Con una inscripción grabada que habla de Ragnarok, el fin del mundo vikingo, la inscripción de Rok está escrita en forma de acertijo y menciona un evento de cambio climático que afectó a los vikingos en el siglo IX. Östergren cree que Runriket podría jugar el mismo papel, el de un portal a través del cual se pueden responder numerosas preguntas sobre los vikingos y su mundo. "Runriket es un camino hacia un mayor conocimiento para aquellos que quieran profundizar, pero también para aquellos que están empezando a atisbar quiénes fueron realmente los vikingos", concluye.
La piedra Rok, recientemente descifrada. Foto: iStock.
Josep Gavaldà
Conocida en su país por ser la primera mujer en recorrer la distancia entre Moscú y el Lejano Oriente sin escalas, Marina Raskova abordó el avión ANT-37 "Ródina" y se convirtió en heroína nacional. Asimismo aprovechó su amistad con Stalin para proponerle la idea de formar un regimiento especial de aviación compuesto sólo por mujeres. Stalin escuchó a Marina y tanto él como su estado mayor le prometieron estudiar la idea y darle un respuesta lo antes posible. Pero en círculos militares, formados básicamente por hombres, muchos se opusieron a esta "singular" idea. Sin embargo, las solicitudes para alistarse en el nuevo cuerpo ideado por Marina no cesarían de llegar.
En junio de 1941, los alemanes sorprendieron a los rusos al lanzar la Operación Barbarroja, la invasión alemana de la Unión Soviética. La situación era desesperada y ante la abrumadora superioridad de los alemanes por tierra y aire, el 8 de octubre de 1941 Stalin decretó una orden para que las mujeres se incorporaran a la guerra. Más de un millón de féminas respondieron a la llamada y se alistaron como francotiradoras, zapadoras y conductoras de tanques. Marina Raskova pensó que si había mujeres que podían ocupar aquellos puestos en el ejército, ¿porque no podía haber mujeres aviadoras? Finalmente Stalin accedió y se crearon tres regimientos femeninos de combate aéreo: la división 586, la división 587 y, la más famosa de todas, el regimiento 588 de Bombardeo Nocturno.
Marina Raskova retratada en 1938.
Ante una superioridad abrumadora de los alemanes en tierra y aire, el 8 de octubre de 1941 Stalin decretó una orden para que las mujeres se incorporaran a la guerra.
Para formar parte de ese batallón se reclutaron 115 mujeres voluntarias de entre 17 y 22 años, y lo primero que se les ordenó fue que se cortaran sus largas y rubias trenzas para que su cabello se asemejase más al de sus compañeros masculinos. En un tiempo récord de seis meses, aquel grupo de inexpertas mujeres recibió un entrenamiento intensivo en técnicas de combate, pilotaje y supervivencia que normalmente duraba año y medio. Una vez finalizado, todo lo que el ejército rojo les pudo entregar fueron unos anticuados aviones Polikarpov 2, biplanos de los años veinte dedicados a tareas de fumigación y entrenamiento. Vestidas con uniformes masculinos y con botas que debían rellenar con ropa de cama para evitar de que se deslizaran de sus pies, aquellas mujeres deberían combatir con unos aeroplanos hechos de madera contrachapada y lona que no ofrecían protección alguna contra los elementos; por la noche las pilotos tenían que soportar temperaturas bajo cero con el consiguiente riesgo de congelación (durante los duros inviernos soviéticos, tocar un avión helado conllevaba el riesgo de que la piel se quedara adherida de inmediato al fuselaje). Además, los aviones eran tan pequeños que no tenían ni bodega para almacenar las bombas, y como sólo podían transportar dos artefactos explosivos a la vez éstos iban apoyadas en su regazo. Aquellas valientes mujeres realizaron su primer vuelo de combate contra la Luftwaffe el 12 de junio de 1942.
para saber más

Apodados kukurúznik, mazorca de maíz, aquellos biplanos de marcha lenta llevaban la cabina abierta y contaban con una protección de vidrio que no protegía a su ocupante de las balas enemigas ni del fuerte viento. Sin mapas, ni radios, podían perderse con facilidad (una de estas aeronaves fue descubierta en Groenlandia al finalizar la guerra). Hubo que esperar a 1944 para que aquellos biplanos fueran equipados con ametralladoras. Volando a una altura de tres mil metros y a 120 kilómetros por hora, estos aviones eran difíciles de detectar. Todas sus misiones las realizaban de noche, llegando a efectuar entre diez y quince salidas en un solo día. Siempre volaban en grupos de tres: dos de los aviones actuaban como señuelos y el tercero, después de apagar el motor y planear más lentamente que un paracaidista, es el que lanzaba las bombas sobre el objetivo, y así hasta que las tres aeronaves culminaban la misión. El ruido de las alas de los Polikarpov al rozar el aire era comparado por los alemanes con el de una "escoba" y de ahí el apodo que se ganaron por parte del enemigo: Nachthexen, Las brujas de la noche.
El ruido de las alas de los Polikarpov al rozar el aire era comparado por los alemanes con el de una "escoba" y de ahí el apodo de Nachthexen, Las brujas de la noche.
En su obra Las brujas de la noche (Pasado y Presente), la investigadora rusa Lyuba Vinogradova aporta los testimonios directos de las aviadoras soviéticas de la Segunda Guerra Mundial, y lo hace contando detalles íntimos que normalmente se suelen pasar por alto: la separación de sus familias, la dificultad de contar con la ropa adecuada, las lágrimas cuando les cortaban el largo cabello, el acoso y las bromas que tuvieron que soportar por parte de sus compañeros pilotos masculinos (que muchas veces iban pasados de vodka), el problema con los anticonceptivos o incluso la confección de lencería con la seda de los paracaídas de los aviadores alemanes derribados (lo que no dejaba de ser una gran humillación para los pilotos del Reich). Hitler llegó a conceder una cruz de hierro (la condecoración más alta del ejército alemán) por "bruja" abatida, y también se creó un regimiento alemán de combate nocturno para contrarrestar las ofensivas de esta división de élite femenina. Los alemanes estaban tan asombrados de la considerable habilidad de las brujas nocturnas, que difundieron el rumor de que el gobierno soviético mejoraba la visión de las mujeres con una medicina experimental para darles una especie de visión nocturna felina.
Los Polikarpov-2, biplanos de los años veinte como el que aparece sobre estas líneas, fueron los aviones con los que las Brujas de la noche empezaron sus misiones. Las pilotos iban a cuerpo descubierto, soportando temperaturas bajo cero y llevando los explosivos en su regazo.
para saber más

Comparadas con la mayoría de mujeres que servían a las órdenes del ejército soviético, y que constantemente sufrían acoso y a veces incluso violencia sexual, las aviadoras eran un grupo privilegiado a pesar de que había mucha discriminación. Los hombres acostumbraban a ningunear constantemente a las aviadoras llamándolas "muñecas". Un ejemplo clásico son las exclamaciones que los pilotos lanzaron en el campo de batalla cerca de Stalingrado cuando se enteraron de que un regimiento de bombardeo femenino llegaba en su apoyo: "¡A cubierto, hay chicas tratando de aterrizar!". La gran aviadora Raisa Belyaeva tenía que escuchar al comandante del regimiento de cazas en el que combatía decirle: "No quiero enviarte de misión, eres demasiado guapa". Esas mujeres, que muchas veces poseían más experiencia de vuelo que sus propios camaradas, tenían que probar constantemente sus habilidades y coraje para granjearse su respeto.
Las mujeres, que muchas veces poseían más experiencia de vuelo que sus propios camaradas, tenían que probar constantemente sus habilidades y coraje para granjearse su respeto.
Pero no todas salieron con vida. El escuadrón de brujas nocturnas perdió a 32 pilotos, incluida la coronel Marina Raskova cuando fue enviada a la línea del frente. A su muerte se celebró el primer funeral de estado de la Segunda Guerra Mundial y sus cenizas fueron enterradas en el Kremlin. Mientras tanto, otras 23 pilotos, entre ellas la legendaria Nadezhda Popova, obtuvieron el prestigioso título de Héroe de la Unión Soviética. La emoción tras la victoria era la misma que la de los hombres, pero expresada en muchos casos de un modo un tanto distinto. "¡Has derribado un Heinkel, querida!", le espetó su mecánica a Lera Khomyakova al aterrizar tras un combate contra una formación de bombarderos alemanes. Inmediatamente el resto de mujeres del personal de tierra la rodearon y la besaron. La aviadora sería derribada poco después y encontraron su cuerpo en un campo de girasoles. Sin embargo, las brujas nocturnas fueron excluidas del desfile del día de la victoria en Moscú y algunas de ellas, como Polina Guelman, Irina Rakobolskaia, Raísa Arónova o Lilya Litvyak, nunca fueron homenajeadas.
Nadezhda Popova llegó a cumplir 852 misiones y recibió las más altas condecoraciones por parte de su país, entre ellas la de Heroína de la Unión Soviética, la Estrella de Oro o la Orden de la Estrella Roja. Sin embargo, muchas otras nunca recibieron el debido homenaje.
para saber más

Leer artículo
¿Se recuerdan hoy en Rusia las aventuras de estas aviadoras? En general, los rusos están muy orgullosos de sus héroes y heroínas de la Gran Guerra Patriótica, como se conoce allí la Segunda Guerra Mundial, pero las mujeres piloto no son demasiado conocidas, excepto las más famosas de entre ellas como las que conformaron el escuadrón de las "brujas de la noche". Los tres regimientos de mujeres pilotos sin duda resultaron de mucha utilidad al ejército rojo, además de jugar un papel importantísimo a la hora de levantar el ánimo durante lo más duro de la contienda tanto a las mujeres soldado como a las civiles que actuaban detrás de la líneas.